Papa rompe tradición con nombramiento de Suárez Inda

El pontífice encabezará hoy la ceremonia para designar a 20 prelados más; el arzobispo de Morelia renunció en enero pasado, pero Francisco lo rescató.
El sacerdote es considerado un jerarca conservador.
El sacerdote es considerado un jerarca conservador. (Sara Escobar)

México

El Papa rompió una tradición con la designación de Alberto Suárez Inda, arzobispo de Morelia, como cardenal, porque en el país habían sido elegidos para ese puesto únicamente los obispos de las denominadas sedes cardenalicias (México, Guadalajara y Monterrey).

Rodolfo Soriano, investigador y autor del libro En el nombre de Dios. Religión y Democracia en México, señaló en entrevista que el nombramiento de Suárez Inda de Morelia tomó al Episcopado Mexicano “literalmente de sorpresa” porque ya es un “un hombre muy mayor”.

De acuerdo con Soriano, “nadie se lo esperaba y los que menos se lo esperaban eran las personas que solían tomar las decisiones importantes en el Episcopado”; con esta designación, Francisco les envía un mensaje a los obispos mexicanos de que “hay cosas más importantes que las que hacen”, como buscar reformas o cercanía con la clase política.

En una carta enviada el 4 de enero a los nuevos cardenales, Francisco señaló: “Mantenerse con humildad en el servicio no es fácil cuando se considera el cardenalato como un premio, como cumbre de una carrera, una dignidad de poder o de mayor distinción.

“De aquí tu compromiso cotidiano para mantener alejadas estas consideraciones, y sobre todo para recordar que ser cardenal significa incardinarse en la diócesis de Roma para dar allí testimonio de la Resurrección del Señor y darlo totalmente, hasta la sangre si es necesario”, resaltó el pontífice.

Este perfil lo reúne el arzobispo de Morelia, quien ante las dificultades por la violencia que se registra en Michoacán ha sorteado un clima de inseguridad, mediante llamados a la reconciliación y al orden social. Además ha sido mediador en secuestros y extorsiones, en los que ha mantenido una extrema discreción.

Con la designación de Suárez Inda como cardenal se considera que el Papa se acerca a la situación delicada y compleja que se vive en esa región del país, donde sacerdotes y obispos han sido amenazados de muerte e incluso uno está desaparecido, mientras el poder de los grupos del crimen organizado prevalece y afecta a miles de católicos.

Desde el año pasado el papa Francisco resaltó los elementos que perfilan el tipo de jerarcas católicos que busca: “Sean pastores cercanos a la gente, padres y hermanos, sean humildes, pacientes y misericordiosos; amen la pobreza, interna como libertad y también externa como sencillez y austeridad de vida, no tengan una psicología de príncipes…”

El perfil

Suárez Inda es considerado un jerarca católico conservador y moderado. En temas como el aborto que se aprobó en la Ciudad de México, consideró que no fue una derrota para la Iglesia, sino para la vida y “un triunfo para el exterminio”. En el tema de las uniones gay, manifestó que “los perros no hacen el sexo entre dos del mismo sexo; normalmente la inclinación natural es relacionarse de forma heterosexual”, a pesar de que la ciencia ha documentado casos de esa especie que mantienen relaciones homosexuales.

Pero su participación social principal se enfoca en condenar la violencia generada por la inseguridad, incluso se manifestó contra los grupos de autodefensa formados en Michoacán para combatir el crimen organizado, pero también contra las autoridades que permiten esa situación.

“La Iglesia no ve bien la conformación de las autodefensas, pero vemos que hay momentos en que la gente ha recurrido a esto como última salida... Tan inconstitucional es que haya gente que quiera hacer justicia por su propia mano, como otros que actúen impunemente destruyendo toda justicia y aplastando la dignidad de las personas, viviendo mediante la extorsión o la amenaza o de secuestros”, señaló el ahora cardenal.

En junio del año pasado declaró: “Ya basta, no queremos más sangre, muertes, desaparecidos, dolor ni más vergüenzas”; y reconoció que “quizá no hemos evangelizado adecuadamente; hay muchas víctimas entre nuestros feligreses, pero también muchos victimarios”, y consideró que “como sociedad hemos pecado de omisión” ante los actos criminales.

También ha sido firme al opinar sobre política, y ante las elecciones que se celebran este año en la entidad, consideró que “el perfil de los candidatos al gobierno del estado y los ayuntamientos deberá ser de personas honestas, sin relación con el crimen organizado y que propongan proyectos a largo plazo”.

Suarez Inda resaltó que los candidatos “deben ser coherentes y honestos; capaces y con conocimiento suficiente para ejercer el cargo; humildes para designar a sus colaboradores y no privilegiar sus compadrazgos”.

El arzobispo Suárez Inda se convertirá en el décimo primer cardenal en la historia de la Iglesia católica en México este sábado, en el Consistorio donde el papa Francisco designará 20 nuevos cardenales para la Iglesia católica.

México tiene actualmente cuatro cardenales: Javier  Lozano Barragán y Juan Sandoval Íñiguez, mayores de 80, años que no tienen derecho a votar por un nuevo Papa; Norberto Rivera Carrera, de la Arquidiócesis de México, y Francisco Robles Ortega, de la Arquidiócesis de Guadalajara, con derecho a voto.  A ellos se sumará Suárez Inda, con 76 años de edad, quien tendrá derecho a voto en un eventual cónclave.

Trayectoria

Alberto Suárez Inda, originario de Celaya, Guanajuato, estudió en el seminario de Morelia. En 1958 ingresó a la  Universidad Gregoriana in Urbe, en Roma, Italia.

Fue ordenado sacerdote el 8 de agosto de 1964 en Celaya. El 5 de noviembre de 1985 fue nombrado obispo de Tacámbaro.

El 20 de enero de 1995 recibió la designación como octavo arzobispo de Morelia y el 29 de junio de 1995 el papa Juan Pablo II lo nombró arzobispo de Morelia.

Presentó su renuncia en enero de 2014 al cumplir 75 años, pero en junio el Papa Francisco le solicitó mantenerse como arzobispo.