[Vibraciones] De cómo Paz sacó a Juanito de su jaula

El siguiente texto explora la música de Cage a través de la poesía y el proceso creativo de Jaula, la obra abstracta de Mario Lavista y Arnaldo Cohen.
Vibraciones
(Archivo)

Ciudad de México

1

John Cage (1912–1992) creó música que se produce por sí sola; él no obliga a las notas a seguirlo. 4´33 (1952), su obra más conocida, es un espacio vacío de 4 minutos y 33 segundos (la duración es el único parámetro establecido) cuyo sentido surge a partir de cualquier sonido que se produzca en el entorno.

Los jóvenes compositores mexicanos visitaron, hacia 1960, curio­sos y escépticos, estos raros escenarios donde la indeterminación es elemento principal. Algunos, como Joaquín Gutiérrez Heras (1927–2012), mostraron desdén: “Cage es un compositor cuyas obras siempre deben ir precedidas por una conferencia y la conferencia siempre resulta ser más interesante que la música misma”. Otros, como Julio Estrada (1946), dudas y reserva: “(Cage como compositor) me pareció más indeciso que indeterminista. La indeterminación parecería ser, en su caso, no definir las cosas”. E incluso Manuel Enríquez (1926–1994), experimental por naturaleza, en sus obras de mayor arrojo (Reflexiones, Ambivalencias y su Segundo cuarteto de cuerdas) se acercó a Cage de manera controlada, abriendo hacia el azar algunas de sus ideas pero nunca su pensamiento todo.


2

En el fondo había miedo. ¿Y si Cage estaba en lo cierto?, ¿si en su arte latía el futuro y la historia de la música desaparecía para nacer otra vez en sus horizontes de silencio, llenos con nada más que momentos? Los compositores mexicanos (como casi todos los del mundo) ante el horror de lo desconocido, alabaron al Cage filósofo, citaron al Cage escritor, difundieron al Cage filósofo, pero al Cage artista lo encerraron en una jaula.


3

Octavio Paz (1914–1998) fue el primer mexicano en liberarlo. En su poema “Lectura de John Cage” (publicado en 1969 en el libro Ladera este) se ofrece a Cage en sacrificio para que los sonidos pasen a través de su ser (“Dentro de mí los oigo/ pasar afuera,/ Fuera de mí los veo/ pasar conmigo./ Yo soy la circunstancia”) y exista 4´33 (“Soy/ una arquitectura de sonidos/ instantáneos/ sobre/ un espacio que se desintegra”). Paz explora esta nueva forma de articulación sonora como una partitura silenciosa donde no puede existir silencio (“Música no es silen­cio:/ no es decir/ lo que dice el silencio,/ es decir/ lo que no dice”) y nada tiene por qué tener una forma determinada: “Sol y nieve no son lo mismo:/ el sol es nieve y la nieve es nieve/ o/ el sol no es nieve ni la nieve es nieve/ o/ John Cage no es americano (…) entre el silencio y la música,/ el arte y la vida/ la nieve y el sol/ hay un hombre./ Ese hombre es John Cage/ (commited/ to the nothing in between)”.

5

A través del poema de Paz, poco a poco se fue perdiendo el miedo al John Cage artista y en fe­brero de 1976, el Departamento de Música de la UNAM lo invitó por primera vez a México. Tenía 64 años. Viajó acompañado de la pianista Grete Sultan y ofrecieron un concierto en la Biblioteca Benjamín Franklin, donde se interpretó su obra Études Australes I–VIII (1975). Antes de regresar, en Cuernavaca, Cage y Paz se conocieron.

6

Inspirados por la visita de Cage, el compositor Mario Lavista y el artista plástico Arnaldo Coen crearon la pieza de música abstracta Jaula (1977), para cualquier número de pianos preparados (con tornillos y pedazos de goma y madera entre las cuerdas) e ilimitadas posibilidades de interpre­tación. La partitura es gráfica y consiste en una serie de cubos concéntricos con puntos plateados colocados en las aristas, que representan cuatro notas musicales: Do–La–Sol–Mi (C–A–G–E, en la nomenclatura musical de EU). No hay un pará­metro musical específico (aspectos como ritmo, duración o matiz quedan a elección del ejecutante), pero sí la indicación de que el pianista no puede salirse de esas cuatro notas.

7

Cage nunca regresó a México. Jaula se estrenó en 1977 en la Sala Manuel. M. Ponce pero no fue editada y solo existen tres copias de la partitura (una la tiene Lavista, la otra la tenía Cage y la última fue robada de un museo en California). Cage está muerto; otra vez encerrado en una jaula. Ninguna institución cultural de importancia programa sus obras.Paz también está muerto; sobrevive la esperanza de una nueva liberación de Cage en sus palabras: “La música inventa el silencio,/ la arquitectura/ inventa el espacio./ Fábricas de aire./ El silencio es el espacio de la música:/ un espacio/ inextenso:/ no hay silencio/ salvo en la mente./ El silencio es una idea,/ la idea fija de la música./ La música no es una idea:/ es movimiento, / sonidos caminando sobre el silencio.” L