Pierre Lemaitre: la novela negra en tiempos de guerra

La obra con la que se alzó como ganador del Premio Goncourt 2013 tiene como trasfondo la Primera Guerra Mundial.
“Un novelista es un fabricante de emociones, y si la novela no crea eso es un fracaso”.
“Un novelista es un fabricante de emociones, y si la novela no crea eso es un fracaso”. (Carlos Rubio Rosell)

Madrid

La guerra es la prueba “caricaturesca”, “asesina”, de que los sistemas sociales son muy difíciles de controlar y que tienen su propia dinámica que escapa a la voluntad individual, sostiene el escritor francés Pierre Lemaitre, quien aborda este tema en su novela Nos vemos allá arriba, obra con la que se alzó ganador del Premio Goncourt 2013 y que ha llegado a librerías mexicanas traducida y publicada por el sello Salamandra.

Se trata, dice Lemaitre en entrevista con MILENIO, de una novela negra sin tintes moralistas, cuya trama se trenza en el escenario de la primera Guerra Mundial, en la cual un incidente confuso y dramático ligará los destinos de sus protagonistas, quienes lo perderán casi todo y lo que van a lograr ganar en el futuro, no será ni siquiera una compensación de lo que han perdido.

“En ese sentido”, afirma el autor nacido en París en 1951, “diría que se trata de la historia de una victoria pírrica que cuesta tanto como una derrota, porque uno de ellos morirá y otro se volverá paranoico, lo que no es una gran victoria”.

Aunque al propio Lemaitre le resultó sorprendente que una novela negra fuera reconocida con el prestigioso Goncourt, no es la primera vez que una obra de este género obtiene el famoso galardón francés. Por ejemplo, recuerda Lemaitre, Jean Vautrin obtuvo el premio con una novela policiaca titulada Un grand pas vers le Bon Dieu en 1989; “pero sí es raro”, agrega, y subraya que “aunque el Goncourt corona todo tipo de novelas, tanto psicológicas, históricas o épicas, hay un cierto número de géneros, como la ciencia ficción o la novela negra, que no se consideran como dignos de recibir este premio. Por ejemplo, Georges Simenon celebró muchos años haber escrito la mejor novela del año en Francia, pero nunca le dieron el Goncourt”.

En cuanto al tema de la guerra, que sutura esta historia, el escritor expresa que se trata de un problema de la colectividad. “Un poco”, precisa, “como la histeria de masas, cuando una colectividad se ve dominada por un movimiento incontrolable que puede ser asesino. En el fondo creo que todos los sistemas sociales tienen su propia dinámica que en un momento dado corre el riesgo de escapar al control de las personas. Y la guerra es ese momento. Ahí no se trata de hablar de categorías morales, porque lo que me interesa es la cuestión sistémica, donde la guerra, que nace de una forma muy misteriosa, es un momento en el que las personas se enfrentan y ya nadie controla nada”.

Lemaitre destaca que incluso sobre la primera Guerra Mundial “todavía se debate qué es lo que la provocó. Hay muchas hipótesis, pero nadie tiene una sola verdad sobre ello, porque es un momento en el que la dinámica social de un continente entró en ebullición y nadie la controló”.

En el plano formal, el autor expone que su trabajo se centra “en un proceso de dos tiempos bastante diferenciados: el primer tiempo es el de la emoción, donde la historia tiene que producirme sentimientos positivos y negativos, en donde me enamoro o me siento conmovido por algún personaje. Esto es así para mí porque considero que un novelista es un fabricante de emociones, y si la novela no crea eso es un fracaso. El segundo tiempo es de carácter técnico: cómo hacer para que el lector tenga ganas de enamorarse o consolar a algún personaje. Allí hay un trabajo artesanal, de ensayo, de corrección, de rehacer, de variar puntos de vista, cambiar palabras, intentando concebir imágenes más sencillas y eficaces”.

Remontándose a sus inicios como escritor tras haber enseñado literatura durante 20 años en cursos de formación pedagógica, Lemaitre —autor de obras como Travail soigné, Alex y Sacrifices, que forman parte de su llamada Trilogía policial Verhoeven— asegura que sigue siendo fiel a sus primeras tentativas literarias, buscando ante todo buenas historias sin pretender que aborden grandes temas.

“En mi próximo libro que se publicará en español me planteo la pregunta sobre cómo se puede volver loco alguien, porque ante todo me interesan los buenos personajes y las buenas historias. Siempre he creído que si una buena historia no se puede definir en dos frases, es mejor no escribirla”, concluye.