Ya hay ganadores del prestigioso National Book Award

En el apartado de ficción ganó el escritor afroamericano y judío James McBride, por su novela sobre la esclavitud The Good Lord Bird.
James McBride durante la ceremonia de los National Book Awards
James McBride durante la ceremonia de los National Book Awards (Cortesía de National Book Awards)

Nueva York

El escritor afroamericano y judío James McBride ganó hoy en Nueva York el prestigioso premio literario National Book Award a la mejor obra de ficción por su novela sobre la esclavitud The Good Lord Bird, en una gala en la que The Unwinding, de George Packer, ganó en el apartado de no ficción.

En una noche de revisión crítica de la historia de Estados Unidos, la 64 edición del considerado premio nacional de literatura del país reconoció a dos obras que abordan las heridas del pasado y los errores del presente en la patria de las barras y las estrellas.

James McBride fue el primer sorprendido al llevarse el galardón más mediático. Se impuso al veterano Thomas Pynchon, que ya lo ganó en 1974 por Gravity's Rainbow; a quien había sido hace cinco años finalista, Rachel Kushner, y pensaba que esta vez tendría suerte con The Flame Throwers, a la ganadora del Pulitzer y el PEN Jhumpa Lahiri o a la aclamada colección de cuentos de George Saunders Tenth of December.

McBride, que en el proceso de escritura del libro perdió a su madre, a su sobrino y vio cómo su matrimonio se desmoronaba, reconoció haber encontrado compensación con este galardón y aprovechó para hacer hincapié en que la esclavitud se cobra sus reminiscencias en el presente.

"Tenemos mucho camino por delante", aseguró, y terminó con los versos del himno gospel "Oh When the Saints Go Marching In". "Quiero estar allí cuando los santos estén marchando", dijo.

Su retrato de las calamidades de toda una raza fueron hoy reconocidas por un premio que corona su particular sueño americano. Con sangre doblemente castigada (padre afroamericano y madre polaca judía), se crió en una comunidad de protección social de Brooklyn siendo el octavo de doce hijos.

Tras contar la historia de su madre en The Color of the Water, entró de lleno en su premiada novela en el universo de la esclavitud con la raza negra de su padre con la historia de Henry Shackleford, un joven esclavo de Kansas que, en 1857, se embarca en una cruzada abolicionista en la que tiene que hacerse pasar por chica para sobrevivir.

En la categoría de no ficción, la lección que da el premiado libro de George Packer The Unwinding: An Inner History of the New America, también habla de opresiones y abusos, pero no tan lejanos, sino situados en las últimas cuatro décadas de historia de EU, en las que el autor denuncia la derrota de la política frente a la economía.

"Cuando las normas que hicieron las viejas instituciones útiles empezaron a relajarse y los líderes abandonaron sus puestos, la república de Roosevelt que había reinado durante casi medio siglo empezó a deshacerse. El hueco fue llenado por la fuerza por defecto de la vida americana: el dinero organizado", reza su prólogo.

A partir de ahí, un retrato vitoreado que conduce a las paradojas actuales del país más poderoso del mundo. Y trasladando ese discurso a la industria del libro, Packer agradeció a sus editores haber respetado "la vieja manera de hacer las cosas, que sigue siendo la mejor manera".

La reflexión sobre la decadencia del imperio y la cultura también había protagonizado el discurso de uno de los premios honoríficos, el maestro de la ficción histórica E. L. Doctorow, reconocido por su aportación a las Letras de Estados Unidos.

Doctorow preguntó a la audiencia: "¿Cuándo fue la última vez que escucharon la palabra ratón y pensaron en un roedor, o escucharon la palabra red y pensaron en una araña? (_) Debemos recordar que leer un libro es la verdadera esencia de la interactividad".

La asunción de la lectura como un espacio de ocio cada vez más arrinconado en el entretenimiento de masas ya había sido subrayada nada más empezar la ceremonia por su presentadora, Mika Brzezinski, que se refirió a los National Book Awards como "los Óscar sin dinero".

Por eso, resultó especialmente emotivo el discurso de la ganadora del National Book de poesía por Incarnadine: Poems, Mary Szybist, al reivindicar su género como un lugar en el que, en tiempos de tipificación, "hablar diferente es lo que predomina".

La gala se completó con el galardón a la mejor obra de literatura juvenil para The Thing About Luck, de Cynthia Kadohata, y el premio a toda una trayectoria para Maya Angelou, historia viva de Estados Unidos y literariamente conocida por sus trabajos autobiográficos, retrato de una vida que pasa por el ejercicio de la prostitución, el trabajo en las campañas sociales de Marthin Luther King o la lectura de su poema On the Pulse of Morning en la investidura de Bill Clinton en 1993.