Personajes históricos peregrinan por Francisco I. Madero

La policía interrumpió la procesión y no los dejó llegar al Zócalo capitalino, donde pretendían concluir la actividad del Festival de México en el Centro Histórico.
Moctezuma, Hernán Cortés y La Malinche se divirtieron, se rieron y olvidaron sus diferencias durante la procesión.
Moctezuma, Hernán Cortés y La Malinche se divirtieron, se rieron y olvidaron sus diferencias durante la procesión. (Jesús Quintanar)

Ciudad de México

Moctezuma, Hernán Cortés, La Malinche, Sor Juana Inés de la Cruz, don Carlos de Sigüenza y Góngora y Manuel Tolsá, entre otros personajes históricos, se dieron cita esta noche en la explanada del Palacio de Bellas Artes para inaugurar la Noche de Museos, en el contexto del 30 Festival del Centro Histórico.

Los 60 actores, pertenecientes a la Compañía Nacional de Teatro Clásico Félix Novohispano, realizaron una peregrinación por Francisco I. Madero, en el Centro Histórico. Caminaron por la calle peatonal hasta que en la esquina de Bolívar un grupo de policías del Gobierno del Distrito Federal, encabezados por Zaid Segura, del área de Concertación Política de la administración local, les cerró el pasó.

Según Segura, su departamento no estaba avisado de la peregrinación y se enteraron por las cámaras de seguridad de la calle Madero. Además, dijo, el Zócalo estaba cerrado y tomado por elementos del Estado Mayor Presidencial, debido a que este jueves habrá una actividad de la Cruz Roja a la que acudirá el primer mandatario, Enrique Peña Nieto.

Sin embargo, Elvira Abarca, coordinadora de Eventos Especiales del Festival de México en el Centro Histórico, comentó que todos los permisos para la procesión se habían entregado a tiempo. En el programa de mano del encuentro artístico estaba anunciada dicha actividad.

Al tiempo que las autoridades locales y del festival intentaban llegar a un acuerdo, consignas como: "¡Queremos cultura, no policía!", se hicieron presentes. Cuestionado ante la situación, y sobre el hecho de si mediaría en el conflicto, Moctezuma, quien encabezaba la peregrinación, dijo:

—No tengo que hacerlo. No tengo porque rebajarme a tratar con esas personas, vestidas de azul. Para eso hay otro tipo de gente. Yo soy un emperador.

Hernán Cortés, por su parte, mencionó:

—Estoy a favor de la opresión. Finalmente yo instauré la forma de opresión moderna.

Una vez superado el conflicto, la procesión siguió hasta donde les permitió la policía: las calles Francisco I. Madero y Palmas. Ahí los actores bailaron con el público presente, que no se alejó a pesar del intento de las autoridades de desmovilizar la actividad.

Moctezuma, Hernán Cortés y La Malinche se divirtieron, se rieron, olvidaron sus diferencias. Convivieron con gente de otras épocas: La Güera Rodríguez y don Carlos de Sigüenza y Góngora, entre otros. Juntos recordaron la grandeza de la Nueva España y del actual México.

Caminando con la historia

La cita para iniciar la procesión fue a las 18:45 horas. Turistas, visitantes del Centro Histórico, novios, parejas adultas y alguno que otro distraído que iba paseando por el Palacio de Bellas Artes, se acercaron a los personajes históricos para platicar con ellos y tomarse fotografías.

La Malinche, Hernán Cortés, Sor Juana Inés de la Cruz y Moctezuma eran los personajes más buscados. La gente hablaba de los peinados, de los vestidos, de la caracterización completa. Una chica joven llegó a decirle a su novio:

—Mira esos peinados. ¿Tú crees que yo, con este pelo, podría haber vivido en la Nueva España? Claro que no. Me hubieran mandado a la Inquisición. Además, recuerda que soy bruja y agorera.

Al cuestionarle a Manuel Tolsá qué hubiera pasado si la estatua de El Caballito, que hizo, y se ubica en la P laza del Museo Nacional de Arte, hubiera sido dañada en su época, dijo:

—Seguramente los hubieran matado. Las autoridades hubieran acabado en la Santa Inquisición.

—¿Va a demandar a las autoridades del Fideicomiso del Centro Histórico?

—No. No lo sé. Solo puedo decirle que en mi tiempo esto no hubiera pasado.

Sor Juana Inés de la Cruz luce radiante. Está feliz de tomarse fotos con la gente. Dice que es maravilloso que su narrativa, su poesía y su teatro estén tan vigentes en la actualidad.

—No lo puedo creer. He vuelto a mi barrio. Estoy cerca de mi claustro. Eso me alegra mucho. Me encanta saber que la gente me sigue leyendo.

—¿Cuál debe ser la mejor forma de acercarse a la literatura?

—La gente debe saber que la literatura te ayuda a imaginar, y que eso es fundamental en la vida.

La procesión concluyó en medio de un clima enrarecido. La policía capitalina no permitió que avanzara más allá de Francisco I. Madero y Palmas. Pero eso no impidió que la gente se divirtiera en medio de danzas novohispanas y versos cantados por diferentes personajes históricos.