"Patch Adams": curo con cariño, risas y compañía

En una conferencia magistral dictada en la Universidad Anáhuac, el médico estadunidense aseguró que “nunca ha creído en Dios”
Llamó a los mexicanos a ser felices e infectar a los demás.
Llamó a los mexicanos a ser felices e infectar a los demás. (Mónica González)

México

Nunca he creído en ningún Dios”, admitió ante cientos de estudiantes de la Universidad Anáhuac del Norte, Hunter Doherty, mejor conocido como Patch Adams, el médico que se convirtió en activista social y promotor de la risaterapia, quien también confesó no creer en las naciones. 

El estadunidense, fundador del Instituto Gesundheit —que cada año organiza a un grupo de voluntarios vestidos de payasos para visitar a niños enfermos y huérfanos—, convocó a los alumnos de la Anáhuac a preocuparse por ser los mejores para los demás, pero no para llegar “al cielo”, sino para que se conviertan en buenos seres humanos.

Adams, quien dijo estar consciente de que en el país la mayoría es creyente de Jesús o de Dios, señaló que él solo quiere ser un héroe sin religión y sin nación; insistió en que al final cada uno de los alumnos será el médico en el que quiere convertirse, pero se definió simplemente mediante una canción de John Lennon, porque nació “amando a la gente”. 

Vestido con un pantalón colorido, camisa turquesa con mariposas, corbata amarilla y tenis de colores, aseguró que su hospital es la primera institución divertida en la historia y eso fue lo que atrajo a Hollywood, ya que en 1998 el actor Robin Williams dio vida al doctor y su inseparable nariz roja.

Ayer Adams no se puso la nariz roja, pero predicó que solo utiliza el cariño y la risa para cuidar a las personas. En las ponencias de la universidad por sus 50 años y como parte del Congreso Internacional de Compromiso Social, los estudiantes lo escucharon por casi dos horas; expresó que, junto con el equipo de médicos y enfermeras, hicieron que vivir fuera divertido, pero también morir.

Relató que si encuentra a una persona deprimida, prefiere no darle medicamentos, simplemente acompañarla, si es necesario estar todo el día y para recordarle al final a la persona las “200 veces que no estuvo deprimido”.

Desde hace 30 años cumple con la misión de ayudar a quien sufre; por eso ha visitado 76 países con voluntarios de todo el mundo.

No desaprovechó la oportunidad  para invitar a los jóvenes a formar parte de la misión, no importa lo feos que sean ya, que maquillados y vestidos de payasos todos se ven bien.

Adams habló del caso en Ecuador de una niña de cinco años, quien fue secuestrada y violada durante dos meses. La niña Vanesca dejó de abrir la boca hasta para comer, por eso Adams admitió que no sabía qué hacer, que no vio brillo en sus ojos, y un día antes de la operación decidió permanecer junto a ella y repetirle que la quería. Unas horas antes de la operación, Vanesca mejoró.

Según Adams, la medicina debe verse como el arte de divertirse y de solucionar problemas pues en México, como en su país, hay millonarios y pobres sin servicio médico, pero eso no justifica que “nadie se divierta”.

Criticó que los mensajes que llegan a los niños a través de la televisión son: sean ricos, hermosos y poderosos, pero nada de esto da la felicidad. Por eso, llamó a explorar y hacer lo que te haga feliz e infectar a los demás.