De amores añejos y fuertes en la noche de ópera

La Camerata de Coahuila acompañó al tenor mexicano Fernando de la Mora, la soprano Violeta Dávalos y el barítono español Rubén Amoretti, bajo la dirección de Ramón Shade.
Fernando de la Mora en el Ópera Fest con la Camerata de Coahuila.
Fernando de la Mora en el Ópera Fest con la Camerata de Coahuila. (Martín Piña)

Torreón, Coahuila

Anoche la gente llegaba a tropel al Teatro Nazas. La entrada al auditorio para ocupar las butacas tomaba un tinte dramático por su combinación con los sonidos de las cuerdas y los vientos que repasaban las piezas del repertorio del Ópera Fest, que formó parte del Festival Internacional de las Artes Julio Torri.

Si bien los asientos estuvieron ocupados casi en su totalidad, el esfuerzo que Camerata de Coahuila hizo para que aumentara la audiencia más joven no rindió frutos.

Estos artistas no sólo se preocupan por seguir ejercitando su voz, además buscan que con ella el pueblo adquiera una formación cultural sólida, para enfrentarse a los sórdidos problemas de la realidad.

Por lo que tienen que doblar o triplicar esfuerzos para crear este nuevo público al que quieren llegar.

A diferencia de los jóvenes, el entusiasmo del público sí estuvo presente. Recibieron a los invitados con fuertes aplausos y gran calidez.

Los cantantes a los que acompañó la Camerata fueron el tenor mexicano Fernando de la Mora, la soprano Violeta Dávalos y el barítono español Rubén Amoretti, bajo la dirección de Ramón Shade.

El repertorio de esta fiesta de ópera se dividió en dos partes: La primera fue dedicada a compositores italianos y la segunda a franceses.

Las obras pertenecen al romanticismo. Lo que que se dilucidan las piezas en sus letras y composición de notas son amores añejos y fuertes, que duelen muy fuerte al intérprete.

Hablaban sobre insomnios, sugerían que la única forma que tiene para dormir alguien que sufre de amor es sobre el manto que cubre el final de los días.

Las obras eran sobre tragedias humanas, sin finales felices y caminos desastrosos.

La noche se abrió con La forza del destino de Giuseppe Verdi , de ahí le siguieron, del mismo autor, Don Carlo, Rigoletto y L'arlesiana. Terminando con Verdi continuaron con Giacomo Puccini, interpretando de este La Tosca.

Después del intermedio vino la parte francesa, encabezada por Georges Bizet, de quien interpretaron Les pecheurs de perles y Carmen.

Luego tocaron para terminar con la noche de ópera Faust, la famosa obra de Johann Wolfgang Von Goethe y musicalizada por Charles Gounod.

Los cantantes hicieron que los aplausos del público resonaran hasta en la la concha acústica por su potente voz y destreza en el escenario.