La Ofunam celebra con Ondas Martenot

Este fin de semana será utilizado en la interpretación de la "Sinfonía Turangalila", en la sala Nezahualcóyotl, como parte del 80 aniversario de esta institución.
La instrumentista francesa Nathalie Forget con el aparato musical.
La instrumentista francesa Nathalie Forget con el aparato musical. (Jorge González)

México

Durante su segunda temporada de conciertos de este año, a propósito de los festejos por su 80 aniversario, la Orquesta Filarmónica de la UNAM (Ofunam) interpretará una obra maestra poco común: la Sinfonía Turangalila, bajo la batuta del director huésped Sylvain Gasançon, con el pianista Duane Cochran y Nathalie Forget en un instrumento fuera de lo común: Ondas Martenot.

La pieza musical compuesta por Oliver Messiaen es, como dice Cochran, uno de los dos solistas de ambos conciertos, “una obra muy contemporánea, uno de los grandes ejemplos de las obras monumentales del siglo XX y técnicamente muy difícil. Su autor fue muy innovador, técnicamente es muy difícil”.

La pieza, que dura 85 minutos, requiere un instrumento que, junto con su ejecutante, Nathalie Forget, ha llegado de Francia: Ondas Martenot, una especie de teclado electrónico con sonidos muy difíciles de describir.

Forget, profesora del Conservatorio Nacional Superior de París, muy conocida en Francia, domina este aparato desde hace mucho tiempo, y con él ha desarrollado proyectos de música contemporánea.

“La sinfonía es una obra maestra, totalmente genial; Messiaen la compuso entre 1946 y 1948 como una comisión de la Orquesta Sinfónica de Boston, que se estrenó en diciembre de 1949 con la dirección de Leonard Bernstein. Esta obra le otorgó una gran fama al autor, y está llena de colores diferentes, de temas, de ritmos, es algo totalmente nuevo que nunca antes se había escuchado y que nunca se
escuchó después. Todo lo que hizo fue totalmente único y esta sinfonía en particular.

“Es la pieza en la que más se siente la alegría de Messiaen, que no es la normal de alguien feliz sino una religiosa, como algo más grande que nosotros, totalmente místico: la alegría de Dios, de una persona que cree en él, por supuesto. Lo sentimos en cada momento. Es muy impresionante”, dice el director huésped, el francés Sylvain Gasançon, que con esta suma su tercera ocasión que colabora con la orquesta mexicana.

El pianista estadunidense y nacionalizado mexicano, quien también es coreógrafo y cuenta con trayectoria en el teatro, dice que esta pieza no se ha tocado más allá de siete veces en México, y para él será la tercera vez que la ejecuta. “La experiencia es muy bonita pues está poblada de sonoridades, colores, texturas e imágenes. Es muy difícil interpretativamente, pero a la vez es muy religiosa y espiritual; en ella
el autor abordó la historia de amor entre Tristán e Isolda, un amor intenso, ilícito, sin límites, sin restricciones y en la que, para que llegaran a la máxima unión, la última, tenían que morir”.

Con una amplia experiencia en la dirección de las orquestas más importantes del mundo, Gasançon dice que tocar esta pieza es un verdadero anhelo pues tan pocas veces se incluye en un programa, “y no sé cuándo volveré a hacerlo otra vez”.

Vibraciones y frecuencias

Se llama Ondas Martenot. Es un instrumento electrónico de teclado, diseñado y construido por el violonchelista de nombre homónimo, el francés Maurice Martenot en 1917. Mientras trabajaba como operador de radio de la Armada, usaba válvulas de radio afinadas en frecuencias similares pero no idénticas; notó la pureza de las vibraciones producidas por el trío de válvulas cuando la intensidad de la carga eléctrica puede ser variada por medio de un capacitor.

En 1927, Martenot presentó la segunda versión de su instrumento, basado en un fenómeno acústico: dependiendo de la velocidad de la vibración de una cuerda, la frecuencia será más aguda o más grave. La cuerda La4 de un piano vibra 440 veces por segundo, por ejemplo. Para obtener un sonido audible, Martenot usó el principio de comparación de frecuencias mediante interferencia, sistema que usan los músicos cuando afinan otro instrumento, por la combinación de dos oscilaciones con dos frecuencias ligeramente distintas, para generar una tercera, cuyo valor es la diferencia matemática entre las primeras dos frecuencias.

Se trata de un instrumento monofónico, es decir, solamente puede ejecutarse una nota a la vez, por lo cual el teclado y la cinta son tocados únicamente con la mano derecha, aunque existen algunas obras musicales que requieren el uso virtuoso de ambas manos. Hoy se usa más para música electrónica moderna.

Los conciertos en los que la Ofunam interpretará la Sinfonía Turangalila tendrán lugar hoy y mañana, a las 20:00 y 12:00, respectivamente, en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario.