Octavio Paz no complacía al poder en turno: Todorov

El filósofo dijo que el poeta hizo ver “que necesitamos recurrir a las artes para podernos entender y crecer como sociedades”
“Yo siempre he tratado de conectar mi conocimiento abstracto con mi experiencia”, explica el pensador.
“Yo siempre he tratado de conectar mi conocimiento abstracto con mi experiencia”, explica el pensador. (Octavio Hoyos)

México

Tzvetan Todorov (Bulgaria, 1939) es filósofo, lingüista, historiador y crítico literario, autor de algunos títulos que ya son clásicos, como El hombre desplazado, Memoria del mal, tentación del bien, El espíritu de lailustración y El miedo a los bárbaros.

Desde 1969 radica en Francia, donde dirige el Centro de Investigaciones sobre las Artes y el Lenguaje del Centro Nacional de la Investigación Científica (CNRS, por sus siglas en inglés); la pluralidad de sus preocupaciones es una de las características que lo emparentan con el premio Nobel de Literatura 1990. De ahí que sea uno de los protagonistas del Encuentro Octavio Paz y el mundo del siglo XXI, a desarrollarse hoy y mañana en El Colegio Nacional.

“Hay tres cosas con las que me quedo de Paz: su capacidad de leer la identidad. Él estableció y redefinió la idea de homogeneidad, porque para él no era una identidad única, pero tampoco pretendía hacernos creer que las identidades no existían, que no importaban.

“Además, fue un pensador independiente y en ningún sentido quiso complacer al poder en turno; siempre estuvo comprometido con sus principios de verdad y de justicia: criticó al gobierno incluso trabajando para el gobierno, lo que no se ve muy seguido, pero lo que se ve todavía menos es que criticó al proyecto utópico del comunismo en el momento en que era parte de su tiempo.”

Desde la perspectiva de Todorov, Paz lo mismo hizo una crítica a la democracia liberal que al comunismo, “y no debe ser fácil criticarse a sí mismo al mismo nivel que criticabas a tus enemigos”.

El tercer elemento destacado por el pensador se refiere a sus esfuerzos por demostrar la importancia que tienen las artes, la literatura y la poesía para entender al mundo, en especial en un tiempo en que los líderes políticos creen que no es necesario ser creativo, que el arte o la cultura, en el mejor de los casos, son una decoración. Mientras tanto, “Octavio creía que ahí estaban los elementos fundamentales para entender al mundo; hizo ver a la gente, a los líderes, que no es así, que necesitamos recurrir a las artes para podernos entender y crecer como sociedades.”

Xenofobia e identidad

Al referirse a los problemas de las sociedades contemporáneas, Todorov reconoció que uno de los más importantes está en la supuesta defensa de la identidad, una de las mayores discusiones en la vida pública en Francia, Italia, Holanda, Inglaterra y Alemania, aunque las reflexiones no sean iguales en esos países sino que tiene que ver mucho con los eventos que están viviendo y con la actitud con la que reflexionan los problemas.

“Yo siempre he tratado de conectar mi conocimiento abstracto con mi experiencia, porque viví en un país totalitario durante 30 años. Es importante vivir las cosas antes de juzgarlas desde afuera; no estoy a favor del conocimiento abstracto, sino de la experiencia. Por eso no podemos hablar de un todo en este momento en la sociedad.

“En Francia, por ejemplo, vivimos con los enemigos internos de la democracia, como llamo al populismo xenofóbico, estas facciones que discriminan y rechazan a la gente por ser diferentes.”

Otro gran problema contemporáneo es que queremos ser los héroes del nuevo mundo, y convocamos a los derechos humanos, queremos hablar de la indignación, proteger a otros, y “¿cómo lo hacemos?” se preguntó Tzvetan Todorov: “Invadiendo, dominando, y eso nos hace perder los valores democráticos”, respondió.

Crimea y el poder político

Cuando en 2008 otorgaron a Tzvetan Todorov el Premio Príncipe de Asturias, el jurado lo definió como un pensador que “representa el espíritu de la unidad de Europa, del Este y del Oeste, y el compromiso con los ideales de libertad, igualdad, integración y justicia”.

Son valores que le permiten reflexionar acerca de los últimos acontecimientos en Crimea, bajo el convencimiento de que “uno no debe vivir con la ilusión de que las políticas se basan en la democracia, los acuerdos y las normas; todo depende de quién es más poderoso que el otro”.

“Eso es lo que sucedió con el imperio ruso en Crimea: en un proceso democrático se pueden hacer anexiones o no, y Crimea pudo adherirse a Rusia tranquilamente, porque así estuvieron durante 200 años. Pudo ser una formalidad, pero cambiaron de opinión con un referendo de tres días y la entrada del ejército ruso a la ciudad. No son las formas de ejecutarse: si a la población le hubiesen preguntado habrían elegido unirse a Rusia como una decisión propia, pero esto es un ejemplo de lo que no se debe hacer”, concluyó el filósofo.