Obama no merece ser premio Nobel de la Paz, Jody Williams

Quien está mandando drones a países donde no hay guerra no debe obtener el reconocimiento, afirma la activista de EU.
Es necesario transformar la visión sobre las drogas, asegura.
Es necesario transformar la visión sobre las drogas, asegura. (Adrián Matus Alvarado)

Xalapa

Hace más de 15 años que la activista estadunidense Jody Williams obtuvo el Premio Nobel de la Paz (1997), pero ha luchado por que el galardón no cambie su manera de entender al mundo y, en especial, de observar lo que sucede a su alrededor; por eso, más bien trata de aprovechar su situación para mantenerse como “activista de base”.

“Muchas veces la gente cree que con el Premio Nobel cambias a Madre Teresa; no soy la Madre Teresa y no tengo ganas de serlo. Soy una mujer común y corriente, mis papás ni siquiera terminaron la secundaria, tengo una vida muy normal, pero junto con otra gente fue que logramos un tratado mundial en la campaña antiminas”, afirmó.

Protagonista de la tercera edición del Hay Festival Xalapa, en la actualidad es coordinadora de un grupo de mujeres premio Nobel de la Paz, quienes decidieron unirse para usar la influencia del reconocimiento para apoyar y promover el trabajo de organizaciones de mujeres en el mundo “que están batallando para tener un mundo de paz sostenible, con igualdad y justicia, que cuesta mucho”; Jody Williams no ha perdido el interés por el trabajo en la base.

Desde su perspectiva, lo más importante es decirle a la gente que cualquier persona puede realizar algo para hacer el mundo mejor; es cuestión de levantarse y actuar: “Estar solo con tus cuates, quejándote del mundo, no es una estrategia de cambio; si acaso, es sentirse un poco mejor que los otros, porque por lo menos entiendes que hay problemas, pero si no actúas, no vale nada”.

Jody Williams conoce la realidad mexicana no solo por su trabajo como activista social, sino porque en diferentes etapas ha estado en el país, lo que le permite reconocer que el tráfico de drogas es un problema mundial, pero en especial de Estados Unidos y de México, por lo que si “no cambiamos la situación de mi país, no va a pasar nada”.

Por ello, advierte que es necesario cambiar la visión que se tiene sobre el problema de las drogas y sus aristas, como la corrupción, que no solo es un asunto mexicano, porque al final el problema no es tan diferente en la Unión Americana, “solo que no es tan obvio”.

“Si es legal y regulada (la droga), la situación va a cambiar, pero creo que demasiada gente de aquí y de allá está ganando demasiado dinero como para cambiar la situación. Y las personas que sufren son los que menos tienen”, explicó Williams, quien obtuvo el galardón por su trabajo a favor de la prohibición del uso de minas antipersonales y el retiro de las mismas.

A unos días de que se dé a conocer a los ganadores de los premios Nobel del presente año, espera que se tome una buena decisión para 2013, y recordó cuando se le otorgó a Barack Obama, quien “no merece el premio”, recalcó Williams.

“Muchos creían que se trataba de una broma, pero la culpa viene del comité en Suecia, de quienes hicieron esa selección. Él mismo no estaba esperando eso, porque obviamente quien está mandando drones a países donde no tenemos guerra no merece el premio”, enfatizó la activista, quien también llamó a reconocer el trabajo de las mujeres como un elemento fundamental para transformar el estado de las cosas en el mundo, aunque con un convencimiento muy claro: el trabajo es de todos, no solo de unos cuantos, para lo cual es necesario actuar y no vivir los problemas de manera pasiva, destacó Williams.