No existe memoria que no sea una imagen: Philippe Dubois

En la conferencia magistral organizada por el IFAL, el teórico belga de la iconografía planteó cómo al observar una fotografía también nos vemos a nosotros mismos.

México

Se prepara la oscuridad en la sala para darle paso a los recuerdos… La memoria se puede ver como sistema complejo de información o la base más sólida de nuestra identidad. Ante la oscuridad comienza el ejercicio que nos ayuda a disfrutar del hecho estético basado en la memoria.

En medio de la penumbra comienza el viaje. Raymond Depardon es un fotógrafo y cineasta de la segunda mitad del siglo XX, quien ha hecho de sus recuerdos la mejor forma para hacernos conocer su trabajo. La memoria de donde se desprenden los recuerdos revela nuestra forma de entender al mundo.

Su infancia en la granja familiar de Villefranche-sur-Saône, sus primeras fotografías con la inocencia de los 12 años, su llegada solitaria a París durante la adolescencia, su lucha por conseguir un trabajo como fotógrafo, su búsqueda por la independencia, su instinto cinematográfico, sus padres, amigos, pérdidas, viajes, guerras.

Durante 56 minutos, Depardon se presenta a sí mismo, pasando una a una las imágenes que le dan sentido a su memoria, logrando una narrativa fotográfica que muestra los momentos que hasta entonces le daban sentido a su existencia. Eso son Les années déclic (Los años del clic) de 1984.

Este documental sirve de preámbulo para que Philippe Dubois, artista belga y teórico de la imagen haga sus reflexiones sobre “La imagen y la memoria” en el trabajo de algunos cine-fotógrafos. Depardon, aunque fuera más reconocido como fotógrafo de prensa, era un apasionado de la cinematografía.

Dubois es contundente: “No existe memoria que no sea una imagen”, por ello le interesa tanto que los artistas por analizar sean cineastas y fotógrafos profesionales que, en algún momento, hayan dejado sus testimonios sobre su trabajo dentro de estos dos oficios.

La memoria de sí mismo es algo de profundo interés para este teórico radicado en Francia; ¿qué otra cosa podemos ver ante las imágenes que realizamos que no sea nuestra propia imagen? En su compendio de ensayos El acto fotográfico, de la representación a la recepción, ya se ve claramente el interés de Dubois por la memoria.

Los recuerdos disparados por una fotografía, ese instante en que se detiene el flujo del tiempo, ahí hay un ejercicio de identidad; en el momento en que la cámara guillotina el movimiento y nos deja una huella de los otros. Esos otros también somos nosotros.

Con el pasar nostálgico de las fotografías todos nos podemos identificar, encontrarnos en esas huellas del tiempo, desbordar nuestra fantasía, volver a ese momento, poseerlo de nuevo. Para Dubois las artes de la memoria son las mismas que utiliza la fotografía con su capacidad de síntesis, lo cual genera a su vez la palabra y el movimiento cinematográfico.

Y así, los asistentes a la conferencia magistral de Philippe Dubois invitado por el IFAL dentro de la programación de Le Cinema, a media luz vamos viajando por la memoria de distintos cine-fotógrafos pasando pequeños fragmentos de películas que hablan de su obra.

Cineastas interesados en el trabajo de diferentes fotógrafos como Agnes Varda, Chris Marker, Jean Austache y Susana de Sousa Dias que nos ayudan a comprender “el sujeto y el mundo como una realidad fragmentada”; narración fragmentada de su memoria personal.

Las reflexiones teórica-estéticas de Dubois sobre la mirada fotográfica son fundamentales para quienes buscan entender, desde otro lugar, el proceso histórico que ha traído consigo la disciplina desde sus primeros años: primero comprendida como espejo fiel de la realidad, después como una transformación de lo real a través de la selección y por último como una huella de esa realidad.

El hecho fotográfico atestigua nuestro interés por el mundo. El fotógrafo, como individuo insertado en una sociedad donde se entretejen signos y símbolos de manera heredada y regenerada, va dejando huellas de esa herencia y la apertura de un nuevo camino.

“Toda fotografía implica que haya, bien diferenciados uno del otro, el aquí del signo y el allí del referente. Se puede decir que la eficacia de la fotografía reside en el movimiento que va de este aquí a ese allí”. El nacimiento del arte, entre el signo y el objeto al que describe, como muestra indudable de haber estado allí.

Sin duda Dubois es un amante de la nemotecnia, de la búsqueda de estas pequeñas huellas que nos permiten ser nuestro propio Narciso, pues nos vemos en lo que miramos. Creemos ver al otro, pero es siempre una imagen de nosotros mismos.