'Pinta' mejor el futuro para niños de zonas conflictivas

La empresa Peñoles desde hace 3 años implementó el programa "Arte que transforma", donde los pequeños que no tenían aspiraciones ahora tienen una mentalidad diferente.
Cambio de perspectiva de vida por medio del arte.
Cambio de perspectiva de vida por medio del arte. (Manuel Guadarrama)

Torreón, Coahuila

Un fuego cruzado entre hombres de un bando y otro, balas dibujadas con lápices de color atraviesan el papel simulando una balacera y hombres tirados en el piso con trazos en color rojo saliendo de sus cuerpos simulan sangre.

Casas dañadas en paredes y vidrios, pueden ser balas o piedras, no se trata de una historia de ficción. Es una serie de dibujos hechos niños de colonias con alto nivel de inseguridad.

Tras varios años de trabajo, mediante el programa "Arte que transforma", al inicio dibujaban esto por la cercanía de su vida con la inseguridad y la violencia, pero hoy su visión ha cambiado.

"Por increíble que parezca, esto les abre nuevas perspectivas, comienzas a generar esperanzas y a hacerles notar que ellos son capaces de modificar el entorno y de cambiar lo que pueden hacer de su vida”.

Con pinturas en acrílico, olvidan momentáneamente su realidad, han logrado cambiar y tener aspiraciones que les permita en un futuro, elevar su nivel de vida que hasta el momento les ofrece habitar en colonias como la Primero de Mayo, Luis Echeverría, Vicente Guerrero, Vencedora, Lucio Blanco, Zacatecas, Diana Galindo, Nuevo México, entre otras.

Esto se ha logrado mediante el programa implementado por la empresa Peñoles en conjunto con una serie de especialistas en artes plásticas que han desarrollado desde hace tres años de manera constante y lejos de fórmulas pasajeras.

Un vínculo que ha logrado poco a poco, sanar las heridas de pequeños que no sólo son relegados por la sociedad, sino que han sido víctimas de manera directa de la violencia e inseguridad.

Según explicó Silvia Landeros, coordinadora de Comunicación de Peñoles, todo surgió a raíz de un diplomado que tomaban en la empresa, específicamente los del área de Vinculación así como empleados de otras áreas relacionadas con la comunidad externa.

Se abordaron temas de convivencia social, en donde comenzaron a analizar la situación del contexto en que vivían esos niños y se identificó que tenían que trabajar mucho más de cerca con la comunidad, saber quiénes son, conocer cuáles son sus intereses, sus preocupaciones y qué tipo de expectativas tienen sobre si mismos y su entorno inmediato.

Se identificó que particularmente con los niños, se puede comenzar a trabajar mediante clases de pintura, para cambiar su perspectiva, pues la mayoría de las veces, los adultos son más renuentes al cambio.

Señaló que es más fácil dejarse llevar por la inercia que intentar mejorar, incluso que tener una actitud más positiva con respecto al día a día.

Un vínculo que ha logrado poco a poco, sanar las heridas de pequeños que no sólo son relegados por la sociedad, sino que han sido víctimas de la violencia e inseguridad.

“Los especialistas del diplomado, nos hacían notar justamente que en el proceso creativo, el arte permite que los niños comiencen a desarrollar ciertos valores y a modificar sus pensamientos, con respecto a lo que pueden llegar a pensar. Por increíble que parezca, esto les abre nuevas perspectivas, comienzas a generar esperanzas y a hacerles notar que ellos son capaces de modificar el entorno y de cambiar lo que pueden hacer de su vida”.

Encabezado en este momento por Lourdes y Mónica Bernal, profesionales de las artes plásticas, coincidieron en que muchos de estos niños en un inicio no se visualizaba a futuro haciendo algo importante de sus vida.

Reconocieron que difícilmente visualizan que pueden llegar a desarrollarse profesionalmente y les ha tocado ver a través de este ejercicio junto con el coro Peñoles,
que solamente estaban viviendo en el día a día.

Pero que en la actualidad se les pregunta y ya se proponen ir a la universidad, aprender, tener una carrera y desarrollarse que antes de que empezaran estos ejercicios no tenían.

“Llevamos tres años con el taller de pintura, en un inicio trabajamos con Guayo (otro maestro), que él desarrolló desde hace cuatro años y luego con nosotras con el taller de pintura. Necesitábamos a gente que fuera sensible, a personas que estuvieran impuestos a adaptar su tiempo y acercarse a esos lugares. En un inicio cuando Guayo empezó, se iba directo a las colonias, pero el entorno (seguridad), fue modificado, adaptar el proyecto a esos cambios, por lo que se tomó la determinación para la siguiente etapa no de detener el proyecto, porque se tenía que seguir trabajando con los niños. Pero se decidió que el lugar adecuado para continuar trabajando con ellos eran las propias escuelas”, precisó.