Peregrinaciones, una tradición en la comunidad

Familias enteras, algunas viajando desde otras entidades de la República, realizan año con año el recorrido hasta la Basílica de Guadalupe, en la colonia Independencia, para hacer peticiones y dar ...
Este grupo vino al templo desde Guanajuato a cumplir con una manda realizada por uno de sus miembros.
Este grupo vino al templo desde Guanajuato a cumplir con una manda realizada por uno de sus miembros. (Guadalupe Sánchez)

Monterrey

Atrás de Sanjuana Cuevas Torres viene una hilera de 15 jóvenes bailando, con su traje blanco y el chaleco en tonos púrpuras y azules. Son sus hijos, familiares y vecinos quienes desde la colonia Cañada Blanca, en Guadalupe, acudieron a la Basílica como cada diciembre.

Si algo tienen las peregrinaciones que llegan a rendir homenaje a la Virgen de Guadalupe son su carácter familiar y de comunidad. Se integran ya sean por parientes, vecinos o grupos de ciertas empresas y negocios.

Otro caso es la familia Castro Escobar, que desde la colonia Fomerrey 2 en Santa Catarina, tiene más de 10 años de acudir al templo de la colonia Independencia el sábado previo al 12 de diciembre.

Incluso este vínculo familiar se extiende más allá de Nuevo León. El grupo de danza Chichimecas de San Miguel Arcángel vino desde Guanajuato a cumplir una manda, donde resaltaron frente a los centenarios de danzantes gracias a sus vestuarios de corte prehispánico.

A una semana de que el fervor tome su punto más alto, presentamos la historia de tres familias cuya vocación los ayuda a mantenerse unidos a través de la fe y la danza.

MÁS DE UNA DÉCADA

Son 16 los jóvenes que, de traje púrpura, chaleco negro y una boina negra en la cabeza, están bailando en la explanada frente al Santuario. Todos tienen en común los apellidos Castro y Escobar, la rama genealógica que los une a la danza de matachines.

Santiago Castro Escobar relata que desde hace 10 años hace peregrinación junto a toda la familia, pues era un sueño de su madre, el cual no podían realizar. Hoy acuden a la danza sobrinos, nietos y bisnietos, vinculados a los Castro.

AL FRENTE DE TODOS

Al frente de la peregrinación, Sanjuana Cuevas Torres mientras va sosteniendo el estandarte de la guadalupana va contando que los niños y jóvenes no pierdan la línea de baile.

Este grupo tiene más de dos años acudiendo al templo de la Independencia para dar gracias a la Virgen, donde igual acuden sus hijos, familiares y vecinos de Cañada Blanca, en Guadalupe.

“Vienen mis hijos algunos niños de la colonia, todos vienen conmigo”.

El traje es blanco y los chalecos son azules y púrpuras, con lentejuela blanca. Todos portan una gorra negra con tiras de un collar plateado que bajan por la visera.

Sus hijos son quienes le ayudan a coser y remedar los trajes y a organizar la peregrinación.

“Nosotros bailamos por tradición y respeto a la Virgen, no lo hacemos por cobrar”, refiere.

DANZA CHICHIMECA

Sus tocados de gato montés, sus rostros y cuerpos rayados con líneas negras y las pecheras hechas con jara rompen con todo lo visto en el resto de las peregrinaciones que llegan a la Basílica de Guadalupe.

El grupo Danza Chichimeca vino desde San Miguel de Allende, en Guanajuato, a pagar una manda. Son herederos de una tradición prehispánica compuesta entre otomíes y, chichimecas y rinden tributo a sus ancestros a través de su vestimenta tradicional.

Juan Luna Zárate, líder del grupo, refiere que llegaron a Monterrey para pagar una manda que su hermana María Luna hiciera a la guadalupana hace 20 años. Desde hace más de 60 años, la agrupación baila por vocación y para difundir las raíces prehispánicas.

“Es una herencia que traemos desde nuestros abuelos, incluso más allá. Mis padres nos contaban de cuando le tenían prohibido bailar porque decían que era un hechicero y se tenía que ocultar. Hoy nosotros lo hacemos y nos están tomando fotos”, relata Juan Luna.

La agrupación acude cada diciembre a la Basílica de la Ciudad de México y también bailan en la fiesta patronal de San Miguel Arcángel.

:CLAVES

A DETALLE

Algunas familias regiomontanas, como los Castro y Escobar, participan desde hace más de 10 años en las peregrinaciones que se dirigen a la Basílica de Guadalupe.

El grupo Danza Chichimeca destacó ayer entre las peregrinaciones al Santuario por sus vestuarios de corte prehispánico y por sus tocados de gato montés.

En lo que va del año se ha registrado la visita de mil 448 peregrinaciones, aunque el año pasado cerraron con mil 473 grupos de feligreses.