[Multimedia] Patti

Patti Smith escribe poemas, tomas fotografías, compone canciones y de sus desventuras da cuenta en su libro de memorias 'Éramos unos niños'.
Grabarán una teleserie con la vida de la roquera.
Grabarán una teleserie con la vida de la roquera. (Jesús Quintanar)

Ciudad de México

Desde su temprana juventud Patti Smith se ha aferrado a la expresión artística como un náufrago a una tabla en el mar. En medio de una tristeza que en su mirada parece eterna ha terminado por imponerle a la vida sus propios códigos de existencia. Y le ha ido muy bien. Escribe poemas, toma fotografías, compone canciones, viaja como una loca, enfrenta amoríos imposibles, canta a grito pelado, graba discos, pinta y dibuja y últimamente recrea en las letras los detalles de su vida agitada. Parece demasiado para una desgarbada mujer andrógina, flaca y larguirucha que anda en los 68. No para desde mediados de los setenta cuando irrumpió en el mundo del espectáculo con un disco estridente, Horses, que es ahora un mito que en buena medida sostiene su irreverente figura.

Cuando huyó discretamente de su casa siendo casi una niña, buscaba liberarse de la pobreza, de la educación formal, de las idas forzadas a la iglesia, del yugo familiar. Soñaba entonces con un artista como amante y se imaginaba como Frida Kahlo, en los brazos de Diego Rivera. Tal vez quería dejar atrás también la sórdida historia de un embarazo involuntario a los 19 que sacudió su vida entera.

De sus desventuras desde entonces da cuenta en su libro de memorias Éramos unos niños, publicado cinco años atrás. Como le ha sucedido siempre que emprende una nueva aventura creativa en su vida se topó sin proponérselo con el éxito. Su entrañable volumen de poco menos de 300 páginas le dio a ganar el National Book Award y el National Book Critics Circle Award y la consolidó de hecho como una figura destacada en el terreno de las letras.

Como ella misma, su libro ha tenido una historia de éxito singular entre sus millares de devotos desperdigados por el mundo entero, de manera que está a punto de convertirse ahora en una serie televisiva producida por la estadunidense Showtime, con Patti Smith participando en la escritura de sus capítulos.

El proyecto encierra la promesa de una aventura contracultural que habrá de probar quizá los alcances comerciales de una figura como la suya. Habrá que ver si a los espectadores les interesa la vida de una enfermiza chica de pueblo, hija de una mesera y un obrero, que emigra a Nueva York con poco más de 20 años de edad y sin dinero, que duerme en los portales de las casas y come lo que puede y termina en brazos de un artista homosexual y miserable como ella.

La historia de su juventud tal como la relata Patti Smith, trágica, sufrida, dolorida, sórdida, corre peligro en medio del éxito que la hizo apetecible para los productores. Es posible que la televisión asuma con el aval de Patti Smith la responsabilidad de velar por las buenas costumbres y entregue a los espectadores una edulcorada telenovela sobre la manera como una artista prestigiada se hizo a sí misma en medio de indecibles adversidades. Ojalá que en la teleserie Patti Smith siga siendo ella misma, aunque el reto parece muy difícil.