Piel de Juan Pablo II recorrerá las iglesias del Distrito Federal

Durante una semana se exhibirá en la Catedral Metropolitana para después recorrer ocho vicarías del Arzobispado.
El cardenal Norberto Rivera fue el encargado de recibir la reliquia.
El cardenal Norberto Rivera fue el encargado de recibir la reliquia. (Mónica Gonzalez)

México

El Vaticano otorgó a México un pedazo de piel de un centímetro del papa Juan Pablo II, resguardado en una urna, el cual salió de la Basílica de Guadalupe en punto de las 10 de la  mañana, y regresará a ese recinto 9 semanas después de estar en contacto con los fieles católicos.

La primera parada fue la Catedral Metropolitana, donde la reliquia de Juan Pablo II entró por la Puerta Sagrada y ahí permanecerá una semana para después recorrer ocho vicarías del Arzobispado Primado de México.

“La Arquidiócesis de México se prepara para la canonización de dos pontífices, su santidad Juan Pablo II y Juan XXIII, por eso se ha organizado La fiesta de la gratitud, esperamos que pronto tengamos la reliquia de Juan XXIII, que será básicamente su voz”, dijo Eduardo Lozano, coordinador de de dicha celebración.

Sobre el vestigio, dijo, el Vaticano envió casi un centímetro de la piel del Papa Juan Pablo II, tomado, seguramente, cuando ya había fallecido, “antes imposible”, y éste se presenta en una urna que reposa en la imagen de cera del pontífice —creada desde su beatificación en 2011— sobre un ataúd de cristal.

El pedazo de piel, de acuerdo con Lozano, se acompaña con “una constancia que testifica desde Roma la autenticidad de esta reliquia”. Entre campanadas y música sacra, el ataúd de vidrio con la imagen de cera de Juan Pablo II y la reliquia en la urna fueron venerados por los fieles y recibida por Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México.

El cardenal aseguró que es “un gran honor que México sea de los primeros países que recibe este tipo de reliquias” y recordó que durante sus viajes a México, Juan Pablo II se dijo a favor de la vida, de la familia y la paz que tanto necesita el país.

Y evocó las lecciones de ambos pontífices. “Este mundo no está mal por los malos, sino por los buenos para nada, aquellos que no hacen nada para mejorar el mundo. Ese era Juan XXIII, con esa sensibilidad. De Juan Pablo II la mayoría ya lo conocían, lo pudieron ver en persona, y aprender de sus enseñanzas”.

Los enormes progresos y avances de la ciencia médica, en tiempos recientes, nos dan a todos una gran responsabilidad con respecto al regalo divino de la vida, que sigue siendo un don en todas sus fases y condiciones.

Debemos vigilar para impedir cualquier posible violación y supresión de la vida. Somos los custodios de la existencia, no sus propietarios.

La concepción humana, desde su concepción, implica la acción creadora de Dios y mantiene siempre un vínculo especial con el Creador, fuente de la vida y su único fin.”

La siguiente semana se trasladará de la Catedral Metropolitana a la Parroquia de los Santos Apóstoles Felipe y Santiago, ubicada en Azcapotzalco.

Aunque las autoridades eclesiásticas rechazan que vaya a tener una seguridad especial, el vestigio, desde su salida de la Basílica, fue custodiado por un fuerte dispositivo de parte de las autoridades del Gobierno del Distrito Federal.