Perote, prisión antifascista durante la Segunda Guerra Mundial

En su libro Perote y los nazis, el historiador Carlos Inclán Fuentes relata las políticas de control contra simpatizantes del Eje entre 1939 y 1946.

Ciudad de México

En el marco de la 36 edición de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería fue presentado el libro Perote y los nazis (PUIC, UNAM, 2014), de Carlos Inclán Fuentes, en el que se tratan las políticas de control y vigilancia que el Estado mexicano ejerció sobre los ciudadanos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

Egresado de la carrera de Historia, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, durante su intervención Inclán Fuentes ahondó sobre su texto, en el que habla del tratamiento que alemanes, italianos y japoneses acusados de sus simpatías por el Eje recibieron en Perote, Veracruz, durante los gobiernos de, primero, Lázaro Cárdenas, y después de Manuel Ávila Camacho.

En Perote fue establecida una estación migratoria que sirvió de lugar de internamiento en donde se recluía a "prisioneros de guerra" y a presuntos agentes de la Alemania nazi. Ese lugar se convirtió en una barrera contra la amenaza fascista, pero también en un centro de violación de derechos donde se cometieron diversas injusticias y arbitrariedades.

Referente a sus fuentes de información, el autor destacó las dificultades para validar su información; comentó que tuvo que contrastar sus datos debido a la inexactitud que existía entre los documentos que consultó. Esto lo condujo a una investigación más extensa.

"Cuando uno realiza las investigaciones al respecto debe acercarse con mucha cautela. Uno puede creer lo que nos cuentan los documentos, pero se siguen reproduciendo mitos. Es importante darle la vuelta a los problemas", expresó.

Su trabajo, por lo tanto, se demoró cuatro años, lo cual valió la pena ya que con él ganó el Premio Genaro Estrada a la mejor investigación sobre la historia de las relaciones internacionales de México, otorgado por la Secretaría de Relaciones Exteriores.

El autor comentó a MILENIO que se aceró al tema debido a la vinculación con un proyecto de investigación.

"Las primeras labores a las que me mandaron eran las de revisar unos fondos documentales de la Secretaría de Gobernación, de una dependencia que se llamaba Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales. Empecé a revisar estas fuentes y allí caché el tema: el espionaje y los espías alemanes. Revisando lo que se había escrito, fue como hice el contraste. Valía la pena contrastar esa información con lo que decía la prensa, con lo que decían unas colecciones documentales del Departamento de Estado de Estados Unidos. Esto te lleva a hacer el contraste entre las informaciones", afirmó.

Inclán Fuentes explicó que empezó con investigaciones de los años sesenta y setenta, donde es más común encontrar que la gente de estas dependencias sí tuviera alguna cuestión de censura. Aunque, afirmó que este no fue el caso, ya que se utiliza información interna y es como información desclasificada.

Sobre las contradicciones que halló en los primeros resultados de su investigación, comentó que tuvo suerte.

"El primer reto fue construir este entramado que habían sido los acusados y de qué cargos habían sido. Las primeras dificultades consistieron en encontrar los expedientes individuales. Por fortuna yo encontré los de todas las personas que están descritas en el libro", explicó.