Celebran con música a Octavio Paz

La Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por Juan Carlos Lomónaco, interpretará mañana obras de Mario Lavista y Manuel Enríquez dedicadas al poeta.

Ciudad de México

La Academia de Artes y la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) se unen a los festejos por el centenario de nacimiento de Octavio Paz. Bajo la dirección de Juan Carlos Lomónaco, la OSN interpretará mañana, a las 12:15 horas en el Palacio de Bellas Artes, obras de Rodolfo Halffter, Mario Lavista, Manuel Enríquez y Javier Álvarez, con la participación de mezzosoprano Encarnación Vázquez y la soprano Adriana Valdés.

Después de la Suite Op. I de Rodolfo Halffter, la orquesta interpretará Hacia el comienzo, obra de Mario Lavista, quien se inspiró en el poemario del mismo nombre. El concierto seguirá con Manantial de soles, que Manuel Enríquez escribió cuando el poeta cumplió 70 años y la estrenó en el Festival Internacional Cervantino. En la segunda parte del programa se incluirá De aquí a la veleta de Javier Álvarez y Sinfonía 2 India de Carlos Chávez. 

Encarnación Vázquez, quien cantará en Manantial de soles, dice en entrevista que conoció a Octavio Paz en una cena, cuando iba a estrenar la ópera La hija de Rapaccini, de Daniel Catán, y se encontró con “un hombre brillante, lleno de luz, un personaje muy pleno. Compartir con él algunas palabras en una conversación muy enriquecedora me dio la posibilidad de entender mucho más la obra, los personajes y el contexto de mi personaje dentro de la obra”.

Encarnación considera que las obras maduran igual que lo hacen sus intérpretes y con el paso del tiempo las cosas se vuelven más claras. “En mi caso voy integrando las obras no sólo a mi madurez vocal sino también a mi madurez personal y como artista. No es lo mismo la Mariposa de obsidiana o Manantial de Soles, que estrené en 1984, que he hecho en otras ocasiones. Ahora puedo expresarme con otros elementos que he adquirido con la experiencia”.

La relación de Octavio Paz con la música fue cercana, sobre todo con la música contemporánea, más afín a su poesía, y en ocasiones recurre a ella para crear imágenes. Es el caso de “Silencio”, donde escribe: “Así como del fondo de la música / brota una nota / que mientras vibra crece y se adelgaza / hasta que en otra música enmudece, / brota del fondo del silencio / otro silencio, aguda torre, espada, / y sube y crece y nos suspende / y mientras sube caen / recuerdos, esperanzas, / las pequeñas mentiras y las grandes, / y queremos gritar y en la garganta / se desvanece el grito: / desembocamos al silencio / en donde los silencios enmudecen”.

En su artículo, “Octavio Paz: La India como un palimpsesto”, Eunice Hernández analiza la relación del escritor con una cultura que, al principio fue percibida como una “rebelión del caos”. La investigadora cita un fragmento de Vislumbres de India, en el que refiere que “la música  fue otra iniciación, más larga y más noble (…). La escuché en noches memorables de  concierto en los jardines de Delhi, confundida con el rumor del viento en los follajes; otras veces, la oí deslizarse en mi cuarto, como un río sinuoso (…). Lo que aprendí en la música (…) fue algo que también encontré en la poesía y en el pensamiento: ‘la tensión de la unidad y la vacuidad, el continuo ir y venir entre ambas’”.