Octavio Paz para niños

“El árbol está vinculado a la definición de su destino y su poesía”, cuenta Alberto Ruy-Sánchez, quien rastreó este elemento en la obra del poeta hablar sobre él a los pequeños lectores.
Una imagen de 'Octavio Paz. Cuenta y canta la higuera'
Una imagen de 'Octavio Paz. Cuenta y canta la higuera' (Ángel Campos )

México, D.F.

El niño Octavio Paz descubrió que quería ser poeta trepado en una higuera, la que daba sombra en su casa de Mixcoac. Muchos años más tarde, otro árbol en otro continente marcó la vida del Nobel de literatura: el nim que fue testigo de su boda con Marie José Tramini en la India. Paz pidió a aquel árbol de más de 30 metros que cuidara a su amada y protegiera su unión.

“El árbol está vinculado a la definición de su destino y su poesía”, cuenta Alberto Ruy-Sánchez, quien se dio a la tarea de rastrear este elemento en la obra de Paz para hablar sobre el poeta a los pequeños lectores. El libro Octavio Paz. Cuenta y canta la higuera (SM, 2014) -ilustrado por Ángel Campos- se presenta este domingo en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde el escritor y editor recibirá además el Premio Nacional de Libreros.

Después de trabajar tres años con Paz en la revista Vuelta, Ruy-Sánchez tuvo una larga relación de amistad con el poeta. En 1990 escribió el ensayo Una introducción a Octavio Paz (FCE, 1990), donde expone de forma didáctica su trayectoria artística e intelectual.

¿Cómo se relaciona la poesía de Octavio Paz con los árboles?

Su poesía está llena de árboles. Octavio habló muchísimo de la higuera desde Águila o Sol, un libro lleno de recuerdos de infancia transformados en imágenes poéticas muy poderosas. Hay una película muy bella que hizo Claudio Isaac, El lenguaje de los árboles (1983), donde Octavio explica que en aquel árbol tuvo la experiencia poética que todos podemos tener cuando miramos al cielo, o al fuego o a un bebé. En la higuera decide que no quería ser héroe de acción, ni santo, ni político: quería ser poeta. Y en su poesía hay toda una idea de la naturaleza como algo sagrado, como algo que hay que cuidar para que nos proteja.

¿Hay en su obra una conexión con los jóvenes?

Yo creo que sí. Siempre que hablo sobre Octavio con niños y jóvenes sucede que alguna frase los despierta. A veces las metáforas funcionan como adivinanzas; son detonadoras de su imaginación. Sin ser didáctico, sin decirle "niño piensa en esto", los niños se apoderan de la frase y la hacen suya. La poesía de Octavio está llena de eso, porque él era un espíritu bastante joven, juguetón y anarquista.

¿Qué le gustaría que suceda en un pequeño lector al terminar este libro?

Que vea los árboles a su alrededor de manera distinta; que sepa escuchar a los árboles. Porque algo que dice Octavio Paz, a lo largo de toda su poesía, es que los árboles cantan: mecidos por el viento nos dicen cosas. Que cuide y admire al árbol y que piense que es como una metáfora del universo. Pero también que es como la riqueza interior que llevamos, las raíces que nos crecen. Esa es una metáfora muy fuerte.

¿Qué recomendaría a un lector que se inicia en la obra de Paz?

A mi me gusta mucho un poema que se llama Dos cuerpos: habla de dos que se aman y cómo uno frente a la mirada del otro se va transformando, y con ellos se transforma el universo. Hay escenarios que se convierten en otra cosa y eso les encanta a los niños [Dos cuerpos frente a frente/ son a veces dos olas/ y la noche es océano...]. Es muy bonito porque es muy breve, y está entre los primeros poemas de Octavio. Pero incluso en la prosa hay frases que son poemas inteligentes. La poesía está en toda su obra.

¿Cómo comenzó usted a leerlo?

En mi casa no había muchos libros, no había ninguno de Paz. Pero yo siempre fui muy nerd y un husmeador de librerías, que para mi son los lugares en que los que el azar te conduce a donde tu no lo sabes pero será importante en tu vida. Al principio, su poesía era para mi un conjunto de poemas aislados. Después me di cuenta de que es una obra fundamental, no solamente para nuestra lengua sino para toda la cultura, y no sólo la occidental.

A 100 años de su nacimiento, ¿qué cree que hace falta investigar sobre el poeta?

Lo maravilloso de la poesía y la literatura es que siempre tiene algo de sorpresivo e inesperado. Nadie puede decir que ya cubrió todo de cualquier escritor, porque si vuelves a leer una novela te tocará otras partes del cuerpo. Lo mismo sucede con Octavio Paz: se puede hablar muchísimo y aún así hay mucho por descubrir. Yo ahora estoy explorando las pasiones de Octavio Paz, que para mi son básicamente cinco: la pasión por el arte, la pasión por el amor, la pasión por la poesía, la pasión por la edición y la pasión por la historia y la política.