“En el escenario soy toda expresividad”: Pilar Rioja

A sus 82 años, la gran bailaora mexicana conversa con MILENIO acerca de su trayectoria y de las nuevas generaciones de artistas.
“Nos estamos olvidando de nuestra parte interior, del braceo hermoso del flamenco”, dice.
“Nos estamos olvidando de nuestra parte interior, del braceo hermoso del flamenco”, dice. (Octavio Hoyos)

México

Alberto Dallal dice de la bailaora mexicana Pilar Rioja "se distingue por haber logrado una expresión personal y una síntesis sublime de las diversas corrientes que conforman la danza española. Sus exitosas presentaciones en escenarios de México, Estados Unidos y Rusia, entre otros países, no solo provocan que la gente quiera admirar de nueva cuenta su arte; aun la muestran como una mujer nacida para estar en el escenario y dotada de un magnetismo muy propio".

En el escenario y fuera de él, Rioja es expresividad. A sus 82 años, al platicar de la danza española se contonea sensualmente, y vuelven a ella los recuerdos de las noches que engalanó.

La bailarina dice en entrevista con MILENIO: "En los escenarios soy toda expresividad".

La intérprete fue objeto de un homenaje que le rindió la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México anoche en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, con el espectáculo Su cuerpo es aire ya; mujer, el viento.

¿Qué se expresa en el escenario?

Si tú no expresas, no motivas y no comunicas, cuando la gente sale del teatro, se olvida de ti. Hay que estar en contacto con el público. Como decía Stravinski: "Hay que generar esos rayos entre el actor y el espectador". Si vas a un espectáculo, y haces piruetas que no emocionan, no vale la pena tu trabajo.

¿Qué le ha dejado la danza?

Todo. Para mí es importante porque es donde me siento segura. Ahora que me he alejado un poco de ella ando fuera de órbita. Es donde me expreso, donde me siento segura, es mi vida. Necesito moverme. Me expreso bailando.

"También hay que saber buscar un equilibrio. Debes conocer y saber cómo mueves el cuerpo, darte cuenta de qué le duele. Nada en la vida es improvisado. La improvisación parte de una base de conocimiento muy preparada y hecha".

¿Qué opina de la nueva generación de bailaores en México?

Estamos muy enfocados en el tecnicismo y nos estamos olvidando de nuestra parte interior, del braceo hermoso del flamenco. Nos dedicamos a ver quién zapatea más rápido, quién hace los contratiempos. Antonio Gades decía que para zapatear se debe acariciar el piso. Es como si siembras algo y antes de hacerlo pateas la tierra. Si no tratas con cariño a
la tierra, ésta no da fruto. Hay que hacer música con los pies. Esto ha pasado en todos los tiempos. La gente descuida su yo interior y después se dedica a copiar. Yo fui a estudiar a España, y después decidí regresarme, porque de esa manera pude crear mi propio estilo. Hay que sacar la esencia de cada bailarín, pero no copiar. Si imitas a Carmen Amaya, por ejemplo, y sales al escenario, la gente pensará en ella, no en ti.

¿Qué coreógrafo determinó su carrera?

En mi juventud me ayudó mucho el maestro Óscar Tarriba, así como Manolo Vargas y Roberto Jiménez. De cada uno tomé algo. Luego hice mis propias coreografías. Hay gente que me ha dicho: "Pilar, esa no es mi coreografía". Suelo responderles que no porque ya la reinterpreté.

¿Qué le significa este homenaje?

Son importantes todos los reconocimientos. Digo que soy profeta en mi tierra porque me han reconocido tanto en Torreón como en el resto del país. Hay un público cariñoso que me quiere. Las personas me suelen decir que salen motivados. Eso me halaga mucho.

"Nunca pensé en dedicarme a la danza para ser famosa o tener dinero. Lo importante en la vida es hacer lo que te gusta, con cariño. Claro, debes ser disciplinado para poder progresar. Debes ponerte metas. Estudié ballet, danza moderna, hago yoga y taichí. Esos elementos los aplicó a la danza española que hago.