El Papa defiende a Junípero Serra

Algunos nativos estadunidenses han realizado protestas en California por considerar que el religioso desencadenó una campaña brutal para imponer el catolicismo.
Contrario a las acusaciones, Bergoglio  asegura que el beato defendió a los indígenas del abuso de los colonizadores.
Contrario a las acusaciones, Bergoglio asegura que el beato defendió a los indígenas del abuso de los colonizadores. (Alberto Pizzoli/AFP)

Ciudad del Vaticano

El papa Francisco defendió al sacerdote español del siglo XVIII Junípero Serra de las acusaciones de haber maltratado a los nativos americanos durante el trabajo misionero que realizó y en el cual sentó las bases de la Iglesia católica en EU.

El Papa tiene previsto declarar santo al padre Junípero Serra en una misa en el Santuario Nacional (National Shrine) en Washington el 23 de septiembre.

El franciscano construyó una serie de misiones a lo largo de la costa del Pacífico a finales del siglo XVIII para difundir la fe entre los indígenas americanos; sin embargo, los líderes tribales en California aseguran que Serra golpeó y encarceló a los indígenas, suprimió sus culturas y facilitó la propagación de enfermedades que diezmaron la población.

Algunos indígenas estadunidenses han hecho protestas en California por considerar que desencadenó una campaña brutal para imponer el catolicismo.

Sin abordar las acusaciones específicas, Francisco alabó el celo misionero de Serra y dijo que el sacerdote “defendió a los pueblos indígenas contra los abusos por parte de los colonizadores”.

“Fue uno de los padres fundadores de EU, un ejemplo de santidad de la universalidad de la Iglesia y un patrón especial de los hispanos”, dijo el pontífice.

Serra fue beatificado por el papa Juan Pablo II en 1988 después de que se le atribuyera un milagro. Francisco renunció a las normas de la Iglesia católica que solicitaba de otro milagro para poder reconocer la santidad de una persona.

La otra historia

Francisco celebró, en la sede del Pontificio Colegio Norteamericano de Roma, una misa en honor del beato, evangelizador de la Sierra Gorda de Querétaro y fundador de numerosas misiones sobre las cuales se establecieron las principales ciudades de la costa californiana.

Contrario a las acusaciones que se le adjudican a Serra, Jorge Mario Bergoglio  aseguró que el religioso franciscano defendió a los indígenas de los abusos de los colonizadores. Todos ellos, aclaró, llegaron a Florida y California mucho antes que los peregrinos de Mayflower, que después formaron la Unión Americana.

Constató que a menudo los católicos “examinan escrupulosamente” los “límites y las miserias” de los misioneros, pero preguntó si hoy algunos son capaces de responder con la misma generosidad y la misma valentía a la llamada de Dios.

Precisó que antes de ir a California, Junípero quiso ir a entregar su vida a la Virgen de Guadalupe, le pidió por la misión que estaba haciendo y llevó su imagen a las 21 misiones que fundó.

La misa concluyó con una jornada de reflexión en el Colegio Norteamericano, durante la cual el funcionario vaticano Guzmán Carriquiry señaló: “Decir que Junípero Serra fue un genocida es ridículo y una tontería, además de una premisa desmentida por las más acreditadas investigaciones”.

El secretario de la Pontificia Comisión para América Latina, uno de los oradores, denunció una “sistemática estrategia” encaminada a borrar la herencia hispana de la historia estadunidense, producto de un “prejuicio malintencionado”.

“El error de los pensadores, como Samuel Huntington, es creer que la única identidad de Norteamérica es anglosajona y protestante. La recuperación de la herencia hispana es imprescindible para una visión más completa del origen de EU”, insistió.

Otro de los oradores fue el fraile Vincenzo Criscuolo, quien consideró las controversias en torno a esa figura como “ideológicas” y advirtió que las mismas “recuperan viejas acusaciones, injustificadas y superficiales”, que están “históricamente superadas”.

Lamentó que el “prejuicio anticatólico de los historiadores de finales del siglo XIX y principios de siglo XX” haya expandido versiones “arbitrarias” y “evidentes manipulaciones de muchos datos documentales”.

Recordó el Reporte Serra, que incluyó entrevistas con ocho historiadores y el cual concluyó: “Todos, aunque partiendo de posiciones distintas en el campo historiográfico, concordaron que Serra no solo no abusó de los indígenas, sino que trató de ellos.

“Serra y los franciscanos estaban preocupados del hecho que los conquistadores habrían dominado a los indígenas en modo opresivo; de que los propietarios de las tierras españoles, los mineros y los soldados, los habrían juntado para llevarlos a la muerte.

“Por eso fundaron las misiones como lugar seguro, donde proteger y convertir a los indígenas. En definitiva, esta es la conclusión de la serie historiografía disponible: Serra y sus misioneros no fueron, en algún modo, persecutores y opresores de los nativos americanos, sino sus defensores”, concluyó.