Sensibilizan a pequeños a través del arte

Las hermanas Lourdes y Mónica Bernal encabezan los talleres de pintura en escuelas de alto riesgo en Torreón. Dicen que ellas también aprenden de ellos, pues su entorno no ha sido fácil.
"A la hora que saben los niños y niñas que tendrán un taller al que no tenían acceso antes, les provoca mucha ilusión”, Mónica Bernal.
"A la hora que saben los niños y niñas que tendrán un taller al que no tenían acceso antes, les provoca mucha ilusión”, Mónica Bernal. (Manuel Guadarrama)

Torreón, Coahuila

Las hermanas Lourdes y Mónica Bernal tienen muchos puntos en coincidencia y es el arte uno de ellos, especialistas en promotoría y enseñanza de las artes plásticas. Ambas trabajan con la empresa Peñoles y con niños de diferentes escuelas ubicadas en zonas de alto riego.

La enseñanza de técnicas de pintura es sólo el principio de una cantidad de experiencias que vivirían. Coinciden en que son ellas las que se llevan las mejores, saben que lograr mediante la pintura y el arte que los niños tengan mayores aspiraciones de vida, en lugar de quedarse sumergidos en el clima de violencia que rodea a estos niños, es el aspecto más satisfactorio que como seres humanos pueden tener.

Metodología

"Su dibujo antes era totalmente primitivo y han ido educando su ojo, han ido desarrollando su propia sensibilidad han ido haciendo sus propias propuestas”.


El acercamiento fue así. Los maestros participantes del taller de pintura llegaban a estas colonias para ganarse a los muchachos de una manera tranquila, para luego integrarlos al taller artístico.

"Empezamos en cinco escuelas, pero por la situación de violencia e inseguridad se cerraban antes, por lo que los niños tenían poco tiempo para compaginar materias de un taller de dibujo y pintura. En un principio no se le daba mucha importancia. No se les aplicó el taller opcional, sino como parte de una materia extraacadémica", relata Lourdes Bernal.

Mónica entró con varias horas permanentes en turnos matutino y vespertino, en las escuelas cuyos directores accedieron y tuvieron esa sensibilidad que dieron facilidades a trabajar con ellos.

“Es como trabajar con cualquier niño, ellos tienen grandes expectativas aunque no creamos, a la hora que saben que tendrán un taller al que no tenían acceso antes, les provoca mucha ilusión, son oportunidades que tienen que la escuela no les da. Después de años de estar participando en los talleres siempre están con la expectativa del día que les tocará clase. Siempre están buscando salirse de su clase para entrar aunque no les toque pintar. Hay una escuela en que no se puede abarcar a todos los grupos y se tiene que dividirlos y no se les puede dar a otros grados más abajo", comentó Mónica Bernal con respecto a su primera impresión.

De igual manera, las hermanas trabajan con niños especiales y el día que les toca clase no falta ninguno. "El verse capaces de hacer cosas que no eran capaces de hacer les causa mucha emoción. Todo esto va dando la pauta para decir que los niños están contentos".

"O con los otros niños que su dibujo antes era totalmente primitivo y han ido educando su ojo, han ido desarrollando su propia sensibilidad han ido haciendo sus propias propuestas”, dijo.

Al principio recordó que eran 180 niños en cuatro escuelas, pero luego la Pedro García en el turno vespertino, muchos de ellos pasaron al turno matutino y los grupos eran de cuarenta niños y no se puede trabajar con todos.

La luz y la oscuridad que puedan ver en sus vidas, las transportan a sus pinturas, su evolución ha sido notoria, ya que ellos ahora crean sus propios colores.

Hay niños que por cuestión de disciplina o rebeldía requieren de control suspendiéndolos por temporadas, para remediar su situación.

Cuestionadas con respecto a los retos personales que han enfrentado, Mónica indicó que es muy satisfactorio y ellos son más agradecidos. "Gana más uno que ellos con estas clases, ya que hay muchas cosas que retroalimentan, quizás no en el aspecto profesional, pero se gana más en otros aspectos”.

En tanto Lourdes señaló que en la parte de los retos tiene que ver en la capacidad de cuántos niños se puede rescatar de la calle, integrar, sensibilizarlos a través de la artes.

"Cambiarles su visión del mundo y de su entorno, de que hay otras cosas mejor de lo que hay allá afuera, más considerando la problemática en la que viven, en zonas marginadas, en donde la mamá trabaja todo el día, o son niños que tienen ausencia de papá, o que tienen vivencias de niños de cosas terribles que cualquier de nosotros quizás no ha vivido".

La maestra dijo que la luz y la oscuridad que puedan ver en sus vidas, las transportan a sus pinturas, su evolución ha sido notoria, ya que ellos ahora crean sus propios colores, saben el manejo de la luz y las sombras en un papel y eso les fascina.

Dentro del salón de clase con sus maestros ha habido una evolución, muestran mayor atención, dado que como tienen que fijar el ojo al momento de realizar alguna
pintura, comienzan a desarrollar más sus fórmulas y sus proyectos.

"Ahorita la competencia no gira entorno a la violencia, ahora es ver quién entrará a la mejor secundaria, en qué taller se inscribieron. Ahora tienen una visión de su vida y de su futuro totalmente distinto".