El Papa pide no encerrarse en interpretaciones del dogma

En el contexto del Sínodo sobre la Familia que empezó ayer y durará dos semanas, Francisco comentó al periódico argentino "La Nación" que los debates se pueden tardar hasta un año
El pontífice dijo que el sueño de Dios se enfrenta con la hipocresía de algunos de sus servidores.
El pontífice dijo que el sueño de Dios se enfrenta con la hipocresía de algunos de sus servidores. ( Alessandra Tarantino/AP)

Ciudad del Vaticano

El papa Francisco afirmó que “la Iglesia no puede encerrarse en supuestas interpretaciones del dogma” y sostuvo que la familia, eje de un sínodo que comenzó ayer en el Vaticano, es un asunto “valioso” para la  Iglesia.

En declaraciones publicadas hoy por el diario La Nación de Buenos Aires, el pontífice advirtió que no pueden esperarse definiciones emanadas de esta reunión para “la semana próxima”, pues aunque el evento dura 14 días, el debate será largo, “tardará un año probablemente. Yo solo le doy ahora el empujón inicial”, señaló.

Francisco dijo que a él no le molestan las críticas de algunos sectores de la Iglesia sobre las discusiones. “Todos tienen algo que aportar. A mí me da hasta placer discutir con los obispos muy conservadores, pero bien formados intelectualmente”, dijo.

El Papa recordó que en 2001 fue relator de un sínodo “y había un cardenal que nos decía qué debía tratarse y qué no... Eso no pasará ahora, hasta les entregué a los obispos la facultad que tengo de elegir a los presidentes de las comisiones, secretarios y relatores”.

Recalcó que esa es la práctica sinodal que a él le gusta, “que todos puedan decir sus cosas con total libertad”; sin embargo, “otra cosa es el gobierno de la Iglesia, eso está en mis manos”, aclaró.

El pontífice destacó que “se ha puesto mucho énfasis sobre los divorciados, un aspecto que será debatido, pero para mí un problema son las nuevas costumbres de la juventud” y “es una cultura de la época” que no se casen.

“¿Qué debe hacer la Iglesia? ¿Expulsarlos de su seno o, en cambio, acercarse a ellos, contenerlos y tratar de llevarles la palabra de Dios? Yo estoy con esta última posición”, remarcó.

“El mundo ha cambiado y la Iglesia no puede encerrarse en supuestas interpretaciones del dogma. Tenemos que acercarnos a los conflictos sociales, a los nuevos y a los viejos, y tratar de dar una mano de consuelo, no de estigmatización y no solo de impugnación”, insistió.

Advertencia

El Sínodo sobre la Familia fue inaugurado con una solemne misa en la  Basílica de San Pedro a la que acudieron más de 250 obispos participantes, en la que Francisco inició con una advertencia sobre los riesgos de “los malos pastores” —gobernantes y otras autoridades— que cargan sobre las personas responsabilidades que ni ellos mismos asumen.

Ante esta “intensa” asamblea que se desarrollará durante dos semanas, el Papa instó a sus obispos a “cooperar” en el cuidado de la familia y cultivar la sociedad con “libertad, creatividad y laboriosidad”.

La familia, opinó el pontífice, es la piedra angular de la sociedad, “parte integral de su designio del amor (de Dios) por la humanidad, y por ello es preciso cuidarla”.

Con tono severo, Bergoglio advirtió durante su alocución de una serie de peligros que pueden afectar a la familia y que a menudo están encarnados por los propios “pastores” a quienes Dios “encomendó que labraran” y cuidaran de su pueblo.

También alertó sobre quienes tienen la tentación de “apoderarse” de la sociedad a causa de una codicia que “nunca falta en nosotros, seres humanos”.

“El sueño de Dios siempre se enfrenta con la hipocresía de algunos servidores suyos. Podemos frustrar el sueño de Dios si no nos dejamos guiar por el Espíritu Santo”, afirmó.

Asimismo, explicó que las asambleas sinodales “no sirven para discutir ideas brillantes y originales, o para ver quién es más inteligente... Sirven para cultivar y guardar mejor la viña del Señor, para cooperar en su sueño, su proyecto de amor por su pueblo”.

Ayer, con motivo de una vigilia de oración ante la asamblea, el papa recomendó a los prelados escuchar “el grito del pueblo” para abordar con “credibilidad” la temática de la familia.

“Para encontrar lo que el Señor pide a su Iglesia, debemos escuchar los latidos de este tiempo y percibir el olor de los hombres de hoy, hasta quedar impregnados de sus alegrías y de sus esperanzas, sus tristezas y sus angustias. En ese momento sabremos proponer con credibilidad la buena noticia de la familia”, dijo.

El Vaticano, como epicentro del catolicismo, ha pedido que no se monopolice el sínodo con temas estrictamente occidentales, como puedan ser la secularización, el divorcio o el auge legislador del matrimonio homosexual.

Homosexuales piden que la Iglesia los escuche

El primer congreso mundial de homosexuales católicos comienza hoy en Portimao, Portugal, bajo la égida de la asociación Rumos Novos (Nuevas Orientaciones), coincidiendo con el inicio del Sínodo sobre la Familia en el Vaticano. Uno de los objetivos de la reunión de tres días será la “creación de una organización mundial de asociaciones que representan a los homosexuales católicos”, explicó José Leote, presidente de dicha ONG.

Queremos que “los homosexuales sean escuchados” por la  Iglesia y las instituciones internacionales, dijo Leote, quien consideró en particular indispensable “un cambio urgente de actitud de parte de las autoridades católicas” para que la comunidad gay sea integrada en las parroquias.

Tras la clausura del congreso, se enviará una carta al Papa con el objetivo de contribuir en los debates del Sínodo sobre la Familia y el Matrimonio, que se celebrará en el Vaticano hasta el 19 de octubre.

El sitio de internet del congreso cita a una treintena de asociaciones que representan a los homosexuales católicos en todos los continentes. Para su primera edición, el congreso reunirá a representantes de asociaciones en Portugal, España, Italia, Polonia y Estados Unidos.

(AFP/Lisboa)