Poesía y vida de Pita Amor, en documental

El cineasta Eduardo Sepúlveda presentará la obra audiovisual sobre su tía hoy en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, a las 19:00 horas.

México

A Guadalupe Teresa Amor Schmidtlein (1918-2000), Pita Amor, se la suele recordar más por sus excentricidades que por su trabajo poético, dice su sobrino Eduardo Sepúlveda Amor al hablar para MILENIO del documental, Pita Amor: señora de la tinta americana, que se presentará hoy en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, a las 19:00 horas, como parte de un homenaje que se rinde a la escritora a 15 años de su muerte.

En el reconocimiento participarán Eduardo Vázquez Martín, Anamari Gomís, Elena Poniatowska, Miguel Sabido, Andrés Torres, Edgardo Bermejo y el autor de la película.

Se la reconoce más por caminar desnuda en la noche por Paseo de la Reforma, hacer fiestas hasta altas horas de la madrugada, dejarse retratar por pintores famosos en muy poca ropa, tener relaciones amorosas con hombres mayores en una época en la que no estaba bien visto y regalar sus versos a la gente que caminaba por la Zona Rosa, que por su vasta y compleja obra poética, comenta el cineasta.

El recuerdo de Sepúlveda Amor, sin embargo, es el de una tía especial, generosa, que siempre llevaba regalos; a la que él no ubicaba como la poeta que se codeaba con las grandes esferas del arte de la época. En los años ochenta continuamente hacía recitales poéticos a los que invitaba a sus sobrinos. Era una mujer divertida, ingeniosa, agradable.

La idea de hacer la película surgió hace cuatro años y medio, cuando su creador creía que era necesario realizar un proyecto audiovisual sobre Amor, pues, aunque ya existen dos biografías de ella, era necesario algo que llegara a otro tipo de público, explica.

"Un día estaba grabando una obra de teatro sobre Pita. Ahí se me ocurrió hacer el documental. A ella se la ha interpretado muchas veces en el teatro. Más allá de que ella fuera la hermana de mi madre, siempre hubo aspectos de su obra que me gustaron mucho, pero no las conocía a profundidad", menciona.

El objetivo del proyecto busca rescatar su valor como poeta, sin dejar de lado las excentricidades y la vida bohemia de la llamada Onceava musa, pues sus versos trascendieron. Se publicaron en España y México: "Era una mujer conocida más allá de sus excesos, por el valor de su obra", indica.

Paralelamente a la investigación que hizo sobre su tía, leyó su obra, y redescubrió algunos de sus poemas. Esto le confirmó que sus versos, en particular los que hizo a finales de los años cuarenta y principios de los cincuenta, y la que realizó al final de su vida, vale la pena rescatarla, para que la conozcan quienes no saben de ella y la redescubran quienes sí, puntualiza el promotor cultural.

La poesía de la escritora —tía de Elena Poniatowska—, tiene diferentes etapas: "La más reconocida se dio durante la década de los cincuenta, que es cuando escribe, en buena medida, inspirada por los clásicos españoles como Félix Lope de Vega y Pedro Calderón de la Barca, entre otros. El formato de la décima y el soneto permearon su obra, pero con temas diferentes y nuevos", destaca.

A pesar de ello, también abordó tópicos parecidos a los de los clásicos españoles, como el de Dios, que aparece en una de sus obras, Décimas a Dios. Esa influencia hizo que se la reconociera como una literata que abordaba la técnica clásica con temas nuevos y personales que a ella le afectaban, dice.

En los setenta y ochenta, en especial después de la muerte de su hijo Manuel, cambió su temática. Particularmente en los ochenta resurgió a hacer versos con un nuevo estilo, explica.

Las relaciones más importantes que tuvo Amor en el momento en que empezó a destacar fueron con sus maestros escritores: Alfonso Reyes, Xavier Villaurrutia, Salvador Novo y Enrique González Martínez. Ellos fueron decisivos en la poesía de la también llamada Señora de la tinta americana. Más adelante compartió amistad con pintores como Diego Rivera, Juan Soriano, Frida Kahlo y Nahui Ollin. "Pita tenía esa vena bohemia, frívola, que contrastaba con la parte profunda de su poesía. Podía ir a centros nocturnos, fiestas, escandalizar a la gente, y paralelamente, regresar a su casa a escribir", comenta.

Adentro de mi
vaga superficie

Adentro de mi vaga superficie
se revuelve un constante movimiento;
es el polvo que todo lo renueva,
destruyendo.

Adentro de la piel que me protege
y de la carne a la que estoy nutriendo,
hay una voz interna que me nombra;
Polvo tenso.

Sé bien que no he escogido la materia
de este cuerpo tenaz, pero indefenso,
arrastro una cadena de cenizas:
polvo eterno.

Tal como yo han pasado las edades,
soportando la lucha de lo interno,
el polvo va tomando sus entrañas
de alimento...

¡Humanidad, del polvo experimento!