Partió Federico Campbell, un hombre acompañado

El escritor falleció a los 72 años a causa de la influenza AH1N1; sus funerales serán hoy a las 10 de la mañana en el Panteón Francés.
En MILENIO escribía la columna “La hora del lobo”.
En MILENIO escribía la columna “La hora del lobo”. (Oswaldo Ramírez)

México

Los días transcurrieron: fueron 17, sin que el estado de salud de Federico Campbell tuviera mejoría significativa, desde aquella noche del 30 de enero en que debió ser internado en el hospital Mocel, adonde llegó por una neumonía grave e insuficiencia renal. Días sin sufrimiento, sin embargo, porque se mantuvo sedado y entubado todo este tiempo, hasta que sufrió un derrame cerebral masivo, por lo que su familia decidió, alrededor de las 16:30 horas de ayer, desconectarlo de los aparatos que lo mantenían con vida.

La primera noticia se dio a través de la cuenta de Twitter de un periodista tijuanense, Jaime Cháidez, amigo de la familia, quien escribió: “Triste noticia. El escritor Federico Campbell sufre derrame masivo. Tiene muerte cerebral. Será desconectado. Información confirmada por su hermana Silvia Campbell”.

El escritor permaneció en terapia intensiva en el centro hospitalario, donde luego de habérsele realizado un estudio epidemiológico en un laboratorio de Atlanta, el pasado cinco de febrero se confirmó que padecía influenza AH1N1, aunque desde que fue internado en el hospital Mocel, sus médicos, encabezados por el especialista Jorge Salas, lo estaban tratando contra ese problema, aseguró en su momento la esposa del también colaborador de MILENIO, Carmen Gaitán.

Durante todo ese tiempo, el estado de salud del narrador y periodista permaneció prácticamente sin cambios, sedado e inconsciente en el área de terapia intensiva del hospital Mocel, y aunque se confirmó que sufría de influenza AH1N1, no se analizó su traslado al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, debido a su condición, que lo mantenía entubado y sedado.

Asimismo, se le practicaron diálisis y, en algún momento, empezó a desaparecer la neumonía por la que fue internado; mas su estado siempre fue descrito como crítico, en particular por el daño que le había causado la influenza al organismo.

PASIÓN POR TIJUANA

Federico Campbell sabía que tenía un destino en las letras: su madre era profesora y su padre telegrafista, con una vinculación muy estrecha con las máquinas de escribir, porque eran tiempos en que se transcribían de esa manera los mensajes.

El 26 de octubre de 2011 reportamos en MILENIO: “Las cosas que uno hace en la vida dependen mucho de la vocación, de las pasiones que uno tiene, de los gustos, de cómo se asombra uno ante el mundo cuando nace, cuando crece y, sobre todo, algo que lo constituye a uno son los otros, son los demás, son las ciudades en las que ha vivido, decía el escritor y periodista, quien al mediodía de ayer siguió sus festejos por haber arribado a las siete décadas de vida”.

En días previos a su internamiento, el escritor había realizado un viaje a Tijuana, su ciudad natal, donde ofreció una conferencia magistral sobre Juan Rulfo, amén de que fue nombrado presidente de la feria del libro de la ciudad fronteriza, donde presentó algunos síntomas de gripe que no fueron atendidos hasta que, por su gravedad, debió ser trasladado al hospital Mocel.

A lo largo de su estancia, amigos y familiares estuvieron pendientes de su estado de salud, confirmaban su esposa, Carmen Gaitán, y su hijo, Federico Campbell Peña, quienes prácticamente no se separaron del lugar; incluso, en redes sociales todos los días aparecían lectores y colegas que buscaban conocer cómo seguía el escritor.

Cuando festejó sus siete décadas de vida, Federico Campbell se mostró agradecido con la vida, porque había llegado a esa edad con muy buena salud y cierta energía, aunque decía que no solo era importante llegar con salud, sino llegar acompañado y “prever que uno puede estar sus últimos días en este mundo acompañado, por eso también agradezco a mis compañías”.

Los restos del escritor tijuanense fueron velados de manera privada anoche en el Panteón Francés de San Joaquín y hoy, a partir de las 10 de la mañana, estará abierta la sala para despedirse del lobo.

LA VIDA Y UNA OBRA

-Nacido en Tijuana, Baja California, el 1 de julio de 1941, Federico Campbell estudió derecho, filosofía y letras en la UNAM, y periodismo en Macalester College, en Saint Paul, Minnesota, en 1967; fundador de la editorial La Máquina de Escribir, se convirtió en traductor de Harold Pinter, David Mamet y, sobre todo, Leonardo Sciascia.

Fue ganador del Premio Nacional de Narrativa Colima para Obra Publicada (2000) por su novela Transpeninsular; recibió en 2011 el Premio Nacional de Literatura y Letras de Sinaloa, además que en 2009 fue nombrado Creador Emérito de Baja California.

Autor de títulos como Todo lo de las focasLa clave Morse, Tijuanenses, La invención del poder y Máscara negra, Federico Campbell escribió en MILENIO Semanal y en el suplemento Dominical la columna “La hora del lobo”, considerada más literaria que política.