¿De qué se trata la obra de Alexievich?

La Academia Sueca premió a una maestra del reportaje literario, cuyos libros plasman la crudeza del fracaso de la útopia soviética y los acontecimientos traumaticos que marcaron la vida de las ...
"La guerra no tiene rostro de mujer", de 1983, ocacionó un conflicto con las autoridades soviéticas, quienes le acusaron de naturalismo y pacifismo.
"La guerra no tiene rostro de mujer", de 1983, ocacionó un conflicto con las autoridades soviéticas, quienes le acusaron de naturalismo y pacifismo. (AFP)

Estocolomo, Suecia

La escritora bielorrusa Svetlana Alexievich, galardonada con el Premio Nobel de Literatura 2015, es una maestra del reportaje literario, género con el que relata con toda su crudeza del fracaso de la utopía soviética.

A la imagen y semejanza de una arqueóloga, Alexievich se sumerge con la ayuda de cientos de entrevistas en los acontecimientos más traumáticos que han marcado la vida del "homo soviéticus" como la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Afganistán, la catástrofe de Chernóbil y la desintegración de la URSS.

Su primer libro, "La guerra no tiene rostro de mujer" (1983), le ocasionó problemas con las autoridades soviéticas, que le acusaron de naturalismo y pacifismo, duras críticas en esos tiempos que impidieron su publicación.

El libro narra el inconmensurable coste de la victoria sobre la Alemania nazi en la Gran Guerra Patria (1941-45), como se conoce en esa zona del mundo, la Segunda Guerra Mundial.

Aunque la mayoría de los soldados soviéticos fueron hombres -cerca de un millón de mujeres sirvieron en el Ejército Rojo-, las mujeres sufrieron tanto en el frente de batalla como en la retaguardia como madres, hijas y hermanas.

"Últimos testigos" son relatos que fueron muy alabados por la crítica como precursores de la "nueva prosa bélica" y que recoge las voces de aquellos que vivieron de niños (6-12 años) la contienda.

La Guerra de Afganistán, acontecimiento que precipitó la desintegración soviética, es el protagonista de "Los chicos del zinc" (1989), pero desde el punto de vista de los veteranos y de las madres de los caídas en el país centroasiático.

Para escribir esa obra, Alexievich dedicó cuatro años a viajar por la Unión Soviética e incluso visitó Afganistán, pero su publicación estuvo rodeada por la controversia, ya que la escritora fue acusada de profanar la memoria de los héroes de la guerra.

Una vez consumada la caída de la URSS, Alexievich dio una nueva vuelta de tuerca en su investigación sobre el fracaso de la utopía comunista con "Hechizados por la muerte", un reportaje literario sobre el suicidio de aquellos que no soportaron el fracaso del mito socialista (1994).

"Voces de Chernóbil" (1997) documenta las vivencias orales sobre el trauma que supuso la mayor catástrofe nuclear de la historia de la humanidad (1986) y que puso de manifiesto la amenaza que el fallido proyecto soviético representaba para el resto del mundo.

Tiempo de segunda mano" es su más reciente libro, publicado en 2013, un año en el que sonó como una de las favoritas al Nobel.

En su opinión, el título de ese libro alude a que los soviéticos viven de prestado, ya que no estaban preparados ni para la Revolución Bolchevique, ni para la Perestroika, ni para la pesada carga de libertad que trajo la caída del sistema comunista.

"El homo sovieticus nunca ha tenido experiencia de libertad o democracia. Creímos que nada más derribar la estatua de (el fundador del KGB, Félix) Dzherzhinski, seríamos Europa. La democracia es un trabajo duro que lleva generaciones", indicó.

La escritora rememora el viejo debate entre Alexandr Solzhenitsin -"el campo de trabajo hace al hombre más fuerte"- y Varlam Shalámov, quien opinaba que "el campo destruye al hombre, ya que al salir ya no puede seguir viendo, pues cree que el mundo entero es un GULAG".