Permanencia involuntaria, historia de abuso infantil

El filme fue realizado por jóvenes cineastas que residen en el Estado de México.
El cortometraje ganó el segundo lugar.
El cortometraje ganó el segundo lugar. (Especial)

Toluca

En menos de dos minutos el nanometraje "Permanencia involuntaria" golpea la conciencia de los espectadores al abordar el abuso infantil, un tema que la guionista y directora, Sheyla Elizabeth Delgado Mondragón asegura está presente pero muchos prefieren ignorar.

El filme realizado por jóvenes cineastas que residen en el Estado de México, ganó el segundo lugar del Festival Metropolitano de Cineminuto y Nanometraje de la Universidad Autónoma de México (UNAM), ante escuelas tan especializadas en cine como el CUEC, el Centro de la imagen entre otras.

Esto resulta una satisfacción para ellos, pues "somos comunicólogos, yo soy la única con estudios en cine y es el primer trabajo que presentamos como colectivo ENOVI (Enfermo Noviembre)".

Elizabeth Delgado comparte que este es un "cortometraje fuerte, trata sobre el abuso de un padre a una hija". Todo transcurre en una habitación en donde al parecer un hombre comparte la cama con su esposa; sin embargo, "al final nos damos cuenta de que no es así, es una historia de abuso infantil, que finalmente refleja lo que estamos viviendo en la sociedad, de cierta forma nos volvemos cómplices, porque no hacemos nada".

Mencionó que todavía "hay muchos prejuicios ante estos temas y creo que es importante abordarlos porque existen y a veces a la gente le da miedo hablar"; sin embargo, para la cineasta lo más importante es que puedes mostrar una historia sin ser explícito, no es necesario. En el cortometraje no hay un solo diálogo, ni sexo real, todo te lo va sugiriendo".

El reto de armar esta historia era también cómo contarla en tan poco tiempo "una de las bases del concurso era que durara menos de 2 minutos. Pensé en contar una historia cortita, pero que al final te dejara algo a ti como espectador y con un final inesperado".

Aunque el primer lugar fue para una animación de un catedrático de la UAM, "la reacción del público fue increíble cuando acabó el corto, la gente inició con el cuchicheo, con eso me quedo, que la gente se acercara y dijera te merecías el primer lugar, son cosas que te enriquecen".

Compartió que "es muy difícil contar una historia en tan poco tiempo y que de principio a fin te deje bien. Afortunadamente conseguimos el segundo lugar en el festival y lo presentamos en la Cineteca Nacional. Fue un orgullo para nosotros como colectivo porque competimos profesionales del cine".

Aunque el cortometraje duró 1.45 minutos tardaron en la preproducción alrededor de cuatro meses y dos días de rodaje con una duración de entre 8 y 10 horas.