París me hizo saber lo que es la libertad: Enrique Vila-Matas

El escritor barcelonés dice a MILENIO que la suya “es una obra excéntrica, en el sentido de que maneja un canon literario alejado del ortodoxo o central de la literatura de ahora”.
“Una de las personas que más me impulsaron a seguir escribiendo fue Sergio Pitol”, dice el autor español.
“Una de las personas que más me impulsaron a seguir escribiendo fue Sergio Pitol”, dice el autor español. (Héctor Téllez)

Madrid

A sus 67 años, y con una sólida obra literaria a sus espaldas que suma 40 libros publicados, el escritor barcelonés Enrique Vila-Matas sigue preguntándose si existe eso que algunos llaman "la madurez literaria". Pero, en caso de que existiera, dice, "huiría de ella. Tiene que ser algo muy aburrido", agrega con esa fina ironía que siempre matiza su conversación.

Vila-Matas llegará a México esta semana, donde el próximo sábado 28 de noviembre, a las 11 de la mañana, pronunciará en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara un discurso titulado "El futuro", con motivo del Premio de Literatura en Lenguas Romances que le ha sido otorgado.

"Supongo que hablaré del futuro de la novela, aunque quizás solo del futuro de mi propio discurso", explica en entrevista exclusiva con MILENIO. "Quiero empezar contando cómo durante años imaginé que se presentaba el futuro. Y cómo lo veo ahora cuando no es tan indescifrable para mí como antes".

La laudatio a su trayectoria literaria correrá a cargo de Christopher Domínguez Michael, quien ha escrito que "el sitio privilegiado que Enrique Vila-Matas ocupa en la narrativa mundial se debe, en no poca medida, a su presencia como el postulante de un canon", pues "ningún otro escritor contemporáneo, al menos en español, ha resultado tan fértil en ese sentido, lo cual es más sorprendente por ser consecuencia de un carácter novelesco y no de una intención apologética".

En efecto, Vila-Matas asume que su obra es singular más que excéntrica. Y es que la gente, señala, "si dices que una obra es excéntrica, entiende que es estrafalaria. Y ese término no sirve para mis libros, que son básicamente singulares, aunque conectados todos entre ellos en una obra que también a su vez es singular. Pero es cierto que es una obra excéntrica, en el sentido de que maneja un canon literario alejado del ortodoxo o central de la literatura de ahora".

Su más reciente libro publicado en nuestro idioma, Marienbad eléctrico, así lo confirma: "Es un tipo de narración breve muy libre, que trata de tener el formato de Nadja, de Breton; también es una nueva excursión al arte contemporáneo de vanguardia. Surgió de un encargo de Dominique Bourgois, mi editora francesa. El libro ha salido también ya en Francia. Edmundo Paz Soldán acaba de escribir que con este libro no solo defiendo una nueva forma de escribir 'novelas', sino que presento un excelente ejemplo de esa nueva forma. Y creo estar de acuerdo con esto. Además, es un libro algo distinto a todos los míos, incluso al de Kassel no invita a la lógica, quizás porque la idea me ha venido de Dominique Bourgois. Yo no habría nunca tomado la decisión de escribirlo. Sin embargo es fantástico haberlo hecho".

El escritor, quien acaba de publicar hace cinco días en Francia La modestia, una antología de sus mejores cuentos, asegura que tiene ya avanzada una novela en la que trabaja desde hace meses. Pero advierte: "Por el momento, conviene no adelantar nada".

Respecto a las sensaciones y reflexiones que le han despertado los ataques terroristas del pasado viernes 13 en París, ciudad cuyos vínculos con él son de sobra conocidos, el autor de Aire de París expone que "en el canal de Saint Martin, donde han ocurrido los atentados, viven mis mejores amigos de París. Ha sido una angustia que me ha afectado muy personalmente. Y la verdad es que los ataques me han descubierto que tengo un afecto por París mucho más profundo del que creía. Es normal, ahora lo veo: en esa ciudad maravillosa descubrí qué era exactamente lo que algunos llamaban 'una ciudad abierta a la cultura y a la libertad'. Después de pasar mis primeros 20 años de vida en una Barcelona siempre bajo la dictadura fascista de aquel general innombrable, París me hizo saber de qué hablábamos cuando hablábamos de libertad".

Por último, Vila-Matas subraya que con México siempre tendrá un sentimiento de gratitud, pues ahí, concluye, "además de tener grandes lectores, está una de las personas que más me impulsaron a seguir escribiendo: Sergio Pitol".