Pese a la CNTE, debe haber festejos por la Revolución

Patricia Galeana afirma que así como el presidente dio el Grito de la Independencia el 15 de septiembre, también debe encabezar la ceremonia del 20 de noviembre.
El impresionante edificio es la sede de un acto cívico relevante para el Ejército mexicano.
El impresionante edificio es la sede de un acto cívico relevante para el Ejército mexicano.

México

La tradicional ceremonia que se realiza cada 20 de noviembre en el Monumento a la Revolución no debe cancelarse, ya que este año se conmemora el centenario del Ejército mexicano, argumentan Patricia Galeana, directora general del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revoluciones de México (INEHRM), y el cronista Alfonso Suárez del Real, ex presidente de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados en la LX Legislatura.

La doctora en Historia afirma a MILENIO que así “como el presidente Enrique Peña Nieto dio el Grito de la Independencia el pasado 15 de septiembre, también debe encabezar los festejos del 20 de noviembre en el Monumento a la Revolución, que está sitiado desde hace un mes por los miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE)”.

Por su parte, Suárez del Real sostiene que “esta conmemoración no está a discusión, porque en este marco el Presidente suele dar los reconocimientos y ascensos al personal del Ejército mexicano, tradición que instauró el general Lázaro Cárdenas cuando inauguró el Monumento a la Revolución”.

Así que, dada la trascendencia de ese acto, se están buscando los acuerdos correspondientes con los maestros de la CNTE “para que entiendan que la conmemoración del 20 de noviembre en el Monumento a la Revolución es un acto cívico relevante, el cual siempre se ha venido realizando al amparo de la cúpula de este símbolo, que resguarda en sus cuatro columnas los restos de personajes fundamentales del proceso revolucionario”, refiere quien también fuera titular de la delegación Cuauhtémoc, donde se localiza la emblemática edificación.

De acuerdo con el secretario de Gobierno del Distrito Federal, Héctor Serrano, el gobierno federal no tiene programado, hasta el momento, ningún acto en el Monumento a la Revolución el 20 de noviembre. No obstante, a decir de los expertos, el acto cívico conmemorativo de los 103 años del inicio de la Revolución Mexicana tiene que llevarse a cabo en el histórico monumento, donde descansan los restos de Venustiano Carranza, Francisco I. Madero, Plutarco Elías Calles, Francisco Villa y Lázaro Cárdenas.

El protocolo del acto consiste en que el Ejecutivo Federal coloque una ofrenda floral, monte guardia de honor y firme el libro de visitantes distinguidos.

Historia del Monumento

Lo que hoy conocemos como el Monumento a la Revolución iba a ser un ostentoso edificio que sería la sede del Palacio Legislativo.

Este proyecto del arquitecto francés Émile Bénard se empezó a construir con motivo de la celebración del centenario de
la Independencia de México, pero jamás se terminó, ya que el 20 de noviembre de 1910 estalló la Revolución mexicana.

Durante más de dos décadas esa estructura arquitectónica permaneció abandonada, hasta que en 1933 el arquitecto Carlos Obregón Santacilia propuso transformarla en el Monumento a la Revolución, idea que se cristalizó en 1938.

Fue hasta la década de los cuarenta cuando se formalizó la ceremonia del aniversario de la Revolución Mexicana con la asistencia del Presidente de la República.

El Monumento a la Revolución es también un mausoleo, pues allí descansan los restos de los héroes del levantamiento armado de 1910 mencionados arriba.

Luego de que en 1936 se emitiera un decreto que transformaba a la obra arquitectónica en recinto funerario, las cuatro columnas del edificio fueron adaptadas como criptas. En 1942 se trasladaron allí los restos de Venustiano Carranza; en 1960 serían traídos los de Francisco I. Madero, mientras que los de Plutarco Elías Calles fueron llevados en 1969. Los últimos restos en ser depositados fueron los de Francisco Villa, que en 1976 fueran traídos desde Chihuahua. También allí descansa Lázaro Cárdenas desde su fallecimiento en 1970.