Plasma Silveira el sueño de La China Poblana en bordado

"Mi intención es darle al espectador una identidad muy fuerte de Puebla, el sitio donde está puesta esta intervención; los símbolos y los bordados están por todas partes fuera del museo, el ...

Puebla

El próximo 1 de febrero se inaugurará la instalación "El sueño de Mirra y otras constelaciones" en el vestíbulo del Museo Amparo, obra de la brasileña Regina Silveira, quien con anterioridad ha trabajado al menos en dos ocasiones en México, siendo esta la primera vez que lo hace en Puebla.
En entrevista exclusiva, la artista plástica explicó a qué quiere remitir al espectador con esas figuras gigantescas de animales, en lo que parecerá un bordado dejado "en proceso", con todo y agujas, en los muros de cristal y madera de la entrada del sitio ubicado en la calle 2 Sur 708.
"Las imágenes zoomórficas de esta instalación las encontré en libros que estudian el imaginario popular de México y más específicamente de la región de Puebla; los arreglé, los compuse de una manera que pudiesen ser codificados con bordado de punto de cruz, que también es una tradición de esta área de México, Puebla", detalló la entrevistada.
"En la biblioteca busqué recursos para entender y tener un reportorio del cual poder hacer mis selecciones; entonces los junté a modo de un bordado de punto de cruz gigante, en el que también hay agujas, lo cual dará una imagen de bordado en proceso, no terminado, que pudiese revestir las paredes de este cubo de cristal, el vestíbulo del Museo Amparo, con un icono de identidad del lugar, y a la vez con la idea de 'calentar' este espacio arquitectónico", reveló Silveira.
"Se llama 'El sueño de Mirra y otras constelaciones' porque Mirra era el verdadero nombre de la China Poblana, lo hago para remitir a ese tipo de bordado que tiene que ver con ella; investigué toda la historia de la llegada de Mirra, de lo que traían de Asia a Puebla y me pareció muy apropiado llamar a esta exposición así, como si fuera el sueño de ella", precisó la artista plástica brasileña.
La crítica de arte Rosane Kaminski nos recuerda sobre el trabajo de Silveira, el más cercano a lo hecho hoy en el Museo Amparo de Puebla: "sobre la base de un proyecto preparado por medio de recursos digitales, características y dimensiones que se ajustan al plan de la sala de exposiciones del Museo del Grabado en Curitiba en el año 2005, Regina Silveira lo realizó con plotter de corte de vinilo adhesivo negro y posteriormente se aplicó en la sala de exposiciones. En su forma original es una superficie adhesiva de vinilo que, al desenrollarse forman un solo plano. Al unirse en las dos paredes en ángulo y también en partes del piso de la habitación, sin embargo tomó la forma del espacio arquitectónico tridimensional, como una piel sobre él, de él".
"El mismo tipo de proyecto en matriz digital dio lugar a las 'Serpientes' 1 y 2 del año 2007, cuyos senderos laberínticos también muestran la conexión semántica de las marcas de neumáticos, cuyos extremos están rematados por la presencia de motocicletas en miniatura. Es este proceso el que importa aquí, incluyendo ambos aspectos se acercan a la deriva de las serpientes, ya que marcan las diferencias entre ellos".
PUNTO DE CRUZ Y PIXEL
En esta instalación están el dios de la pimienta, leones, gallos, gatos y muchos otros elementos; son recursos hechos con motivos de la región que la autora seleccionó con un propósito estético.
"Los junté no para crear otra simbología, sino para que estuvieran aquí fragmentos de las diversas simbologías utilizadas en Puebla, esa es la idea", explicó Regina Silveira sobre las imágenes que se ven en su instalación en el Museo Amparo.
"Elegí el punto de cruz porque es el que se utiliza en las artesanías de esta región y me pareció bueno traerlo a este espacio, al museo".
"Mi intención principal es darle al espectador una identidad muy fuerte del lugar, de Puebla, el sitio donde está puesta esta intervención; los símbolos y los bordados están por todas partes fuera del museo. El espectador va a entrar aquí y los va a ver otra vez. Es como un signo de pertenencia".
"Las figuras están hechas de una manera muy agrandada para que se tornen más abstractos y, a la distancia, puedan identificarse: desde un lugar puedo ver mejor la cola de un león, y desde otro la pimienta, por ejemplo", detalló la artista.
