A Paz se le debe admirar con violencia: González Torres

El ensayista “tuvo el mérito de nunca querer institucionalizar un papel de maestro de las juventudes, de líder de opinión”, afirma el compilador.
“Me pregunto si en el ámbito de la lengua española en el siglo XX hay un autor que haya tenido una influencia tan vasta”.
“Me pregunto si en el ámbito de la lengua española en el siglo XX hay un autor que haya tenido una influencia tan vasta”. (Héctor Téllez)

México

En sus años de acercamiento a la literatura, Armando González Torres participaba en un taller literario
en el que se invitó a Octavio Paz; fue el único que declinó la oferta, lo que hoy día, entre tirios y troyanos, le ha permitido mantener una sana distancia de la vida y la obra del Premio Nobel de Literatura 1990.

“Debemos valorar, sin ánimo chovinista, la dimensión de Paz  más allá de lo local: me pregunto si en el ámbito de la lengua española en el siglo XX hay un autor que haya tenido una influencia tan vasta, tanto en el campo del arte como en el del pensamiento, y que en ambos haya impulsado una obra con tal ambición, con tal calidad. Pienso que muy pocos”.

Desde su perspectiva, esa pregunta permite valorar “el privilegio de haber tenido la oportunidad de leerlo, iluminarnos o enojarnos con sus ideas”. González Torres establecer su propio diálogo con Paz a través del libro Itinerario crítico. Antología de textos políticos (Cámara de Senadores/DGP-Conaculta).

“Para varias generaciones, Paz fue un mentor y un antagonista, y eso es un mérito indudable. Podías admirarlo, pero debías admirar lo con violencia —como decía Nietzsche—. Tuvo el mérito de nunca querer institucionalizar un papel de maestro de las juventudes, de líder de opinión; tuvo esa facultad de ser imprevisible con respecto a lo que esperaba la feligresía.”

Aunque no fue de los seguidores o malquerientes del poeta, el compilador siempre fue lector de Paz, a quien define como lo más lejano a un autor recreativo, porque “te hace pensar, controvertir y discutir con él”; de ahí su interés por construir una visión más integral de una de las facetas más polémicas en la obra del poeta: “La visión más presente es la del Paz ulterior al 68, un personaje que se convirtió en el centro de la agenda intelectual y política en México, y también centro de la polémica.”

Para González Torres, se conoce mucho menos del Paz joven y del de mediana edad; uno de los objetivos de la antología es recoger escritos del joven, como su primer ensayo y algunos que hizo entre sus 20 y 30 años.

“Muchos textos son novedades en tema y tono respecto a lo que conocemos de él, como los reportajes que hizo para una revista mexicana en torno a la creación de la ONU. Es una antología que brinda una visión de cuerpo y de edad entera de Octavio Paz.”

 Profundidad e inteligencia

Sus inicios como hombre público, sus rompimientos con las corrientes más retardatarias de la izquierda en los años cincuenta, su actitud abierta, empática y crítica, con los movimientos juveniles en los años sesenta, su intuición y sus “muy rápidos reflejos en 1968”, son aspectos abordados en el libro.

“De alguna manera nos encontramos con el desarrollo de sus ideas políticas y la recepción de ellas a lo largo de las tres décadas que siguen a 1968, cuando se convierte en un catalizador de la agenda cultural e intelectual en México.”

Esa labor no fue sencilla: sus textos tienen importancia y actualidad, “aun los de más coyuntura tienen profundidad e inteligencia”.

“Se me ocurrió que fueran textos climáticos en su biografía y en sus posturas políticas. En ese sentido, son textos que ayudan a ver una continuidad muy ignorada entre quien era un joven rebelde e impetuoso, con muchas ganas de comerse y cambiar el mundo, y un intelectual maduro, consagrado, que no se resistía a ser una institución cultural y seguía ejerciendo su actitud crítica le molestara a quien le molestara”.

El libro será presentado mañana a las 18:00 horas, en el auditorio Octavio Paz del Senado de la República. Participarán Blanca Alcalá, Jesús Silva-Herzog Márquez y Jorge Javier Romero.

Una mirada vigente

Octavio Paz era un lector voraz, profundo, omnívoro, de los más diversos temas. Él siempre se asumió como poeta; sin embargo era alguien formado en filosofía, en antropología… en todos los temas de humanidades: “Era de una curiosidad desbordante”, aseguró Armando González Torres, para quien esa capacidad para conectar disciplinas le dieron a su pensamiento una solidez y una profundidad que le quita fecha de caducidad.

“Me parece un gesto de apertura e inteligencia el que la Cámara de Senadores y el Conaculta hayan optado porque una de las actividades conmemorativas fuera volver a poner en circulación las ideas de Octavio Paz. Hubiera sido muy fácil hacer un monumento, desvivirse en elogios póstumos; sin embargo, se eligió algo que tal vez es más controvertible, pero también más profundo: dar más elementos para que las ideas de Octavio Paz circulen entre los jóvenes.”

Para González Torres, los lectores jóvenes pueden descubrir en Octavio Paz un temperamento profundamente semejante, empático, “y no se trata de que lo volvamos un pensador afable; creo que Paz sigue siendo un pensador profundamente incómodo para muchos, con ideas controvertibles, a lo que hubiera aspirado como lector y como escritor”.