Plataforma digital "salvaría" patrimonio histórico de NL

El programa, usado por el INAH en la entidad desde 2006, permite documentar con exactitud la cantidad de petrograbados y su ubicación.
El equipo se apoya en estructuras desmontables de PVC.
El equipo se apoya en estructuras desmontables de PVC. (Cortesía INAH )

Monterrey

Cada imagen tallada en las piedras por los antiguos pobladores en la desértica zona conocida hoy como Boca de Potrerillos está registrada mediante el sistema digital, en un ejercicio donde la tecnología asiste a la preservación de la arqueología.

Esta medida es implementada desde el 2009 en esa zona por el equipo de arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Nuevo León, utilizando un programa de punta que se implementa en diversos rincones del mundo.

Los arqueólogos Denis Carpinteyro Espinosa y Moisés Valadez Moreno están al frente del proyecto, que ha permitido documentar con exactitud la cantidad de piedras y los dibujos ahí tallados en zonas como el Complejo Icamole, así como en la Zona de Monumentos Boca de Potrerillos.

Moisés Valadez explicó que en el 2006 se aplicaron por primera vez los Sistemas de Información Geográficas (SIG) para el registro de las imágenes rupestres, petrograbados, en Icamole.

Gracias al SIG el registro permitió conjuntar y cotejar información de los más de 15 mil petrograbados que existen en Boca de Potrerillos, donde se almacena datos sobre su localización, identificación, catalogación y registro gráfico con dibujos y fotografías.

“En sólo cinco temporadas hemos registrado más de 20 mil imágenes rupestres ubicadas en los sitios de Icamole, Ahumada y Potrerillos”, expuso el arqueólogo.

Esta experiencia se logra apoyándose en información del INEGI y registrando cada metro cuadrado de la zona gracias a una estructura desmontable conformada por PVC de un metro cuadrado, la cual puede abarcar diversas medidas.

Con esta información se tiene un registro detallado de cada uno de los petrograbados, la cual sirve para estudiar “en contexto” cada una de las imágenes pero además vela por la protección del patrimonio arqueológico de las zonas ubicadas entre Mina y García.

“El contar con una herramienta visual de monitoreo de la distribución espacial de los sitios se contribuye en la prevención de posibles afectaciones”, apunta.

Este proyecto ha permitido registrar poco más del 75 por ciento de las piedras talladas en la zona de Boca de Potrerillos, comprendida por seis hectáreas. La única zona arqueológica de Nuevo León estará celebrando 20 años de su apertura el 5 de noviembre.