Niños en la ópera: un arte en ascenso

Cuando un pequeño entre los 6 y los 16 años de edad decide ser cantante, puede integrarse a un coro infantil, donde recibirá una formación técnica.
No solo se forman artistas, sino también nuevos públicos, dicen los maestros de las futuras estrellas de "bel canto".
No solo se forman artistas, sino también nuevos públicos, dicen los maestros de las futuras estrellas de "bel canto". (Juan Carlos Bautista)

México

Segunda parte del acto II de La bohème, ópera de Giacomo Pucinni. El niño Eduardo Alonso Rodarte se adueña de la escena frente a los protagonistas de la historia, quienes son las figuras más importantes de la ópera mexicana: la soprano Olivia Gorra como Mimí, el tenor Brian Jagde como Rodolfo, el barítono Jesús Suaste como Marcelo y la soprano Marcela Chacón en el papel de Musetta.

Por unos cuantos minutos Eduardo es el centro de atención de un evento artístico en el que participan más de 200 personas. Encarna el papel de un niño ladrón que, ante la presencia de Parpignol, el vendedor de juguetes, le pide a su padre que le compre una trompeta. La voz de este chico es potente, aterciopelada y su presencia llena todo el escenario, sin importar que sea todavía un niño de 13 años de edad.

“Empecé a los seis años. Me di cuenta de que disfrutaba mucho cantar en la regadera. Entonces le pedí a mi mamá que me metiera a estudiar; las primeras clases las tomé en la escuela donde estudiaba entonces y, ahora estoy, desde hace casi cuatro años, en el Coro de la Escuela Nacional de Música de la UNAM, que dirige Ana Patricia Carbajal Córdova”, explica Eduardo durante un receso de sus clases.

Para pertenecer a este grupo, Eduardo presentó una audición y por su talento fue de los pocos niños elegidos. Ahora toma clases dos horas por día tres veces a la semana. Lo mismo estudia solfeo que expresión corporal e interpretación, lo cual no es nada sencillo si se considera que, como condición para estudiar música, su familia le ha pedido que obtenga buenas calificaciones en la secundaria.

Tampoco es fácil dedicarse a la música, porque los días de clase, lunes, miércoles y viernes, se traslada del Bosque de Aragón a Coyoacán a la Escuela Nacional de Música a sus lecciones de canto y coro. También es un excelente jugador de beisbol y, dice su abuelo, un hijo modelo.

Como él, hay en el salón de clases unos 50 niños más de diferentes edades. Es sorprendente la conciencia que tienen del talento que poseen pero, sobre todo, de la responsabilidad con que lo asumen.

“La música es un ejemplo de vida y tiene un gran impacto en ellos. Cuando un pequeño sabe guiarse por una batuta, puede seguir instrucciones y no tocar cuando él quiera, que hay que respetar, porque de repente entra un corno o un timbal... Ellos asumen el orden, la disciplina, el trabajo en equipo, los valores, la autoestima, el aprendizaje de idiomas”, dice Guillermo Sánchez, creador de Coros y Orquestas Infantiles de México (COIM), una empresa que capacita a maestros de música de escuelas públicas y privadas.

Los más de 30 años dedicada a formar niños de Carbajal Córdova le permiten observar que “uno de los obstáculos mayores que enfrentan estos jóvenes artistas es el ambiente familiar. Los padres están muy contentos mientras los niños están en el grupo, viajamos y hacemos conciertos, pero en el momento en que el jovencito decide o tiene el interés de formarse como músico profesional, algunos padres lo desmotivan diciéndole que esto no es una carrera, que se van a morir de hambre, que van a terminar cantando en los camiones. A veces los obligan a hacer una carrera que sí les vaya a permitir tener ingresos y, si quieren, que también toquen un instrumento o que canten. Eso implica un esfuerzo doble”.

De Voce in Tempore han egresado figuras de renombre, como la mezzosoprano Cassandra Zoe Velasco, que a sus 25 años, en enero pasado debutó en la Metropolitan Opera House de Nueva York. La maestra Carbajal recuerda su bella voz, su talento, el apoyo que siempre le brindó su familia y que era muy “platicona” en clase.

Por su parte, Sánchez, creador de un método especial para la enseñanza de la música a los niños, explica que la mejor manera de saber si un niño tiene vocación y talento para la música es poniéndolo a hacer música. El reto de los adultos es brindarle las herramientas para que tome una decisión libre y respetarla.

Por la cantidad de niños que han sido formados con su método y los años que ha dedicado a hacerlo, Sánchez realizará un festejo en la Sala Nezahualcóyotl con cuatro conciertos a finales de junio. “Es importante que seamos conscientes de que no solo estamos formando artistas, en la mayoría de los casos estamos formando a los públicos venideros”, señala.

Ambos maestros aseguran que en nuestro país hay muchos coros y orquestas infantiles, no las suficientes, pero que debe impulsarse más la formación artística obligatoria como cualquier otra materia escolar: “Nosotros creemos en la transformación social a través de la música coral”, dice Carbajal.


Un cuarto de siglo enseñando música


Coros y Orquestas Infantiles de México (COIM)

25 años de antigüedad

15 mil niños formados musicalmente con su método

28 y 29 de junio, conciertos de aniversario

3 mil niños en escena