El Palacio de Minería en el centro de la historia

“Podemos hablar de que la ciudad se sigue transformando alrededor del edificio”, afirmó el coordinador del volumen, Omar Escamilla.
Los textos dan cuenta de la evolución de las técnicas y los materiales de construcción.
Los textos dan cuenta de la evolución de las técnicas y los materiales de construcción. (Especial)

México

El Palacio de Minería tiene infinidad de historias por contar: se convirtió en sede de la primera escuela de ingeniería del continente, pero también en el eje de la transformación urbana de un cuadrante que hoy es uno de los más atractivos en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Son elementos que condujeron las investigaciones del libro 200 años del Palacio de Minería. Su historia a partir de fuentes documentales, coordinado por Omar Escamilla, que será presentado en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, el próximo 22 de febrero a las 12:00 horas.

“El volumen tiene una diferencia con respecto a otros trabajos sobre el mismo edificio: se desarrolló en un seminario de investigación enfocado a la historia de la construcción, lo que significa que no está hecho desde el punto de vista de la historia de la arquitectura y los estilos, sino más bien de los materiales, técnicas y mano de obra, una diversidad de miradas que permiten revalorar el espacio”, dijo Escamilla.

El 13 de abril de 2013 se cumplieron los 200 años de la conclusión del Palacio de Minería, conmemoración que se aprovechó para desarrollar una reflexión alrededor de la obra de Manuel Tolsá. Así fue que en el 2008 se fundó, en la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH, a iniciativa de María del
Carmen León, un seminario en el que empezaron a surgir una gran cantidad de documentos manuscritos, hemerográficos o fotográficos, lo que permitió abordar la historia del Palacio a partir de las metodologías de distintas disciplinas, como la historia, la arquitectura, la ingeniería o la restauración.

“No solo es uno de los monumentos más importantes de la ciudad, sino que es el edificio que se construyó para la primera escuela de ingeniería del continente, con lo que tiene un segundo valor; hay capítulos que ahondan en los moradores del edificio”, a decir del también encargado del Archivo Histórico del Palacio de Minería.

Es a través de 11 capítulos y más de 700 páginas que podemos ver las diferentes líneas de estudio: la historia de la construcción desde lo que había antes de que se erigiera el Palacio de Minería, pero además de cómo se convirtió en un eje en torno del cual hay un cuadrante muy importante en el Centro Histórico.

Después, a través de memorias constructivas se sabe cuánta gente trabajó en el edificio, qué tipo de operarios se contrató, los materiales, el lugar de dónde venían y los costos, y cómo desde un inicio empezó a tener problemas estructurales.

“Tradicionalmente está pensado como la gran obra arquitectónica de Manuel Tolsá; sin embargo, a veces se olvida un poco que el edificio fue creado para albergar el Colegio de Minería, que fue fundado en 1792, y cinco años después se empezó a invertir en la construcción del edificio.

“Además, cuando se construyó el Colegio de Minería y se concluyó en 1813, todos los edificios que están ahora alrededor no existían: enfrente de donde ahora está el Museo Nacional de Arte estaba el Hospital de San Andrés, y donde ahora es el edificio de Correos estaba el Hospital de Terceros de San Francisco. Esta zona no era el área monumental que hoy conocemos”, agregó.

Desde la perspectiva de Escamilla tan solo resulta indispensable recordar que se trata de un edificio que cambió la fisonomía, la función y el tamaño de lo que había en esa zona de lo que ahora es el Centro Histórico: existía la ciudad del siglo XVIII, apareció el palacio y esa ciudad desapareció, pero seguía ahí el edificio; luego se creó la ciudad de los siglos XIX y XX, y el Palacio de Minería se mantuvo como un eje fundamental de las transformaciones.

“Podemos hablar de que la ciudad se sigue transformando alrededor del edificio, hasta convertirla en una de las zonas más atractivas del centro; además, ha sido testigo, a lo largo de 200 años, de todo lo que ha ocurrido en el centro”, expresó el especialista.

UNA MIRADA A LAS ETAPAS CONSTRUCTIVAS

-200 años del Palacio de Minería. Su historia a partir de fuentes documentales no es un libro de arquitectura, ni patrimonial, sino que busca ir más allá, a decir de Omar Escamilla: así, por ejemplo, hubo un marcado interés por recuperar lo que fue la primera fase de reparaciones en el Colegio de Minería, las intervenciones constructivas, el primer laboratorio mexicano de ingeniería civil, la escalera monumental o la velaria en el Patio Central, son algunos de los temas que vienen abordados en el libro.

“Toda esta serie de intervenciones dan cuenta de la historia de las técnicas y los materiales constructivos; el ejemplo claro es la bóveda de la escalera: la primera fue de madera, a la segunda se le agregaron vidrieras, pero se cayeron en un sismo, se les mojó y no sirvió; después pusieron hierro fundido, lo que hizo Emilio Dondé, y después se le colocó una cubierta de concreto armado.”

Esa recuperación documental, dice Escamilla, es un repaso histórico sobre las diferentes técnicas constructivas en el país, lo que es otra perspectiva del volumen.