Los Niños Cantores del Centro Histórico, coro con causa social

"Sus integrantes son menores del rumbo del centro de la ciudad que, cantando, comienzan a abrir su sensibilidad", explica Renata Rueda.
Los infantes aprenden lo que son las emociones y las pasiones.
Los infantes aprenden lo que son las emociones y las pasiones. (Xavier Quirarte)

México

Renata Rueda asegura que ser parte de los Niños y Jóvenes Cantores de la Escuela Nacional de Música de la UNAM cambió su vida. Ahora, como directora de los Niños Cantores del Centro Histórico, la cantante contribuye a transformar la existencia de un grupo de pequeños por medio de la música.

Agrupados en un pequeño salón de la sede del Festival Centro Histórico México, niños y adolescentes siguen las instrucciones de la directora mientras los pone a calentar la voz. A pesar de la diferencia de edades, hay camaradería y convivencia. En el ensayo se van hilvanando las canciones y todo se vuelve una fiesta cuando interpretan "Negrito bailarín", canción de Cri Cri con su contagioso ritmo de charleston.

Rueda recuerda que su infancia fue diferente por dedicarse al canto coral, pues, dice en entrevista, "estuvo llena de emociones, sensaciones y pasiones, y me llevó a definir mi profesión", indica la también directora del Ensamble Coral Femenino Da Gunaá, vocablo zapoteca que significa "donde abundan las mujeres".

La directora, que desde octubre pasado dirige la agrupación fundada en 1998, explica que su particularidad es que se trata de "un coro con causa social. Estos niños no pagan nada por pertenecer a un coro que es parte de un gran evento cultural, como es el Festival Centro Histórico México. Viven por el rumbo del Centro y, cantando, comienzan a abrir su sensibilidad. Se trata de ofrecer a los niños una gran oportunidad artística-cultural que les va a servir en su vida posterior, aunque no se dediquen a la música".

El coro tiene 20 miembros que provienen de un nivel socioeconómico bajo. "Gracias a este festival estamos sacando adelante a un coro que tiene muchas posibilidades —dice Rueda—. Son muy sensibles y talentosos. Cuando comienzan a cantar con el sentimiento que unos les escucha, su vida cambia: aunque ellos no se den cuenta, adquieren facilidad de comunicación y expresión, tienen en la mente música en lugar de televisión".

La directora asegura que los padres constituyen un gran apoyo para este proyecto: "Si los niños están aquí es porque los padres están convencidos de que esta actividad les hace bien. Son padres que me apoyan mucho, que constantemente me dicen que el tiempo que se necesite para el coro ellos están dispuestos a traer a sus hijos. A esta edad de los niños es fundamental que los padres estén convencidos de lo que esta actividad artística les está aportando".

Como parte del festival, la asociación Cor-Atl México presentará un primer foro de niños cantores, en el que participarán seis coros. Tras diversas actividades en la mañana, que incluyen, talleres y ensayos, hoy a las 8 de la noche se presentarán en la Universidad del Claustro de Sor Juana, y mañana, a la una de la tarde, en el Teatro de la Ciudad. En este foro, además
de contar con un espacio para cantar su repertorio, se unirán a los otros coros para interpretar Reuniones, de Arturo Márquez, con arreglo especial para coro de niños del propio maestro, acompañados por la Orquesta Típica de la Ciudad de México.

La responsabilidad de la directora frente al coro es muy grande, dice, porque "tengo en mis manos 20 niños que me observan todo el tiempo y dependen en gran parte de mí en la parte musical. A través de la música les enseño lo que son las emociones, los sentimientos y las pasiones humanas. Mi responsabilidad va más allá de enseñarles música, a leer una partitura o a adiestrar su oído: les estoy enseñando cómo ser humanos íntegros. Aunque no se dediquen a la música, serán personas con calidad humana".