El Obispado, sector de “buenos vientos”

Ubicada en las faldas y el cerro del mismo nombre, la zona fue preferida por las familias más poderosas de Monterrey.
Es un muestrario de diversos estilos arquitectónicos.
Es un muestrario de diversos estilos arquitectónicos. (Gustavo Mendoza)

Monterrey

Aunque su urbanización en forma comenzó hasta la segunda década del siglo XX, el barrio del Obispado cuenta con mucha historia entre sus calles.

La historia comienza a escribirse con la edificación del Palacio de Nuestra Señora de Guadalupe, hoy Museo Regional de Historia, por el obispo fray Rafael Verger en 1777.

“Por ahí corren buenos vientos, es por eso que Verger construyó ahí el Obispado para usarlo en los veranos de mucho calor”, refiere el historiador José Roberto Mendirichaga.

La hoy calle Hidalgo era la antigua entrada a Monterrey si se viajaba desde Saltillo. Por ahí pasaron personajes como el virrey Félix Calleja, fray Servando Teresa de Mier, Porfirio Díaz o Pancho Villa.

Pero la urbanización del sector llegó hasta la década del 20 del siglo pasado. Precisamente la familia de don Eugenio Garza Sada fue de las primeras en construir sus casonas a las faldas del cerro, que por aquellos años eran terrenos “retirados” del centro.

Detalla Mendirichaga que tras el asentamiento de la familia Garza Sada empezaron a instalarse en el sector apellidos que representaban el poder económico y social de la época.

Ya antes vivían por el sector, aunque más cerca de la hoy avenida Venustiano Carranza, familias como la Calderón y los Muguerza.

Pero entre 1920 y 1930 se asentaron por el Obispado los Montemayor, los Fernández, los Zambrano, los Rocha, la familia Rivero y los Chapa, por mencionar sólo a algunas familias.

Vivir en ese sector también representaba que los mejores arquitectos de la época expusieran las tendencias de moda que venían de Europa y Estados Unidos. Especialistas como los Belden, Guillermo González Mendoza y más tarde de Arturo Olivero Cedeño son los autores de algunas majestuosas casonas que aún sobreviven.

Sin embargo, estas familias empezaron a despoblar el sector a partir de 1940, cuando la familia Santos comenzó con la urbanización en la colonia Fuentes del Valle.

“Cuando se urbaniza la colonia Del Valle muchas de estas familias se mudan a San Pedro, pero no deja de ser un sector hermoso el del Obispado, esto gracias al monumento emblemático que es el Palacio de Nuestra Señora de Guadalupe, hoy convertido en el museo”, expone el también catedrático de la Universidad de Monterrey.

Hoy en día muchas de las viejas casonas que originaron el Obispado se conservan; sin embargo, en los últimos 10 años empezó una fuerte presión por la construcción de oficinas modernas, condominios y estacionamientos, lo que ha originado que la belleza del sector decaiga.

“Si no se frena eso (la demolición de casas) se va a acabar con ese sector, como ya ha pasado con el Barrio Antiguo”, advierte.