Nuevo León festejó ayer al escritor Fernando del Paso

El autor de "Noticias del Imperio" se presentó en Monterrey para recibir el galardón de manos del gobernador Rodrigo Medina.
El novelista galardonado, acompañado por el mandatario y Rafael Tovar y de Teresa, entre otros.
El novelista galardonado, acompañado por el mandatario y Rafael Tovar y de Teresa, entre otros. (Especial)

Monterrey

Con todo el porte, Fernando del Paso llegó a Nuevo León a recibir el Premio Internacional Alfonso Reyes y, de paso, festejar su cumpleaños 79. Siempre con la vista en alto, el narrador se presentó con un traje y corbata naranjas, su camisa en un tono más claro y pañuelo en mostaza, pero postrado en una silla de ruedas.

Sus ojos los cubrían lentes oscuros de marco rojo, y solo se los cambió por los de leer cuando había que seguir los discursos que leyó su hija Adriana. Pese a que en mayo del año pasado fue afectado por un infarto cerebral, el escritor no ha perdido su sentido del humor.

Así lo demostró momentos antes de descubrir la placa conmemorativa en la Capilla Alfonsina de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), donde dijo que últimamente pensaba que tenía la impresión de "develar lápidas": "Las lápidas dicen: 'Aquí yace fulano' y la placa dice 'Aquí está fulano'", expresó Del Paso, disculpándose por la dificultad de su hablar. Después su hija Adriana agregó: "Y esperamos que falte mucho para la lápida".

La narrativa de Del Paso (Ciudad de México, 1935) es reconocida ampliamente por Noticias del Imperio. También se le deben obras de gran impacto como José Trigo o Palinuro de México. Así lo reconoció Felipe Garrido, presidente de la Sociedad Alfonsina Internacional. Incluso recordó la faceta de Del Paso como publicista y dibujante, que se vio reflejada en el libro infantil Encuentra en cada cara lo que tiene de rara.

El Premio Internacional Alfonso Reyes fue creado en 1972 como una manera de tener presente la obra del Regiomontano Universal. El galardón se entrega en Nuevo León con el apoyo del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, la Universidad Regiomontana, la Universidad de Monterrey y la propia UANL. También participan el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León.

En la pared del acceso principal a la Capilla Alfonsina están los nombres de los ganadores del galardón: Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier, José Emilio Pacheco y Octavio Paz.

"Desde hace décadas es una referencia fundamental para comprender no solo la cultura de México, sino también su devenir histórico", expresó Jesús Ancer Rodríguez, rector de la UANL.

Al mediodía Fernando del Paso fue recibido en el Palacio de Gobierno del estado por el gobernador Rodrigo Medina de la Cruz, donde recibió el reconocimiento.

En la universidad maestros, directivos y estudiantes le cantaron las mañanitas a Del Paso, quien festejó su aniversario 79 en Monterrey.

Encantado

Don Fernando sigue escribiendo aunque ahora con otro ritmo, dice su hija Adriana quien junto a Paulina acompañaron a su padre en su visita a Nuevo León.

Tanto en la Capilla como en Palacio Adriana fue quien leyó los discursos, aunque escritos a plena conciencia por el narrador.

El primero, algo breve, escribió que en los últimos siete meses se la ha pasado develando placas aunque "tenga la impresión de estar develando lápidas".

Ya en Palacio de Gobierno se leyó un texto escrito para tener una duración de 20 minutos, en donde habló sobre los gustos de Alfonso Reyes por escribir de la gastronomía y de todos aquellos temas que, pareciendo burdos, fueron tocados con la grácil prosa de don Alfonso.

"Mi padre era de los que se levantaba a las 4:30 de la mañana para seguir escribiendo hasta las 9:30 o 10, donde se ponía a leer y tomaba la siesta. Hoy ha cambiado un poco", dijo Adriana del Paso.

Tras ser afectado por un infarto cerebral en mayo del año pasado, Del Paso quedó afectado de la vista y el habla. Pero fue su capacidad intelectual, su rutina establecida de lectura del día a día, lo que lo ha rehabilitado en casi un año.

"En ese entonces el neurólogo le dijo que no iba a quedar bien pues tenía un ojo totalmente ido; pero le dije que si tenía 50 años leyendo el movimiento ocular regresará y efectivamente pasó. La lectura le ayudó mucho; hoy lee y escribe muy bien gracias a la tecnología", indicó Adriana.

La madre de don Fernando, Irene, era de Monterrey por lo que en su infancia se la pasó por aquí en diversas ocasiones, disfrutando de la gastronomía y del propio Cerro de la Silla.

En su última intervención, ya para abandonar la ceremonia en Palacio de Gobierno, Del Paso expresó: "Me encanta el Cerro de la Silla (...) tengo que agradecer el apoyo de mi esposa y de mis hijas que me permiten estar aquí".