El extraño caso de Santi… el monstruo de la bipolaridad en un libro para niños

Paulina del Collado, de 24 años, es la autora del libro 'El extraño caso de Santi y Ago', ganador del premio de El Barco de Vapor, que hoy se entrega en Bellas Artes.

Ciudad de México

¿Quién no ha experimentado, en algún momento de la vida, sentir que un monstruo se apodera de la mente y dirige las acciones del cuerpo? Eso es lo que Camila piensa que le pasa a su hermano Santiago, quien padece trastorno bipolar.

Camila es la protagonista del libro 'El extraño caso de Santi y Ago', escrito por la joven creadora Paulina del Collado y ganador del premio de literatura infantil 2014 El Barco de Vapor, que hoy se entrega en la sala Manuel M. Ponce de Bellas Artes.

Con sus recién cumplidos 24 años, Paulina recuerda que el libro lo escribió en sus ratos libres de "chamba" y nació de su inquietud por hablar de los desórdenes mentales, en general, y de la bipolaridad en concreto, porque uno de sus familiares la padece.

"Parece que son algo ajeno, que no les pasa a la gente, cuando son más comunes de lo que pensamos", afirma Paulina, egresada de la carrera de Letras Hispánicas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

"Esas cosas que todos tenemos como de dualidad, de ser muchas personas en diferentes etapas de nuestra vida y en diferentes contextos".

La valiente Camila y su lucha contra el monstruo

La heroína de la historia, Camila, vive en un departamento junto con su papá, que le enseña la música de los Beatles, y su mamá, quien cuida de todos y le gusta ver telenovelas.

También viven con ella su hermana Susana, que se la pasa mandando mensajes por el "guats", y Santiago, universitario aficionado de los Pumas.

Este equipo de futbol iba perdiendo el día que el monstruo de Santi descargó su enojo lanzando la televisión desde la ventana del departamento.

La valiente e inquieta Camila tendrá que descubrir qué clase de monstruo vive en la mente de su hermano, para ayudarle a combatirlo.

"Camila es la niña que me gustaría haber sido. Es una niña bien valiente. Me gusta la desfachatez para acercarse a las cosas y me gusta la facilidad para encontrar analogías en las cosas más chiquitas", dice Paulina al otro lado del teléfono en un tono alegre y nervioso, a un día de que le entreguen su premio.

"Sabía que quería contar la historia desde una perspectiva infantil, no sabía que iba a ser una novela para niños, pero me permitió hacer muchas cosas, porque cuando somos adultos tenemos más tiempo de prejuicios en este mundo".

La joven escritora recuerda que para escribir "El extraño caso de Santi y Ago" revisó su propia infancia, la vida en su familia, donde ella es el "sándwich", pues tiene dos hermanos grandes y una hermana menor.

Por eso, a lo largo del texto, Paulina dota a su personaje de herramientas para enfrentar el mundo y la situación particular en su familia.

"Era importante narrar el descubrimiento que hace Camila del mundo, en el que muchas plataformas y muchas cosas se van integrando a su vida: la música, la relación con sus hermanos, también su relación con su hermana".

Paulina espera que los niños se diviertan y pasen un buen rato cuando conozcan la historia de Camila y la familia Durán, y de paso, entender algo sobre los desórdenes mentales.

Los niños, grandes lectores, pero subestimados

"Los niños son grandes lectores, pensamos que la lectura solo es literatura. Leer una cosa es saciar esa necesidad inherente de ficción que tenemos todos. Los niños son los primeros en manifestarla", afirma Paulina.

"Tendemos a subestimar sobre qué pueden o no puede consumir un niño como lector. Pueden consumir todo, creo que la responsabilidad como autor es en la manera en cómo se tratan esos temas.

"Si los subestimas nunca harás algo que les interese", dice la adulta Paulina en defensa de la niña Pau que leyó a Horacio Quiroga y a Oscar Wilde, por influencia de su tía Mónica.

"Ella me leía cuentos, me leía a Quiroga cuando tenía como 7 u 8 años. Yo quedaba encantada, pensaba 'de dónde están saliendo esas palabras tan increíbles'".

La niña Paulina iba a las librerías como viajar a Disneylandia y escribía poemas y cuentos a su mamá, con los que se ganaba comentarios como "¡Ay, qué tierna!".

Aunque años más tarde, esa frase se transformó en una pregunta seria "¿De qué vas a vivir?", cuando les dijo a sus papás que quería estudiar Letras.

Hoy, la joven recibirá el premio de literatura infantil El Barco de Vapor, convocado por la Fundación SM y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.