Una tormenta de los sentidos

Neil Young ha tomado decisiones equivocadas, pero por fortuna también muchas acertadas, además de ser tan genial como testarudo, aferrado a su vocación e incapaz de venderse a los dueños de la ...
Neil Young comparte sus 'Memorias'.
Neil Young comparte sus 'Memorias'. (Xavier Quirate)

Quienes quieran dedicarse a la música deberían leer Memorias de Neil Young. El sueño de un hippie (Malpaso Ediciones, 2012). En sus páginas aprenderán, entre muchas cosas, que "el rock and roll no es un camino de rosas. Fue y es una industria astuta e implacable si de joven se toman decisiones equivocadas".

Young ha tomado decisiones equivocadas, pero por fortuna también muchas acertadas, además de ser tan genial como testarudo, aferrado a su vocación e incapaz de venderse a los dueños de la industria. Cuando lo mueven sus pasiones no hay poder que lo detenga, por ejemplo: 1) su amor por los trenes a escala lo hizo comprar acciones en la compañía Lionel, donde ha financiado invenciones; 2) quiere ofrecer al mundo un auto que no contamine y a la vez sea cómodo y funcional, por lo que ha invertido una fortuna, y 3) defensor de la alta fidelidad, apoya el desarrollo de un aparato llamado Pono para "rescatar el sonido para que la gente vuelva a disfrutar de la música".

Aunque dice que estos proyectos ponen "a prueba las relaciones familiares, sin que ni siquiera haya garantías (...) de que vayan a ser un éxito", tienen su razón de ser, pues son los que lo llevan de regreso a la música. "Sin duda alguna, la música es una auténtica liberación porque me aparta de estos proyectos", explica.

Bendita liberación que nos ha permitido constar su crecimiento desde que formó parte, con Stephen Stills, de Buffalo Springfield, luego su paso por el cuarteto Crosby, Stills, Nash & Young, su infatigable Crazy Horse y una carrera solitaria cada vez más sabia. Acústico o eléctrico, se reinventa constantemente, además de ser un gran guitarrista. Todo ello es repasado con anécdotas y buenos recuerdos, algunos tristes, como es la pérdida de los amigos en el camino.

"Tocar es un trabajo solitario —reflexiona—. Tengo que hacerlo porque siempre lo he hecho y seguramente seguiré haciéndolo. Mi rollo es la música. Me lo paso bien cuando el sonido es bueno, el público está metido en la faena y la música es relevante. Si uno de esos elementos falla, estás jodido, vas acabando inadvertidamente contigo mismo, poco a poco".

El libro incluye una acertada descripción del músico a cargo del productor David Briggs: "Neil Young siempre ha sido el mejor entre sus iguales. Cuando toca la guitarra es como Hulk. El aura se le vuelve sólida y mide dos metros y medio de alto por dos de ancho". ¿Y qué es la música para este Hulk, al que han llamado El Abuelo del Grunge?: "Es una tormenta de los sentidos, es el clima del alma, insondable e inabarcable. Es más de lo que se ve o se escucha. Es lo que se siente".