"Pastorela de la Esperanza" en el Salvador Novo

Bajo la tutela de Gerardo Moscoso, las personas del oriente y poniente de Torreón, quienes viven afectadas por la delincuencia, presentaron la obra original de Miguel Sabido.
Algunos de los actores son niños que trabajan de "cuida carros".
Algunos de los actores son niños que trabajan de "cuida carros". (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

Bajo la dirección de Gerardo Moscoso, actor lagunero de gran trayectoria y promotor de la cultura, se presentó en el teatro Salvador Novo la "Pastorela de la Esperanza", original del gran Miguel Sabido.

La producción fue sencilla. Tuvieron para iluminarse solamente tres focos y el vestuario fue hecho por cada uno de los actores, con logros muy interesantes.

"La esperanza siempre es en esta época de adviento, en que va a nacer Jesús, que la Navidad sea de reflexión", destacó Moscoso.

La adaptación del texto de Sabido es libre, y se propuso la crítica y muchas actualizaciones que caen como anillo al dedo a los tiempos que se viven.

Cabe destacar que los actores son todos de colonias del sur de Torreón, al oriente y al poniente, sectores sumamente golpeados por la violencia, y que son de alta marginación socioeconómica. 

Algunos de los actores son niños que trabajan de "cuida carros", o "lava carros" de este sector.

Les daba curiosidad y se asomaban, y se fueron quedando, invitando a sus otros amigos.

Son personas sencillas. Hay un velador que interpretó a un franciscano en el intro de la puesta en escena, que no se pudo quedar al final, ya que por su trabajo, se tuvo que ir.

Muy importante destacar que también el público fue en su mayoría personas de las colonias aledañas, como la Nueva Aurora, y claro, familiares de los actores.

A las 19:00 horas era la cita. Comenzaron un poco más tarde, con una pastorcita que iba tocando la flauta, acercándose al escenario.

Luego, salieron el franciscano y la monja, pidiéndole al público participar libremente.

Aparecieron los pastores, hablando de la profecía y de la estrella que tenían que seguir, además de un Ángel muy fresa, que llegó, irónicamente, en un patín del diablo.

Después, un ermitaño, renegón y enojón. Luego, muy tropicales, y guapachosos, al ritmo de mambo, aparecieron los chamucos y chamucas y hasta dos chamuquillas.

La pastorela, explicó Gerardo Moscoso, tenía la función de evangelizar. La lucha entre el bien y el mal, nos puede llevar a la reflexión para saber como estamos, que valores perdimos, que hay que recuperar y como es que contribuimos todos a generar causas que nos dejan estos efectos que nos laceran.

"Requiere también acercarnos al Jesús alcanzable, al que sacó del templo a latigazos a los mercaderes, al de las bienaventuranzas, al que luchó contra el imperio romano. No al inalcanzable que camina sobre las aguas o se eleva y se va en cuerpo y alma".

La pastorela siguió con un enfrentamiento entre los demonios y los pastores, con una cascarita de fútbol, donde la pelota voló hasta el público, hasta que llegó el Ángel y aplacó al mal. Hasta hubo un baile en escena.

Es importante para este grupo de actores, contrarrestar la "cocacolonización" desde la frontera, y que en aridoamérica, dijo Moscoso, se va perdiendo al tener tan cercana la frontera. 

Y sobre todo, que participen estas personas de estas colonias, que han sido mucho tiempo, los excluidos.

"La cultura no debe ser un adorno, sino un agente de cambio social. Aunque pareciera que triunfa el mal, creo que todos tenemos la capacidad de ser demonios, ángeles o santos. Depende de la educación y el conocimiento para controlar la parte oscura que tenemos, dominada con valores, principios y conocimiento".

Luego los diablos intentaron seducir a los pastores con comida, pero al final, fueron descubiertos los malvados y los pastores lograron llegar a su destino, en este triunfo del bien.

La "Pastorela de la Esperanza" se presentará el próximo domingo en el mismo Salvador Novo a las 19:00 horas para que no se pierda esta divertida puesta en escena. También van a estar en San Pedro.