Noyolo, la música que surge desde el corazón

La agrupación plasma en las canciones de su primer disco los ritmos de la Huasteca potosina, raíces africanas y el vibrar andino.
Los seis integrantes del grupo se conocieron en Monterrey, aunque provienen de otros estados y países.
Los seis integrantes del grupo se conocieron en Monterrey, aunque provienen de otros estados y países. (Especial)

Monterrey

En náhuatl, Noyolo significa “mi corazón”, y para el grupo musical las influencias vienen desde la raíz de su vida.

Con cinco años de historia, Noyolo es una agrupación musical que empieza a sonar en la ciudad. Sus variantes en los ritmos de la Huasteca potosina, las raíces africanas y el sonido andino, el cual ya han plasmado en su primer disco, bajo el mismo título de la banda.

Los seis integrantes se fueron conociendo en Monterrey aunque provinieran de otras latitudes. Como Antonio Rubio, quien proviene del barrio de Progreso, en Tamazunchale, San Luis Potosí; así como Elvis Estuardo, de Guatemala.

Su principal búsqueda es ofrecer un sonido que nazca de quienes vienen de fuera, apoyándose en las cumbias y en el rock.

Jorge Pkz Caballero (ex La Verbena Popular) hace hincapié en la necesidad de tener un sonido propio.

“Estamos buscándolo (su sonido) desde la raíz, partiendo de elementos mexicanos y africanos. A la mejor después utilizamos sintetizadores y electrónico pero ahora es todo acústico”, expresó el productor y batería del grupo.

SU PROPIA IDENTIDAD

Antonio Rubio era un seguidor del grupo La Verbena Popular aunque él fuera de Tamazunchale, San Luis Potosí, y el grupo de Monterrey, pues incluso los llegó a ver tocar en un concierto en su estado natal y ahí fue donde conoció a Caballero.

Con los años, Rubio llegó a Monterrey a trabajar como muchos paisanos potosinos, y la presión que ejerce la ciudad te hace cambiar a fuerzas.

“Yo no creía en mi raíz porque al llegar aquí es otro estilo de vida, para empezar, hasta en el trabajo te discriminan, porque eres de San Luis”, afirmó.

Al integrarse al grupo, Antonio tocaba la guitarra eléctrica. Le gustaba, pero el sonido no terminaba por quedar bien, fue entonces cuando le sugirieron que intentara con la jarana, lo que le daría otra identidad a la banda.

“Hoy es muy diferente, tocando la jarana con Noyolo siento que vivo, porque realmente hago lo que siento, lo que nace de mi corazón”, expone.

La agrupación está conformada por Pepe Mallén en las percusiones, Alejandra Puente en el bajo, Silverio Rubio en el violín, además de Elvis Estuardo en la primera voz y Antonio en la jarana.

Los interesados en conocer la propuesta de Noyolo pueden escuchar su disco en la página www.soundcloud.com/noyolo