El día que los muertos los hacen ganar

La mayoría de ellos son menores de edad quienes ofrecen sus servicios desde ayudar a bajar flores y cosas de los coches hasta pintar de dorado el epitafio de las tumbas.
Cristian y Alejandro inician temprano su travesía por el panteón.
Cristian y Alejandro inician temprano su travesía por el panteón. (Arturo Andrade)

León, GTO.

Desde que un auto se detiene afuera del panteón, adolescentes y niños se acercan para ofrecer su ayuda.

Puede ser cargar arreglos de flores, lavar la tumba o incluso, pintar de dorado o plateado botes de aluminio para futuras macetas. 

Por 10 pesos, un muchacho ofrece ayudar a bajar las flores y las cosas del coche.

Por 25 pesos, dos niños pintan de dorado el epitafio de una tumba.

Si se les da una propina extra, lavan la tumba completa.

O ya por lo menos, por cinco pesos, convierten los botes de chiles jalapeño en elegantes macetas doradas. 

El chiste es ayudar y sacar “una lanita”. 

“Pos 25 pesos, porque no está tan grande ni tan difícil”, explica Cristian, un niño de 14 años, quien junto a Alejandro, de 13 años, pintan de dorado el epitafio de un matrimonio, bajo un caluroso sol de medio día. 

“Por la lavada de la tumba, ya lo que quieran dar de propina”, explica Alejandro. 

Las gotas de sudor escurren por el rostro del niño.

A su lado, en un celular con pantalla touch, se escucha música de baile sonidero.

Es para trabajar con gusto, dice el niño. 

Vienen de la colonia Diez de Mayo.

El par de adolescentes andan recorriendo panteones desde el 31 de octubre, en busca de algunos pesos para comprar cosas y para ayudar en su casa, aseguran. 

“Pero no es porque nos pidan en nuestra casa, es porque nosotros queremos aportar una lanita”, dice Cristian. 

En un día, han llegado a juntar 200 pesos.

Menos los camiones, menos el refresco y lo que le dan a su mamá cuando llegan a casa….se quedan con “algo de dinero” para ellos, dicen.

Con sus pinceles tiesos se apresuran a dar vida al: “RECUERDO DE SUS HIJOS, HERMANOS Y NIETOS”.

Apenas se detienen los autos, los muchachos se acercan a ofrecer ayuda.

Con lo que sea, los niños y adolescentes buscan una moneda.  

Dorado y blanco, son los colores con los que unos botes de aluminio se pueden transformar en elegantes macetas.

En el panteón hay de todos los presupuestos y estos niños, por diez pesos pueden mejorar el aspecto de los floreros.