Paz, poeta excepcional, personaje polémico

El poeta Hugo Gutiérrez Vega, Premio Nacional en Lingüística y Literatura, Premio Xavier Villaurrutia en poesía y Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, recuerda al Premio Nobel mexicano en ...
Gutiérrez Vega comparte que entre Paz y él hubo diferencias.
Gutiérrez Vega comparte que entre Paz y él hubo diferencias. (Carlos Zepeda)

Guadalajara

Octavio Paz fue un poeta excepcional, un ensayista que en muchos aspectos continúa vigente pero también un personaje político con matices polémicos. Así lo muestran las palabras de Hugo Gutiérrez Vega, escritor relevante, académico de la Lengua y ganador del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2013 entre muchos otros reconocimientos. El escritor tapatío responde con esa voz pausada y clara que lo caracteriza a las preguntas de MILENIO JALISCO. Voz de actor y de diplomático.

¿En qué lugar de la lírica mexicana sitúa usted a Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura 1990?

“Octavio es uno de los poetas fundamentales de la poesía mexicana moderna. Por su originalidad, por su voz inconfundible, por su forma de enfrentar distintas temáticas con acierto, es un poeta excepcional; a la altura de los mejores. No vale la pena catalogar, pero sí decir que es fundamental no sólo para la tradición mexicana, sino para la lengua española”.

¿A cuál le apostaría, al poeta o al ensayista?

“Al poeta, absolutamente. Por lo menos tres o cuatro de sus grandes poemas son magistrales. Tenemos ese milagro que es Piedra de Sol, conjunto de endecasílabos misterioso y resplandeciente; tenemos Pasado en claro, un poema muy emotivo sobre los problemas de su familia, sobre su padre, es un texto que demuestra que Octavio no sólo era un poeta filosófico, como han dicho algunos, sino también un poeta de la emoción. Un tercer texto estupendo es el Nocturno de san Ildefonso, que aborda la juventud, el entusiasmo y la alegría de los primeros años, de los años jóvenes; y, por supuesto, brilla con luz especial Blanco, un poema que, al igual que Piedra de sol, es un milagro lleno de misterio”.

Y sus ensayos ¿siguen siendo pertinentes? ¿”El laberinto de la soledad”, lo es?

“Paz mismo se da cuenta que el Laberinto está rebasado y por eso escribió Posdata. Pero el tiempo se mueve con una velocidad tremenda y los cambios sociales y culturales son constantes. Así que, aunque Posdata aclaró algunas cosas, ahora se necesita una nueva Posdata… pero esa ya la escribirán las generaciones posteriores. Sin embargo, muchos de sus análisis siguen siendo válidos. Por ejemplo su reflexión sobre las peculiaridades del rostro mexicano, su análisis de la relación entre poesía y sociedad, su visión del poder reflejada en El ogro filantrópico… esos y otros libros conservan toda su vigencia y tienen además un gran valor lírico, porque la prosa de Paz es, en realidad, prosa poética”.

Paz cambió su postura política desde la matanza del 68, cuando denunció al gobierno, hasta la época del salinato, cuando justificó los regímenes de Carlos Salinas y de Ernesto Zedillo...

“Bueno, aquí hay un aspecto importante: Octavio es un enamorado de la libertad. Le interesa la libertad. Pero está tan enamorado de ella que olvida la igualdad y esto lo lleva a cultivar un anticomunismo cada vez más radical y más ciego. Yo, en su momento, fui víctima de esta postura. Siendo yo presidente del comité de apoyo de solidaridad con Chile, me llamó para decirme que yo ya estaba vendido a Moscú. Claro que no le contesté. Luego me dejó de publicar.

“Pero al margen de estos aspectos más bien anecdóticos, fue un personaje importante en la vida intelectual del país, sobre todo por su defensa abierta de la libertad de expresión. Esto no altera su relación con los poderes fácticos, con Televisa y otras empresas, y esto, paradójicamente, limitó su propia libertad de expresión.

“Ya antes otros poetas han sido polémicos. T. S. Eliot, por ejemplo, era antisemita. Octavio era anticomunista y lo era de una manera constante, vigilante, observadora. Tenía toda la razón en muchos aspectos de su crítica, por supuesto. Pero como su obsesión era tan fuerte, él veía comunistas hasta en la sopa de fideo”.

En cuanto a la influencia de Octavio Paz en las nuevas generaciones, ¿qué puede decirnos?

“No creo que sea mucha. El tiempo es terrible y va borrando las huellas. Su prestigio sigue presente entre los jóvenes, pero no estoy muy seguro de que lo sigan leyendo. Tal vez la generación de autores nacidos en los cincuenta fue la última que lo leyó con atención. Después, la muerte borra todas las presencias. Se conserva, sin embargo, su memoria en el mundo académico, en el mundo intelectual. Nosotros seguimos leyendo, admirando y memorizando su obra”.

* Jorge Souza Jauffred es poeta jalisciense, coordinador de la maestría en letras de Jalisco, que ofrece la Secretaría de Cultura de Jalisco (SC). También es profesor investigador de la Universidad de Guadalajara.