Pacientes y familiares narran los problemas del diagnóstico tardío

“Doce médicos me esperaban en el consultorio (...) me dijeron que no me asustara, que eran muchos porque era un caso especial”, recuerda Maricruz, paciente de la ONG Fucam.
“Sabía que me iban a quitar algo, pero mi salud es más importante”, recuerda María Cruz Ortiz, de 60 años.
“Sabía que me iban a quitar algo, pero mi salud es más importante”, recuerda María Cruz Ortiz, de 60 años. (Yanira Franco)

México

Fue una caída que la llevó a visitar al doctor en el Seguro Popular,  recordó María Cruz Ortiz, quien padecía cáncer de mama, además de hipertensión y diabetes.

Tiempo atrás, la señora Maricruz, como le dicen sus seres queridos, había sufrido algunos mareos y caídas, pero no fueron motivo para visitar al doctor, porque ella pensó que era parte de sus otros padecimientos, que tiene desde hace años, así que continuó su rutina diaria.

Pero un día, realizando sus actividades cotidianas, cayó sorpresivamente, incluso dijo “no metí las manos y me pegué en el pecho, eso fue lo que me hizo acudir al médico”.

A sus casi 60 años, Maricruz recibió la noticia de que padecía cáncer de mama, “la tomé con mucha tranquilidad y me puse en las manos de Dios y de los médicos. ¡A lo que venga!, dije”.

Maricruz no cuenta con Seguro Social, pero investigó hasta llegar a la Fundación Mexicana de Fomento Educativo a la Prevención y Detección Oportuna del Cáncer de Mama (Fucam), donde dice que fue acogida con respeto y profesionalismo.

 “Hubo una reunión de médicos, como 12, todos pasaron a la sala de arriba, la misma de donde me llamaron. Me dijeron que no me asustara, que eran muchos porque era un caso especial, el cáncer que tengo es el agresivo”, contó a MILENIO.

Acompañada de su nieta de 19 años, Maricruz recibió la noticia: “sentí un poco de escalofrío, pero dije: ‘¡Aguas, Mari!, tienes que ser muy fuerte, es lo que sigue, no te espantes, no es cosa del otro mundo’. Sabía que me iban a quitar algo, pero mi salud es más importante”.

Al mismo tiempo, Maricruz trató de consolar a su nieta que “se quedó con la boca abierta,  pero le dije que no se preocupara, que todo iba a salir bien. Hasta ahorita no he llorado, no he podido”.

De esto ya pasó un año y un mes, mismo tiempo en que le han sido extraídos 24 ganglios del seno izquierdo y sigue en la lucha.

 “Me siento tranquila. A mi familia le parece increíble verme fuerte, sobre todo a mi hermana, que es hipertensa y tiene diabetes y por el momento no puede caminar, pero yo le digo: ‘Hermana, sí vas a poder’”, concluyó.

La Fucam tiene como objetivo atender a los grupos sociales más pobres de México.

Otra historia

“A pesar de que mi mamá fue atendida en un hospital privado, murió por tener cáncer en etapa avanzada”: Isabelle.

Fisioterapeuta de profesión, Isabelle Aloi-Timeus se especializó en física oncológica a partir de que su mamá muriera de cáncer de mama.

“Ella nunca dijo nada y cuando nos dimos cuenta el cáncer ya estaba muy avanzado. Mi mamá de 58 años de edad decía que no quería causar molestias y por eso guardó silencio tanto tiempo”.

Después de la operación de seno, durante las terapias, la señora presentó otra enfermedad, muy poca conocida: linfedema.

Esta es diagnosticada, regularmente a  mujeres postmastectomía u otras cirugías de mama, informó la fisioterapeuta, que es la acumulación de líquido linfático en alguna parte del cuerpo y es causado por una obstrucción o alteración del sistema linfático.

 “A pesar de que mi mamá  tuvo la suerte de atenderse en un hospital privado, cuando apareció el linfedema, nadie sabía qué hacer, ni yo que soy fisioterapeuta.”

Isabelle es hoy la presidenta de la Fundación Salvati, donde al menos 300 pacientes a la semana son atendidas con terapias físicas oncológicas, especializadas en las secuelas físicas llamadas linfedema y “que pocos pacientes y médicos tienen conocimiento de esto”, advirtió.

 “Después de investigar acerca de linfedema, me di cuenta de que estaban contraindicados el calor y masaje, mismos que recetaron a mi mamá”. Por tal motivo, ahora el equipo de Salvati brinda conferencias en los hospitales de gobierno y populares para informar a la gente y de ahí se acercan a ellos.

El padecimiento

Uno de los cánceres de mayor incidencia a escala mundial es el de seno. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se detectan 1.38 millones de nuevos casos y fallecen 458 mil personas por esta causa.

Actualmente, la incidencia de este tipo de cáncer es similar en países desarrollados y en desarrollo, pero la mayoría de las muertes se dan en países de bajos ingresos, en donde el diagnóstico se realiza en etapas muy avanzadas de la enfermedad.

En América Latina y el Caribe, el cáncer de mama es el más frecuente entre las mujeres, de acuerdo con la organización Panamericana de la Salud (OPS) en 2012 se detectó esta neoplasia en más de 408 mil mujeres y se estima que para 2030 se elevará 46 por ciento, anunció el Inegi en un comunicado.

En nuestro país, según la Norma Oficial Mexicana NOM-041-SSA2-2011 para la Prevención, Diagnóstico, Tratamiento, Control y Vigilancia Epidemiológica del Cáncer de Mama, se deben contemplar tres medidas de detección: la autoexploración, el examen clínico de las mamas y la mastografía.

La autoexploración debe realizarse a partir de los 20 años, el examen clínico a partir de los 25 años y la mastografía de los 40 a los 69 años, cada dos años.

En las mujeres la mastografía se realiza bajo indicación médica; este estudio no se recomienda en mujeres menores de 40 años, pero puede realizarse si existen antecedentes genéticos de familiares que hayan padecido ese tipo de neoplasias.


Estadísticas del padecimiento

 Cifras en 2012 sobre cáncer de mama, según el Inegi:

30.9 por ciento de los tumores malignos diagnosticados a la población mexicana de 20 años y más son mamarios.

15 por ciento de los fallecimientos en el país por tumores malignos en mujeres de 20 años y más son por cáncer de seno.

34.4 por ciento de las mastografías realizadas se llevó a cabo en el Distrito Federal.

Labor realizada por la organización Fucam:

900 casos nuevos recibe anualmente esta ONG.

98 por ciento de los tratamientos es gratuito