Necesitamos descansar en el arte: Paola Celada

Catarsis es la muestra que la artista regiomontana presentará a partir del miércoles en la Ciudad de México, en la cual exhibirá obras de gran formato que son, a la vez, intimistas.

México

Su creatividad va más allá de la simple experimentación con el collage: la propuesta de Paola Celada (Monterrey, 1979), cuya obra reciente se presentará en la exposición Catarsis, que será inaugurada el próximo 9 de octubre en la Casa Lamm, es motivar al público para que eche a volar su imaginación, que frente a las obras cree sus propias historias y sea capaz de inventar qué haría si estuviera dentro de cada una de ellas.

“Imaginarte: ¿a qué huele? ¿Qué harías si estuvieras ahí dentro? ¿De qué se trató la obra? Todo ello hace que se te relaje la mente, y siento que necesitamos eso: descansar en el arte, dejarte ir tantito, reinventarte y darle esa oportunidad a tu mente”, afirma la artista en entrevista con MILENIO.

Su reto en esta exposición, en la que muestra su gusto por los ropajes y encajes, es presentar algo que nunca había hecho: obras de gran formato que resulten intimistas.

Como si se tratara de un divertimento, la artista construye sin desenfado su propio lenguaje, el que está dispuesta a compartir con el público mediante las 36 obras que integran esta exhibición, la cual permanecerá abierta hasta el próximo 3 de noviembre.

En su inquietud por expresarse y conjuntar diversos materiales y técnicas como el grafito, el carboncillo, el pastel de aceite sobre papel, el ensamble y el óleo y acrílico, ha llegado a crear lo que algunos llaman la “técnica Celada”, la cual nunca pensaría registrar.

“Pienso que el arte es para compartirse; cuando una tiene inteligencia y creatividad, es para darla. Mi papá es mi ejemplo: es un genio, tiene más de dos mil patentes de producción de acero en todo el mundo, y nunca ha cobrado una de ellas, aun cuando se usan en Egipto y la India”.

Sinceridad del arte

Se le percibe cómoda y creativa frente al collage: Paola Celada experimenta sin limitaciones, conjunta el dibujo, la pintura y todo lo que se encuentra a su paso.

“Me atrae la pintura, me fascina, pero el collage fue algo que empecé a realizar por impulso desde el 2004. Me siento muy bien con el collage”, dice la joven creadora, quien ha realizado diplomados y cursos en diseño, pintura, historia del arte, joyería, escultura, museografía, arte efímero, arte emergente, videoarte y fotografía en México, Estados Unidos, Francia, Italia y España.

Recuerda que un día entró al estudio que tenía en la casa de sus papás, y traía algo que quería sacar, pero la pintura no se lo permitiría. Con todo el material disponible empezó a crear collages como si fuera un juego; al reunir varios, se los mostró a su maestra.

“Ella se los presentó a un galerista, al que engañó al decirle que eran del gran artista Julio Galán; él le respondió que eran maravillosos. Pero enseguida mi maestra le dijo: ‘No te creas, son de esta niña. Vamos a su estudio’. Al verlos, me pidió una serie de 30, y de ahí salió el collage; después lo empecé a trabajar y a conocer más, porque me pedían más y más”.

Cuenta con la complicidad de sus amistades en la tarea de reunir objetos que dan forma a sus obras: “La gente que me conoce, me los manda, pero también muchos los he comprado; un día, una señorita de una tienda me dijo: ‘Nunca pensé que se pudiera vender una postal usada, casi rota’. Pues sí, yo compro eso”.

Desde niña su pasión por la pintura se hizo presente, pero aunque el collage le ha ayudado a expresarse de una manera más rápida, muy en el fondo valora la pintura: “Muchas personas que saben de arte, entre ellas mis maestros, me dicen: ‘¿Por qué, si eres buena en el collage, siempre quieres meter pintura?’”, recuerda.

En sus obras, cargadas de simbolismo, también se perciben textos y reflexiones que solo se pueden percibir muy de cerca. Esto “tiene mucho que ver con lo que escribo, porque es lo que traes. Si no pintas, si no te sinceras con tu obra, no funciona; si pintas porque está de moda, porque lo quieres vender o porque se ve bonito, eso no funciona. Tienes que sacar lo que eres tú, si no la obra no tiene valor para mí; es decir, toda obra debe tener algo de verdad, de real, porque de otra forma la obra no puede conectar con el público”, refiere.

