¿Qué es un pueblo sin historia?

La doctora Patricia Osante, catedrática e investigadora trae “Poblar el Septentrión”, una trilogía que identifica el origen de Tamaulipas desde la colonización del Nuevo Santander.
Patricia Osante, investigadora.
Patricia Osante, investigadora. (Milenio Digital)

Tampico

Hay campos de la historia que no han sido investigados, tal vez no si hablamos de la etapa moderna, la de los dos últimos siglos, que tiene vigencia en sus constantes publicaciones, sino en lo época de la colonización, comenta Patricia Osante.

La doctora en historia añade un síntoma: que las autoridades no ven importante impulsarla, y esto afecta el consumo, y al final, un reforzamiento en la identidad del individuo y de la sociedad.

“Un hombre sin historia, qué es; un pueblo sin historia, sin raíces, sin razón de dónde viene; ¿cómo puedes comprender el presente si desconoces tu raíz?” sentencia la historiadora y catedrática de la UNAM.

Detalla dos etapas de la historia tamaulipeca para sustentar esta teoría: “el reparto de tierra, es la continuación de Tienda de Cuervo (censador de la época colonial) que identificó el tipo de gente que quedó en Nueva Santander, explica cómo se formó la gran propiedad en Tamaulipas en el siglo XIX y no se ha estudiado; o el caso de los misioneros, ¿cuál fue la complejidad, por qué no logró consolidarse el sistema en Nuevo Santander… si te das cuenta no somos un pueblo con una tradición religiosa muy arraigada”.

Pero hay pocas investigaciones académicas, pocas publicaciones de divulgación y poco apoyo gubernamental.

“La historia colonial está muy poco tocada, y es la base del conocimiento de Tamaulipas, cada una de las villas y esos viejos padrones de población están sacados fielmente del documento de José Tienda de Cuervo y ayudan a entender quiénes se quedaron acá”.

Otro ejemplo: en la UAT, la carrera profesional en esta materia, tras ocho generaciones egresadas, este curso no tuvo matrícula porque no se completaron los 30 alumnos requeridos para el grupo, parece que para el siguiente periodo se redujo a 20 el mínimo, pero tuvo que haber una crisis.

“Hay cierto interés que va surgiendo, hay jóvenes que quieren estudiar historia, no sé si colonial, pero hay un avance”.

“La historia, para las autoridades en general como que todavia no, por lo menos en Tamaulipas, que aunque hay una nueva corriente de historiadores que han salido a partir de un nuevo programa que se estableció de la maestría y de que se abrió la licenciatura, nunca ha sido apreciada... lo que te puede brindar el conocimiento histórico, no solo la cultura que adquieres a traves de ella, sino esa libertad para poder moverte en la democracia, si quieres entre  comillas, para convertir en hombre o mujer con juicio suficiente para poder tomar decisiones y labrar un futuro más digno... asumen que la historia es poco útil para la parte tecnócrata”.

Aunque la formación de Osante y Carrera es académica total, realizó trabajo de divulgación; un primer libro para la Academia, que gestó después, uno más accesible.

“La divulgación es fundamental, yo tengo que sacrificar Academia por divulgación, y estamos desafotrunadamente regidos por programas muy perversos; tú (académicos) tienes que escribir para la Academia y si escribes de divulgación no se toma en cuenta, te baja de nivel, estamos con la espada de Damocles en la espalda… los que queremos hacer divulgación tenemos que sacrificar el puntaje famoso que nos toman en cuenta”.

Poblar el septentrión

Esta tarde Patricia Osante presenta “Poblar el Septentrión”, un trabajo que consta de tres tomos y que lo califica como “investigación de largo aliento” respecto de la colonización con trabajo futuro.

El primer tomo, explica, está dedicado a las ideas y las propuestas del Marqués de Altamira, que fue uno de los ideólogos, que junto con José de Escandón llevaron el proyecto colonizador del Nuevo Santander, “con una serie de características muy específicas que no se encuentran en ningún otro sitio colonizador, que quisieron aplicar una en alta California y no les resultó”.

Esta constaba de llevar cientos de familias de origen mestizo que habitaban en las provincias circunvecinas al seno mexicano, futuro Nueva Santander, a través de enganchadores.

De 1748 a 1752 fueron más de 1500 familias atraídas: hombres prominentes, encargados de fundar las villas a cambio de la jefatura y grandes cantidades de tierra; y pequeños nuevos terratenientes quienes obtenían un ‘no pago de impuestos’ durante un lapso de 10 años.

“El gancho era la tierra”, acota.

En la siguiente publicación sobre Altamira, en una primera parte se habla de la colonización general en el norte del país dividido en tres regiones, un ejercicio previo a la colonización Borbónica.

La segunda parte está dedicada a ahondar en una investigación publicada entre 1929 y 1939 por el Archivo General de la Nación sobre la inspección judicial de José Tienda de Cuervo a Nuevo Santander y que había dejado huecos, tanto testimonial, como en los registros de los padrones de misioneros, que contenía nombres y cantidades de hijos que explican el origen poblacional.

“Esto es un documento elemental de la historia de Tamaulipas” declara.

El último es un libro de divulgación publicado hace 15 años y perdido en el limbo del sistema gubernamental, originado de un libro académico, a su vez surgido de su tesis doctoral.

Junto a este proyecto de “gran aliento” se incluye la creación de un sitio web en el estará disponible gran parte de esta información.Actualmente www.septentrion.unam.mx está abierto al público aunque en base de prueba, explicó Osante y Carrera.

La presentación de la trilogía este jueves a la 7 de la noche en el Metro