La pintura, “amiga íntima y maestra generosa”: Murillo

El volumen es una exploración de su desarrollo artístico durante una trayectoria de casi 25 años dedicada a la creación plástica .
La artista es originaria de Chihuahua.
La artista es originaria de Chihuahua. (Mónica González)

México

Su obra convoca animales, sirenas, flores, ciudades imaginarias, quimeras y códices; expresa períodos plásticos distintos: blancos y negros, explosión de color, folclore mexicano, abstracciones. Es la cosmovisión de Patricia Murillo (Chihuahua, 1945).

Ese es el contenido del libro Patricia Murillo, su obra plástica y narrativa, que el jueves por la noche fue presentado en el Museo de Arte Carrillo Gil y comentado por el curador Diego Díaz, Ángel Valenzuela, Kenia Cano, Irene Herner y la propia artista.

Sobre su trayectoria como artista plástica Murillo comentó: "La pintura llegó a mí para quedarse. Nunca ha sido un pasatiempo sino un multiplicador de mi vida. A lo largo de estos 24 años, lentamente ha ido ganando terreno. No podría decir que ha ganado en pasión porque esa siempre ha estado presente; sin embargo, se ha ido colocando en el centro de mi atención, ha perdido prisa y ha ganado tiempo, concentración y oficio. Es amiga íntima y maestra generosa".

"Inicié mi camino pintando óleo sobre lienzo porque fue lo que tuve al alcance: mi amigo Polo me regaló un pequeño estuche y así, sin más dilación, comencé a pintar. Los primeros formatos, aunque con frecuencia eran pequeños, eran de diversos tamaños. Pronto fueron creciendo", dice Murillo en la introducción del libro de gran formato de casi 200 páginas.

La presentación se desarrolló ante un centenar de personas, entre las que hubo amigos cercanos, familiares y seguidores de la artista. La charla transcurrió entonces de manera íntima, calurosa y muy reveladora del universo personal de la creadora.

TRABAJO EN PERSPECTIVA

"Al ser ligeramente andrógino tiende a perder las características que lo hacen un individuo particular y nos puede hablar a todos como humanos", comentó el curador Diego Díaz en torno a Lectura de Runas, mientras que Alejandro Valenzuela dijo "desde ese momento hasta la obra que produce hoy en día, el blanco es siempre una nueva posibilidad, la que no había sido explorada de la manera que se está explorando, por ejemplo, en este caso Ciudad Cangrejo".

El libro organiza la obra de la artista en períodos que corresponden a sus capítulos: "El arranque"; "Historias y reflexiones"; "De Ángeles, Arcángeles, Sirenas y Quimeras"; "El Circo de los Milagros"; "Colectivas"; "Arte Objeto"; "Exvotos Murillo"; "Japón en mi Corazón"; "Trilogía" y "Mirada de abeja".

Sobre el último tema Irene Herner leyó un texto de Murillo que aparece en el libro con su colorida e intensa serie de pinturas de flores: "Esta distinción es sustancial: la abeja en realidad va a ver a la flor, ahí está su placer y el sentido de su vida. Al contemplarla recuerda que puede sacar néctar y llevarlo al panal. Hace su trabajo con gusto y sin chistar, pero lo verdaderamente suyo es simplemente ver a la flor".

Díaz explicó a MILENIO que el libro muestra que la artista "tiene una capacidad extraordinaria de construir un objeto nuevo a partir de una cantidad muy distinta de elementos. Un aspecto fundamental de su obra es el lenguaje; otro es la forma y el color. Ella tiene la capacidad de combinar estos elementos con otros, como los arquetipos, los símbolos abstractos, la influencia de la gráfica japonesa, textos poéticos, una serie de elementos que logra conjugar y con ello demuestra una capacidad de comprender las complejidades de cada uno de esos elementos".

Emocionada y un tanto sorprendida por todas las lecturas que se hicieron de su obra, Murillo explicó que la fuerza que impulsa este nuevo libro es "una necesidad de poner mi trabajo en perspectiva. Tengo casi 25 años pintando; de pronto mucha obra se va vendiendo y uno siente la necesidad —por lo menos yo la sentí— de ponerme a mí misma en perspectiva de recuperar y de ver si ha habido una evolución en mi trabajo".