Panamá: jazz e intercambio cultural

El festival de Jazz de Panamá ha cautivado por la calidad de los músicos que ahí se han presentado, como Kenny Barron, Steve Turre, Mike Stern, Regina Carter y el propio Danilo.
Rubén Blades con Danilo Pérez, derecha, fundador del Festival de Jazz de Panamá.
Rubén Blades con Danilo Pérez, derecha, fundador del Festival de Jazz de Panamá. (Especial)

México

Buena semilla sembró en su hijo Danilo Pérez Urriola, cantante de boleros y director de orquesta panameño, quien en 1965 experimentaba sobre la manera de usar la música entre jóvenes con problemas de conducta en las comunidades marginadas de Panamá. En su tesis como profesor de música explicaba que ésta “ayuda a jóvenes en riesgo a aprender más rápido, memorizar la información con más facilidad, practicar la creatividad en todas las materias y al final del camino la música les ayuda a ser mejores ciudadanos”, se afirma en la página electrónica del Festival de Jazz de Panamá.

Desde que era estudiante, su hijo, el pianista Danilo Pérez, siguió el ejemplo y con sus compañeros de escuela impulsó programas de música para jóvenes sin costo alguno. Cuando se fue a estudiar a Estados Unidos no abandonó su espíritu altruista y, en 1980, fundó el Jamboree Juventud de Panamá y, diez años después, contribuyó a la creación del programa de jazz del Conservatorio de Puerto Rico. En 2003 fundó el Festival de Jazz de Panamá y, un año después, la Fundación Danilo Pérez, con un ambicioso programa educativo.

El festival ha cautivado por la calidad de los músicos que ahí se han presentado, como Kenny Barron, Steve Turre, Mike Stern, Regina Carter y el propio Danilo. “Hemos logrado que estos músicos dejen semilla en Panamá, al tiempo que hemos activado el movimiento musical, abriendo oportunidades para los músicos panameños. Con la ayuda de las embajadas, en varias partes del mundo hemos hecho que se hable de Panamá a nivel mundial”, contaba en una entrevista cuando vino a México para presentarse en el Lunario.

Nombrado embajador de buena voluntad por UNICEF, comenta que su fundación está encaminada “a reforzar la educación y la salud, bajo la perspectiva de que son un derecho. El gran problema de Panamá es reforzar la educación para que a la gente pobre se le den alternativas, se le enseñe a apreciar sus recursos”.

De acuerdo con JazzTimes, el trabajo denodado de Danilo y sus colaboradores ha sido reconocido por el gobierno panameño, no sólo con palmadas al hombro, sino con hechos. A través de un comunicado se informó que, a partir del 2018, contará con un fondo anual propio en reconocimiento “a un evento que crea un espacio para el intercambio cultural que proporciona conciencia social y educativa, donde la gente de todas las edades y antecedentes culturales y sociales se encuentran para compartir ideas interdisciplinarias sobre música de la calidad académica más alta”.