Los cinco pabellones de México en la Bienal de Venecia

Desde 2007, México participa de manera oficial en la muestra de arte actual más importante del mundo, cuya 56a edición comienza este 9 de mayo.
La obra 'Possessing Nature', de Tania Candiani y Luis Felipe Ortega, representa este año a México en la Biennale.
La obra 'Possessing Nature', de Tania Candiani y Luis Felipe Ortega, representa este año a México en la Biennale. (Foto del Facebook del Pabellón de México )

México

Los artistas Tania Candiani y Luis Felipe Ortega llegaron a Italia a principios de abril para montar, junto a la curadora Karla Jasso, la obra que representará a México en la Bienal de Venecia. La 56ª edición de la exposición internacional de arte contemporáneo más prestigiosa y antigua del mundo comienza el 9 de mayo y se extenderá hasta el 22 de noviembre de este año.

La Biennale se celebra en la ciudad de los canales desde 1895. Y México fue invitado a participar por primera vez en 1950, un año en el que el pabellón nacional exhibió obra de los cuatro grandes muralistas: José Clemente Orozco, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo.

Después de aquella ocasión, el país no contó con una representación oficial en poco más de medio siglo, si bien algunos artistas exhibieron su trabajo de manera individual. Entre ellos, Leonora Carrington (1986), Gabriel Orozco (1993) y Paula Santiago (1999). El pabellón nacional se reanudó hasta el 2007 y desde entonces ha continuado de manera consecutiva.


2007: Rafael Lozano-Hemmer

La reinauguración del pabellón de México en la Bienal Venecia estuvo a cargo de Rafael Lozano-Hemmer (Ciudad de México, 1967). Seis de sus piezas electrónicas e interactivas fueron reunidas en el Palazzo Soranzo Van Axel –construido en el siglo XV- en una exposición que se llamó Hay cosas que pasan más veces que todo el tiempo.

Entre las obras elegidas por los curadores Príamo Lozada y Bárbara Perea se encontraba Almacén de corazonadas (Pulse room), una obra que asocia los latidos de corazón con la instalación de focos que cuelgan del techo, transformando el ritmo cardiaco del espectador en luces parpadeantes.  


2009: Teresa Margolles

Una bandera de México bañada en sangre daba el recibimiento a la exposición de Teresa Margolles (Culiacán, 1963) en el Palazzo Rota Ivancich. En ¿De qué otra cosa podríamos hablar?, curada por Cuauhtémoc Medina, la artista sinaloense presentó una propuesta crítica con la realidad social de México.

En alusión al drama de la violencia causada por el narcotráfico, se exhibieron instalaciones textiles con manchas de sangre y lodo, residuos captados por la artista en los lugares de los asesinatos. Cada tarde en el pabellón mexicano, se llevaba a cabo la performance Limpieza, que consistía en trapear los pisos de las salas con la supuesta sangre de las víctimas.


(La performance Limpieza el Palazzo Rota Ivancich. Foto tomada de la Galería Labor)


2011: Melanie Smith

La 54ª edición de la Biennale se centró en temas relacionados con la globalización, las naciones  y el contexto local. De ahí que se eligiera a una artista de origen británico, nacionalizada mexicana, para representar al país en Venecia.

También en el Palazzo Rota Ivancich, Melanie Smith (Poole, Inglaterra, 1965) presentó el proyecto Cuadrado rojo / imposible rosa, curado por José Luis Barrios. Ahí se mostraron algunos de los trabajos fílmicos de la artista, como Estadio Azteca, Bulto y Xilitla, además de obras pictóricas y una instalación. El conjunto evocaba el caos siempre presente en América Latina.

En esos días, un paquete rosa mexicano circuló por la ciudad de los canales, una situación similar a la que sucede en el filme Bulto, aunque por las calles de Lima. Para la artista, ese extraño paquete es una metáfora de la vaga identidad presente en una sociedad colonizada.

 


2013: Ariel Guzik

Cordiox es una máquina de cuatro metros, 180 cuerdas y un corazón de cuarzo que capta la energía del ambiente para transformarla en sonidos armónicos. Su creador, Ariel Guzik (Ciudad de México, 1960) la presentó por primera vez -después de más de 15 años de investigación- en la antigua iglesia de San Lorenzo durante la 55ª edición de la Bienal.

Más de 43 mil personas visitaron la propuesta curada por Itala Schmelz, quien sugirió un diálogo sonoro entre la obra y el edificio que aquella vez albergaba el Pabellón de México. La antigua iglesia tiene un pasado musical y una acústica extraordinaria. Tanto, que Antonio Vivaldi lo utilizaba como lugar de ensayo.


2015: Tania Candiani y Luis Felipe Ortega

Este año, el pabellón mexicano propone un diálogo entre Venecia y México, dos ciudades construidas alrededor de canales. La diferencia es que, en el primer caso, fueron conservados y difundidos como el sello distintivo de la ciudad. Y en México, en cambio, el entorno lacustre fue entubado para dar paso al crecimiento urbano.

Possessing Nature es la escultura monumental de Tania Candiani (Ciudad de México, 1974) y Luis Felipe Ortega (Ciudad de México, 1966), instalada en la Sala de Armas del ex complejo militar El Arsenal. La instalación hidráulica toma agua desde la laguna de Venecia y la hace circular mediante un canal a distintas velocidades. El destino del flujo es un espejo de agua donde se proyecta un video, resultado de la investigación visual de los artistas.


(Foto tomada de la página del Pabellón de México en la 56a edición de la Bienal de Venecia).


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