Celada presentó en 2005 su primera exposición individual en la galería Arte Actual Mexicano, en Monterrey; la siguiente tuvo lugar en 2007, en el Instituto de México, en Madrid, España, y la más reciente fue en marzo de 2012, también en la galería en la que debutó.

Más allá de Frida

Paola Celada revela que nunca ha hecho una “instalación artística”, aunque considera que los propios collages son como una especie de pequeñas instalaciones.

Teniendo ese referente y buscando siempre innovar, ahora en Catarsis presentará una instalación, al lado de sus obras ¿Le cambiarías el final a todo?, Un mundo pequeño, Viva la libertad, No soy esclava, Me han salvado, Purificación, Me consumí, Aureola boreal y Lero lero!, no te tengo miedo.

Su apuesta es que los objetos parezcan salidos de sus obras de arte; para lograr tal objetivo, se le ocurrió llevar a la galería un armario: “Voy a hacer como si un cuadro saliera de su dimensión a la vida real; mi intención es que la obra le hable al espectador”.

Satisfecha con su trabajo, lamenta que a nivel internacional la referencia que se tiene del arte mexicano sea solo Frida Kahlo: “Me parece genial, pero no nos podemos quedar en Frida cuando hay tantos y tan buenos artistas”.

La exposición Catarsis, de Paola Celada, será inaugurada el próximo miércoles 9 de octubre a las 19:30 horas en la Galería Planta Alta, Espacio Visual de Casa Lamm, Álvaro Obregón núm. 99, colonia Roma, donde permanecerá abierta hasta el próximo 3 de noviembre. El catálogo virtual se puede ver en:

http://www.galeriacasalamm.com.mx/catalogo_virtual/paola-celada2013/#6

Ante la crítica

Acerca de la obra de Paola Celada han escrito, entre otras, las críticas de arte Avelina Lesper y Mara Sepúlveda, quienes han aportado sus opiniones en el catálogo de la exposición Catarsis. A continuación reproducimos parte de ellas.

Avelina Lésper: “La vulneración de la inocencia”

Paola tiene una adoración pagana a los objetos, los hace continuación y diálogo de su obra pictórica, de sus dibujos impulsivos y furiosos. La capacidad emocional de su obra no tiene pudor, se muestra en lo más sensible de sus emociones. No soy esclava (óleo sobre papel y ensamble), la rebelión del imperioso trazo, el rostro azul que se asfixia dentro del cuadro, cadenas, una jaula y pájaros disecados y penetrados con alfileres. En este collage Paola se pregunta: ¿es verdad que la vida cambia?, por supuesto que no, nosotros cedemos, nos disminuimos, domesticamos nuestros impulsos. Colapso y ¡Lero, lero, no tengo miedo! (dibujos en técnica mixta), las niñas gritan, se encolerizan, una tiene los ojos vendados y aúlla con toda su fuerza. Esta explosión de carácter que se impregna en el trazo, es el resumen dramático de la obra de Paola Celada. La emancipación de estos dibujos es su vida en el arte, su decisión a crear y conservar una visión particular de la realidad. La vida no va a cambiar, ni Paola Celada tampoco, su pintura seguirá siendo ese refugio inexpugnable de su ser, de su verdadera existencia.

Mara Sepúlveda: “¿Quién contra mí?”

¿Qué es para nosotros, sus espectadores, el trabajo de Paola Celada? Quizá nuestro acercamiento tenga que ver con la asociación libre de ideas. Quizá no estemos del todo conscientes del efecto emocional y psicológico que nos deparan las imágenes. Los rostros de algunos personajes parecen estar conectados con lo más oculto e íntimo; se elevan en “su dimensión desconocida”: una niña “sentada” en un bisonte monstruoso; otra columpiándose dentro de una veta de geoda; otra lleva por título Niña papalote… Las infantas están protegidas —algunas— por halos circulares y cuarzos. Quién contra mí.

Con la exposición aparece ante nuestra vista un nuevo bautismo. Se siente el fluir del agua; los cielos, más despejados; las vestiduras, más nítidas, más blancas. La fuerza de Catarsis está más próxima a la luz. Podemos ver con claridad que las sombras se han disipado, que ya no hay temor a los monstruos de la infancia. Reconozco a algunas de las modelos (son familia).

La “C”, letra con la que comienza el nombre de la madre de Paola, de su recién nacida hija y el apellido más próximo a ella, es cercanía, casa, protección, amuleto. Es la inicial que llevaría colgada al cuello —PC—, con la C que es como conoce el mundo, un símbolo místico que le es familiar. Su exposición está en la letra, y nos la escribe, nos la presenta, esta vez, en armonía.