Cuando esté detrás de los cristales, en el recibidor o en los pisos de las salas de exposiciones, el espectador podrá ver los diversos planos de la arquitectura. La idea, entonces, es envolver al espectador dentro de esta imagen en el cubo de entrada al museo, agregó Silveira.
No es un trabajo improvisado, explicó Regina Silveira: "yo estuve primero en Puebla y en el museo Amparo para entender qué es lo que podría hacer, es el estudio que todo artista que hace instalaciones sobre edificios debe hacer; es decir, no se vale hacer cualquier cosa, tiene que ser algo que diga algo más sobre el edifico y el lugar, que se quede como una cosa específica de este sitio. Por eso, hay que saber la historia, saber dónde está, entender el entorno".
"Por eso vine dos veces, antes incluso de que se terminara la remodelación: la primera para hacer el estudio y después para ver el espacio ya terminado, construido porque la arquitectura me influenció muchísimo y pensé el modo de usar la luz que tiene, cómo usar los diversos planos, y pensar qué va a pasar cuando el espectador se encuentre con una transparencia y cuando ésta sea atravesada por la luz. Todo eso es importante".
"Hay cosas que sólo cuando uno empieza a hacerlas en el tamaño real las ve, las comprende mejor, incluso el espectador, no sólo el artista, porque una cosa es preparar planes, simulaciones y otra cosa estar en la escala real, en el espacio real".
"He hecho mucho trabajo de instalación: por ejemplo, hay un cielo bordado grandísimo, creo que ha sido mi mayor instalación, en dos mil 400 metros cuadrados, alrededor de un museo en Sao Paulo, la cual hice hace dos años, pero ahí las imágenes eran otras, no como estas del bordado: huellas, paso de coches... He estado trabajando y exponiendo en España, en Taiwán; en México estuve en la Sala de Arte Público Siqueiros, como parte de un programa de secuencia de ocupaciones de espacio, que se construyó en la casa misma de Siqueiros, a donde fuimos invitados artistas de diversas partes del mundo para hacer la intervención, en 2004", recordó.
Laa obra parece hecha con pixeles, porque el punto de cruz, en sí es parecido a los pixeles, porque es una imagen codificada; entonces, esas codificaciones son análogas, opina la artista, quien comentó que "el punto de cruz es una cosa previa, prehistórica, milenaria, está presente en muchas culturas en el mundo y no se sabe dónde surgió por primera vez. Seguramente es milenario y es un punto que codifica la imagen, como lo hace la imagen digital, por eso es tan confortable operar con esas técnicas digitales con este tipo de imagen".
"El punto de cruz también está asociado a la historia de la alfabetización de las personas, especialmente de las mujeres: después de la Edad Media bordaban ajuares con letras hechas con punto de cruz, y ahí empezaron a alfabetizarse. Hay toda una historia detrás del punto de cruz. Y todo esto está detrás, en las intenciones de este trabajo mío. 'El sueño de Mirra y otras constelaciones'".
EL PROTAGONISMO
DE LOS COLORES
"En cuanto a los colores los elegí paseando por la ciudad, yendo a las ferias, mirando las artesanías, sobre todo los manteles bordados con punto de cruz. Elegí cuatro colores aunque usualmente mi trabajo no tiene colores, es blanco y negro, pero aquí eran esenciales, eran necesarios para poder remitir al espectador a ese imaginario popular".
"La segunda vez que vine a Puebla fue para elegir los colores y a la compañía local que ejecutó los diseños a gran escala", finalizó la entrevistada.
LA PRINCESA CHINA
Olimpia García Aguilar, investigadora de la Facultad de Filosofía y Letras de las UNAM, nos recuerda en su escrito sobre la "Princesa Mira" que ésta, Catarina de San Juan o la China Poblana, fue "la mujer más ampliamente biografiada en la historia de la Nueva España"; se trataba de una china manumisa, es decir, una esclava asiática comprada por poblanos que después obtuvo su libertad.
La investigadora ha dejado escrito en un texto del año 2007: "es posible que la primera parte de la vida de la China que han narrador sus biógrafos referente a su origen noble, su rapto a manos de piratas y su travesía por los mares hasta desembocar en Acapulco sea cierta, pero también es posible que la trama de las novelas bizantinas influyera para aderezar algunos pasajes".
"Bajo la pluma de José del Castillo y sus otros biógrafos, Catarina de San Juan fue elevada al nivel de personaje (de novela) y alcanzó la fama por adecuarse a la heroína y a la santa que la literatura y la religión católica habían idealizado".
