La reinvención de Ornette

A los 84 años prácticamente se ha retirado, aunque el año pasado tocó en un festival en Brooklyn donde fue homenajeado. 
Nueva colaboración del saxofonista.
Nueva colaboración del saxofonista. (Peter Morgan/AP)

Hace muchos años, la vida del joven Ornette Coleman no fue fácil por defender su forma personal de hacer música. Alguna vez recordaría esos tiempos: "Realmente la pasé bien en Nueva Orleáns, aunque pasé por momentos muy trágicos en Baton Rouge: unos tipos me golpearon y aventaron mi saxofón, porque entonces tenía barba y el pelo largo como los Beatles".

Pero Coleman estaba destinado a moldear nuevas formas para el jazz que estaba por venir, por usar el título de uno de sus discos. Así lo reconocieron algunos, mientras muchos otros lo aborrecieron. Padre de lo que se ha dado en llamar free jazz —título de su disco lanzado en 1960—, el saxofonista, violinista y trompetista tomó al mundo por sorpresa con su cuarteto (al que se incorporaría su hijo Denardo a los 12 años). Además de su grupo eléctrico, Prime Time, debe destacarse su trabajo con orquestas sinfónicas y grupos de música de cámara, con los que ha desarrollado lo que ha definido como harmolodics, en el que igual peso tienen la armonía, la melodía y el ritmo.

A los 84 años prácticamente se ha retirado, aunque el año pasado tocó en un festival en Brooklyn donde fue homenajeado. Por Jazz Times nos enteramos que ha regresado en un álbum nuevo: New Vocabulary (System Dialing Records), grabado en 2009. Pero no se trata de su grupo: la página de la disquera lo anuncia como "una nueva colaboración" de Ornette Coleman con Jordan McLean en la trompeta y electrónica y Amir Ziv en la batería (ambos dueños de la disquera), así como el pianista Adam Holzman en algunas piezas.

La información tiene como fuente a Hank Shteamer, colaborador de Time Out New York. "Ornette Coleman y New Vocabulary: viejo amigo, nuevo contexto", es el título de su reseña. "En líneas generales podrías llamar a New Vocabulary un disco de free jazz, pero en lugar de un espacio sonoro post Coltrane, este grupo opera en uno post Miles de fines de los sesenta y principio de los setenta —escribe el crítico—. Alguien me preguntó: '¿Cómo suena Ornette?'. ¡Suena como Ornette!

Y suena fantástico. Hay algunos momentos en los que toca sus licks de marca, que cualquier seguidor reconocerá con una sonrisa. Pero en esta sesión no va únicamente con piloto automático, acoge el contexto completamente. No quiere dominar, quiere participar".

Después de todo, Ornette Coleman responde a una pregunta que se hizo hace muchos años: "¿Puedo convertir la emoción en conocimiento? Eso es lo que trato de hacer con mi saxofón".