Papás abandonan a niños con cáncer

Algunos menores consideran que su enfermedad origina la desintegración familiar; diversas instituciones ayudan a las parejas a enfrentar este reto.
Hospital Infantil de México Federico Gómez.
Hospital Infantil de México Federico Gómez. (Jorge Carballo)

México

Un menor diagnosticado con cáncer enfrenta la enfermedad en medio del abandono de alguno de sus padres, sobre todo del papá, quien aprovecha la situación para desatenderse de su responsabilidad, dijo Rocío del Carmen García Montiel, terapeuta familiar del Hospital Infantil de México Federico Gómez.

Con 20 años de experiencia, García Montiel relató que cada año reciben alrededor de 250 pacientes nuevos, de los cuales 30 por ciento tienen como tutor a madres solteras y 70 por ciento cuenta con ambos progenitores, quienes, en la mayoría de los casos, tienen severas diferencias que se agudizan con la situación de la violencia intrafamiliar, la infidelidad y los celos.

En el Hospital Infantil de México Federico Gómez son pocos los casos en los que los menores son abandonados por ambos padres. “Sí se da, pero no es muy común. Los papás tiran la toalla ante una enfermedad fuerte y dolorosa; muchas veces el abandono tiene su origen en el enojo entre ambos o no poder estar de acuerdo. Sucede que ninguno termina por atender al niño. Esta situación se identifica en 5 por ciento de los menores”, explicó García Montiel.

Por ello, desde el primer contacto la unidad médica trata de identificar a las familias que se encuentran en este riesgo; cuando se prende un foco rojo crean una red con otros familiares para que, en caso de abandono de los tutores, ellos se responsabilicen.

“Sí, se da parte al Ministerio Público por tratarse de un delito grave, abandono de menor, pero se privilegia esta red de apoyo bajo la premisa de que los niños no pueden dejar de recibir su tratamiento; se les sigue atendiendo en las condiciones que sean y en caso de no encontrar a nadie se quedan bajo la tutela del Estado”, detalló.

El abandono no es una situación particular del Hospital Infantil. Aday de la Cruz, directora de Pequeños Guerreros Ángeles de Amor, se ha dado a la tarea de apoyar a los infantes en etapas terminales en el Hospital 20 de Noviembre, del Issste.

“No existe un censo de niños con cáncer abandonados por sus progenitores, pero se trata de una cifra alta, considerando las historias contadas en los hospitales”, destacó De la Cruz.

“Tratamos de cumplir sus sueños para que se vayan contentos al cielo. Los llevamos, por ejemplo, a parques de diversiones, organizamos fiestas de cumpleaños, se hace la recolección de trenzas para fabricar pelucas o juguetes, y lo más importante, se concientiza a la población para que done sangre y plaquetas para que puedan estar con nosotros muchos años más”.

Diferentes experiencias

Aunque la mayoría tiene a ambos progenitores, no todos se responsabilizan: “Solo 20 por ciento de los papás trabajan en equipo, se rolan  para venir al hospital, asisten juntos a las consultas y están informados”, señaló García Montiel.

 “Hemos tenido casos en los que el marido llega a vigilar a la mujer, y ante la sospecha, porque permanece muchas horas en las instalaciones, llega al extremo de evitar que salga de su casa. No les preocupa su hijo”, reveló.

Existen también situaciones extremas: “Familias múltiples, en las que un hombre tiene hasta tres hogares. Algunos ya se conocen y otros llegan a conocerse aquí”, precisó.

La experiencia en el Hospital Infantil de México Federico Gómez es que cuando hay un diagnóstico de cáncer se presentan reacciones negativas. Una de las razones de base es que los adultos siguen asociando la enfermedad con muerte, por ello es común que se culpen entre los padres uno a otro por supuestos descuidos; los conflictos los hacen ignorar que ya “hay tratamientos avanzados y diversas alternativas de curación ante esta enfermedad”.

La labor que realiza trabajo social y el equipo de terapeutas, comentó, es esencial en el proceso de tratamiento. “Se procura contener toda la rabia en caso de que ambos vayan al hospital para evitar que con sus pleitos contaminen el ambiente.

“Suele suceder que los menores enfermos cargan en angustia. Se preocupan más por sus papás que por su salud. Nos piden ayuda y muchas veces se sienten culpables, piensan que haberse enfermado es la causa de que sus padres se separen o de que uno de ellos tome alcohol en exceso, cuando esto ya sucedía.

“Me tocó escuchar a un menor decir que su padre se fue a EU a trabajar por su culpa: ‘Nos dejó por mi culpa, porque yo me  enfermé y necesitamos dinero’. Claro que no fue así, simplemente la pareja estaba muy enojada, no quisieron o no pudieron hacer equipo, y el señor, que ya tenía planes de irse de la casa, encontró el pretexto perfecto diciéndole a su hijo que se iba a buscar dinero porque se enfermó de cáncer”.