La mujer, que aparentemente se llamó Mirra, murió hace 325 años, en enero de 1688, y su cuerpo fue sepultado cerca de la sacristía de la iglesia de La Compañía de Jesús. Podría haber llegado a ser la primera santa novohispana "Santa Catarina de Puebla", como lo creyó Francisco de la Maza, pero la Inquisición y el resto de la Iglesia lo impidieron por todos los medios.
Mirra había arribado a México en el Galeón de Manila, también llamado Galeón de Manila-Acapulco o Galeón de Acapulco, pero sobre todo conocido como La Nao de China, en la cual se habían transportado hasta Acapulco desde Asia, desde 1565 las apreciadas especias que habían hecho a Colón embarcarse a finales del siglo XV hacia lo que hoy es América.
El barco era uno de los más grandes de su época y llegaba a transportar hasta dos mil toneladas de mercancías y mil personas.
Las especias asiáticas que llegaban a Acapulco eran pimienta, clavo y canela, y otras mercancías, sumamente apreciadas en México y en Europa eran la porcelana, el marfil, la laca y elaboradas telas: tafetanes, sedas, terciopelo, raso, recogidas tanto de las islas de las Especias como de la costa asiática del Pacífico; mercancías que se vendían en los mercados europeos.
Esos galeones también traían artesanía china, biombos japoneses, abanicos, espadas japonesas, alfombras persas, jarrones de la dinastía Ming y un sinfín de productos más.
Asia Oriental comerciaba principalmente con un estándar de plata y los bienes eran comprados principalmente con plata mexicana. Entre todas esas mercaderías, una de las más importantes eran los esclavos, que eran muy apreciados en Puebla, donde toda familia pudiente tenía al menos uno o una pareja. Con ellos llegó una forma de bordado de punto de cruz muy apreciado entre las culturas mexicanas, sobre todo en las de las costas del Pacífico.
Una muestra de ello es el trabajo de bordado entre los mal llamados huicholes, los hombres y mujeres de la cultura wixárika que aún bordan con esa técnica, retomada por Regina Silveira para su intervención "El sueño de Mirra y otras constelaciones".
DESDE PORTO ALEGRE
Regina Silveira nació en Porto Alegre, Brasil, en 1939, pero vive en São Paulo; es licenciada en Bellas Artes por el Instituto de Arte de la UFRGS, donde obtuvo el grado en 1959; hizo la maestría en 1980 y el doctorado en 1984 en la Escuela de Comunicaciones y Artes de la USP.
Fue profesora en el Instituto de Arte de la UFRGS de 1964 a 1969, en la Universidad de Puerto Rico, en el Recinto de Mayagüez, de 1969 a 1973, en la FAAP, en Sao Paulo de 1973 a 1985, y es profesora jubilada del Departamento de Bellas Artes ECA-USP, donde enseñó desde 1974.
Silveira ha participado en varias bienales internacionales: la de São Paulo en 1983 y 1998; en la del Mercosur en 2001 y en 2011; Taipei en el 2006, y Las mediaciones Bienal de Poznan, Polonia en el 2012.
Ha participado en muchas exposiciones colectivas desde los años sesenta, algunas de las más recientes son: "Brasil: cuerpo y alma", en el Museo Guggenheim de Nueva York en el 2001; "70 años: ¿Cómo? Edición de Arte" en el Instituto Tomie Ohtake de São Paulo en el año 2007; sus "Máquinas Aim", las exhibió en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla en el 2009; "Philagrafika 2010" la hizo en Filadelfia, estados Unidos; "Grabado en el campo expandido" y "Abierto/Cerrado: efectivo y arte brasileño de papel", fue un trabajo en la Pinacoteca del estado de São Paulo en el año 2012.
De sus exposiciones individuales iniciadas en 1959, algunos de los más recientes son el flujo luminoso en el Palacio de Cristal, en el Museo Reina Sofía de Madrid en el año 2005; "Bright Shadow" en el Museo del Banco de la República de Arte, en Bogotá en el 2007; "Ficciones" en el Museo Vale do Rio Doce, Vila Velha en el 2006; "Tropel Invertida" en el Museo de Arte Køge de Dinamarca en el año 2009; "Shadow Line" en el Banco de Brasil Centro Cultural, en Río de Janeiro en el mismo año.